Desde
que murieron nuestros padres, en ese fatídico accidente de avión,
yo quedé casi a cuidado de mi hermanita, una real tragedia por donde
se la mire, era pequeño y no podía asimilar que en casa ya no
estaba mi mami, ni mi papi, solamente me quedaba en el mundo mi
hermana, quien tuvo que crecer de golpe y para ser la cabeza del
hogar. Nuestros padres no dejaron una fortuna, solo un departamento,
un auto y un depósito bancario para nada abultado.
Mi
hermanita actualmente tiene 18 años, y si se lo preguntan, era
virgen. ¿El motivo? Simple o no tanto para muchos, pues ella se
dedicó a mí... bah, a nosotros. La tragedia ocurrió un año atrás
y ella no pudo volver al colegio para terminar sus estudios, tampoco
volvió a salir con sus amiguitas, ni hacer muchas cosas más dado el
tiempo que le insumía a esa joven niña la responsabilidad de tomar
las riendas del hogar. Hubo un administrador de los bienes de
nuestros padres hasta que mi hermana alcanzara la mayaría de edad,
nuestro tío, nuestro único familiar, al que casi no conocíamos
pues el vivía en el campo, en soledad, primitivamente como un
ermitaño. El nombre de él es Mark y es enano, si, pequeño, un
pigmeo. Nunca le pregunté a mis padres el origen de su malformación,
porque en realidad él no me interesaba, las veces que lo vi sólo me
despertó temor, no por su tamaño, ya que en esa época eramos
iguales casi de tamaño, aunque creo recordar que yo lo superaba por
poco, sino por su manera de ser, por su rostro fiero y con barba,
además era casi pelado, solo en los costados de la cabeza tenia pelo
en vías de extensión. Era el hermano mayor de papá y tenía 51
años de edad. Vino apenas unos minutos al funeral, allí nos dijo
que él era nuestro apoderado y que nos enviaría dinero, pero lo
poco que mandaba se gastaba rápido, el departamento era algo valioso
pero no lo podíamos vender porque vivíamos ahí, el auto era viejo,
el depósito con los intereses no cubría los gastos, el dinero no se
procrea solo, alguien debe ayudarlo y nosotros, dada nuestra edad no
eramos los indicados.
Cercados
por la pobreza, mi hermanita dejó el colegio y comenzó a trabajar
en un negocio de venta de hamburguesas, ahí se la quisieron comer a
ella, pero ella nada, pobrecita, ni ganas tenia de comenzar una
amistad siquiera. Ella se llama Silvia y siempre fue hermosa, su
cabello es negro azabache bien lacio, con un simpático pero a su vez
atractivo y sensual flequillito, sus ojos celestes, cuerpito hermoso,
pechitos redonditos y firmes, cinturita fina, un culito muy redondito
y apetecible para cualquier depredador y sus piernitas
encantadoras... 18 añitos, pobrecita, si supiera la que le esperaba,
ella hubiera debutado con algún chico sin dudarlo. El dinero se iba,
se iba y no regresaba, lo que ganaba mi hermanita no alcanzaba para
frenar el drenaje y un día, en que estábamos con Silvia viendo un
futuro muy negro, más ella pues yo todavía no bajaba de la nube de
mi niñez, donde todo se puede arreglar pero nada se entiende. Ese
día sonó el teléfono, mi hermana atendió ya con pánico, pues
habíamos comenzado a recibir llamados de gente que preguntaba cuando
pagaríamos expensas, gastos bancarios, etc, etc, pero era nuestro
tío, quién por supuesto también recibía llamados de nuestros
acreedores al ser el apoderados de nosotros y cansado de nuestra
insolvencia, con voz de fastidio, le dijo a Silvia que había que
vender el departamento y comprar uno más chico para con la
diferencia poner cuentas al día y esperar a que todo aclare. A este
paso, no solamente nada aclararía sino que la oscuridad sería más
cerrada, yo nunca supe si nuestro tío tenía dinero, él vivía, en
su casucha del campo, cultivándose su comida y criando sus animales,
nunca intentó decirnos que nos ayudaría, el tiempo me hizo ver que
él nos dio una mano pero el precio resultaría muy alto para mi
hermanita por sobre todo. Ante la ingenua pero realista pregunta de
Silvia de donde iríamos a vivir en mitad de las operaciones de
venta-compra de nuestro hogar, el enano dijo como con compasión, que
podríamos estar con el en el campo, con él, yo hasta casi agradecí
ese ”gesto humanitario” hacia nosotros. ¡¡¡Que boludo que era
yo!!! Por fin comenzaría a crecer mentalmente y darme cuenta de las
malditas cosas como son en la vida. Empacamos nuestras cosas, vino el
de la inmobiliaria a buscar las llaves, y nos dijo que la operación
de venta se haría sólo cuando se realice en simultaneo la de
compra, no entendíamos nada de eso, el tío se ocuparía... el tío
se ocuparía de muchas cosas, demasiadas.
Por
suerte el enano envió un taxi, pues nosotros ya estábamos en cero,
pero yo seguía sin entender esos arrebatos de generosidad de nuestro
tío Mark. El viaje fue muy largo, no se cuantos kilómetros hicimos,
pero 3 horas estuvimos viajando, hasta que el taxista salió de la
ruta por un angosto camino de tierra no mejorado y después de un
buen rato llegamos a la casa en medio de la nada. Salió tío siempre
con esa cara seria, como enojado, pagó al chófer y nos llevó a su
casa. Algo comencé a intuir en ese momento, pues iba mi hermana
adelante, atrás de ella el enano y yo cerrando la fila, entonces vi
que ese familiar casi desconocido miraba con atención el culito de
Silvia que se marcaba gracias a la calza negra que tenía puesta.
Entramos a una casa muy grande, muy antigua y por demás descuidada,
habían como 5 habitaciones, tres baños, un enorme comedor, con una
enorme cocina, todo muy viejo, todo muy arruinado, como si Mark
desconociera que la pintura existe desde hace mucho tiempo, todo
bastante lúgubre, casa de película de terror imagine yo.
Nos
llevó a la que sería nuestra habitación, en un extremo de la casa,
daba contra una de las galerías, una puerta y postigos americanos
eran la comunicación con el exterior, con la galería. Tío cerró
la puerta interior y nos dejó para que nos cambiáramos la ropa, mi
hermana fue al baño que estaba conectado con nuestra habitación, yo
revisé ese gran cuarto por las dudas de encontrar algún bicho
adentro, por suerte nada, solo vi que la puerta postigo americana
tenía dos tablitas rotas abajo, o sea que se veía de afuera hacia
adentro y viceversa, la recamara estaba bastante fría, sólo había
una estufa eléctrica que parecía recién prendida, el comedor
poseía una salamandra que emitía buen calor. Mi hermana comenzó a
desvestirse, yo estaba acostumbrado a verla en ropa interior no más
y siempre observaba su figura cada vez mas linda, ella estaba ahora
en tanguita negra y me pidió que gire porque se iba a cambiar el
corpiño, eso hice. Al rato se vistió con un jean muy ajustado y un
pullover verde, salimos y fuimos al comedor, luego de tantear
puertas, allí estaba el enano sentado junto a la salamandra, ese día
no hicimos nada, el silencio se impuso, pero yo empezaba a ver que
tío enfocaba sin disimulo el radar en mi hermanita, era tan evidente
que ella también comenzó a notar esas miradas hacia su culito bien
formado y duro, y esa noche comenzaron las cosas raras. Después de
cenar, miramos un poco tele con Silvia mientras el enano leía un
libro, más tarde fuimos con mi hermana a la habitación para dormir,
Silvia fue al baño y cuando salió, se cambió para ponerse su
pijama, vi que alguien estaba espiando por las dos tablitas rotas,
pues estas estaban abiertas. Yo miraba fijo en dirección a la
tablitas, mientras mi hermana estaba en tanga, sin corpiño y se puso
su pijama blanco con florcitas y el pantalón bien ajustado. Parecía
una nena y el depredador ya estaba mirando su victima:
- Silvia – le dije bajo
- Qué?
- Alguien esta mirando de afuera.
- Ya sé.
- Solo alguien puede ser.
- Si, el enano depravado de nuestro tío.
- Ahora se fue.
- Tiby (así me llama ella), ya me estoy dando cuenta como va a terminar esto.
- Por qué lo decís?, Qué sabés?
- Tiby, soy virgen, pero no tonta, todo el tiempo vi a Mark mirándome el culo, varias veces cruzamos miradas y vos estabas de espalda a él y no viste, pero una vez saco su apestosa lengua y se relamió y en otra lo vi tocándose abajo mientras me sonreía con esos dientes marrones horribles...
- Oh Dios!!, Qué hacemos?
- Nada Tiby, nada... yo ya perdí, solo debo cuidarte a vos para que no veas lo que tarde o temprano va a suceder... Apartate Tiby, no digas ni hagas nada, estamos en sus manos, estamos perdidos has que tengamos un nuevo departamento, allí yo veré donde conseguir trabajo.
- Pero, por qué a ti? Sos su sobrina?
- Y?.. hay padres que abusan de sus hijas y es peor, horrible, todo esto fue preparado por ese enano degenerado para mí, no soy idiota, siempre me acosaron por Internet y yo callé pero tuve el presentimiento que era alguien cercano, este hijo de puta me tubo ganas de chiquita y ahora me tiene...
- Tengo miedo.
- Yo también, pero tu debes estar tranquilo, o todo sera peor... A dónde iremos?, Cómo nos vamos de acá?, Caminando?... ahora duerme y deja que todo sucederá como debe ser, pero yo me mato si a vos te pasa algo, por eso ayudame quedándote tranquilo y esperemos.
Silvia
cerró el libro, apagó la luz y se durmió, yo quedé mirando las
tablitas, ahora no se veía nada y así me dormí, pensando en Silvia
con el enano hijo de puta y me estremecí, al otro día me desperté
primero y sentí en el techo de chapa que llovía, copiosamente, me
quedé escuchando el agua golpear contra las chapas, al rato mi
hermana se despertó, se levantó de la cama, vino hacia mí, me dio
un beso y fue al baño, a pesar de estar nervioso sentía cierta
excitación, de pronto mi hermana salió del baño y se cambió,
entonces observé que ahora ella estaba con una tanga muy chiquita
blanca con corazoncitos, y ahí entendí la causa de mi libido. Por
mi cabecita se cruzó una escena donde veía al enano de mi tio
montando a esa tierna niña, virgen, de culito tan redondito, de
tetitas tan firmes, eso me estaba calentando e iba a ser muy difícil
para mí controlarla. Hacía a pesar de la lluvia una temperatura
agradable, por eso mi hermana se vistió con un short de jean,
bastante cavado que dejaba ver unos hermosos cachetes y arriba una
blusa blanca, raro en ella, no llevaba corpiño y se le marcaban los
pezones. ¿Estaba mi hermana entregada? Nunca supe. Llegamos al
comedor y estaba el enano sentado en la mesa, que cuando vió a
Silvia se levantó con unos ojos inyectados que daban miedo y siempre
mirándola a ella fijo nos dijo que traería el desayuno, el león ya
estaba preparado para devorarse a la gacela, la comida fue en total
silencio, Mark no dejaba de mirar a su sobrina fijamente, estaba
transformado. Afuera llovía a cántaros, con estruendosos truenos.
Mi hermana me miró en un momento y me sonrió, tratando de darme
tranquilidad, tenía miedo pero además la tensa calma me excitaba,
yo sabía que pronto comenzaría todo... y comenzó. Era media
mañana, por nuestro silencio solo se escuchaban los ruidos de la
tormenta y al terminar de desayunar el enano dijo con su vista en el
cuerpo de mi hermanita:
- Hoy hace un día horrible... y hermoso. Nena querés sentarte en la galería un rato? Te gusta mirar y escuchar llover?
- Si, gracias...
- Tu nene, quedate acá mirando la tele, no sea cosa que te resfríes.
Instantáneamente
que mi hermanita se levantó junto al enano, yo me senté en el
sillón frente al televisor, luego de haberlo encendido y puesto
cualquier canal, escuché como salían y ahí comencé a temblar,
pasaron más de 15 minutos y no aguanté más, vi que desde la puerta
americana del comedor que conectaba con la galería había maderitas
que se podían abrir, pero no veía nada, entonces fui a la otra
puerta, por suerte estaba entornada, la abrí con sumo cuidado., oí
un cuchicheo, susurros, estaban cerca, abrí un poco más y los vi,
estaban sentados en un banco tipo plaza, de los que había varios en
cada galería, el enano hijo de puta estaba casi encima de ella,
hablando en susurros, diciendo cualquier cosa, Silvia escuchaba y lo
miraba, Mark actuaba, casi lloriqueaba, hasta que una mano de él se
posó sobre una pierna de ella, inmediatamente el reflejo de mi
hermana fue sacar la mano de allí, pero él le agarró la mano y la
colocó al costado de ella y volvió a situar su mano en la pierna,
esta vez ella no insistió, dejó todo así. Entretanto, el enano no
paraba de hablar, sabe Dios que decía, su mano ahora comenzaba a
acariciar la pierna de su delicada y preciosa sobrina y... comenzó a
subir hasta la entrepierna, entonces Silvia le dijo, tratando de
sujetarle la mano:
- Tío, por favor, no...
- Shhh... pequeña, tranquila, por favor, no me saques más la manito, eso no me gusta, vamos a conocernos bien, mucho tiempo alejados estuvimos, te necesito...
- No está bien esto... somos familia...
- Shhhh... por favor, dejame... todo va a estar bien. Que pierna durita tenés... como mi pito jajajaja... parece que saliste a mí...
Su voz
sonaba excitada, hueca, extraña, mi hermana no dijo nada, el enano
volvió a la carga pero esta vez sin resistencia, ella estaba como
congelada, cuando la mano alcanzó a el short en la entrepierna, el
enano lanzó un suspiro aterrador y mi hermanita comenzó a llorar,
Mark ya estaba fuera de si, hizo inclinar a su victima para besarla y
su mano comenzó meterse bajo el pantaloncito, Silvia lloraba y el
enano gemía, estaba totalmente transformado, se puso cara a cara con
ella y mirándola le dijo:
- Llorá corazón, llorá, crees que me vas a conmover? No ves que no puedo más?
Y la
besó en las mejillas, la frente, en la boca, ella abrió su boca
instintivamente y allí entró la lengua del enano, la mano del
deforme saltaba de la entrepierna a las tetas que ya no oponía
resistencia, y por fin, el enano tomó una mano de ella y la llevó a
su entrepierna. El bulto reventaba por salir del encierro y la mano
de mi hermana comenzó a masajearlo. Yo observaba besos, chupones,
manoseos, ya la victima estaba servida.
- Por favor tío, paremos acá, Tiby está adentro y puede escuchar...
- Esta noche?
- Si...
Se
acomodaron la ropa y entraron a la casa, fue un día larguísimo, dos
veces el enano le tocó el culo mientras ella lavaba los platos pero
mi hermana logró contenerlo, por la tarde le mordió una teta por
arriba de la ropa. Llegó la noche, terminamos de cenar y fuimos con
Silvia a nuestra habitación, ella se sentó en mi cama y me
acariciaba la cabeza.
- En un rato debo irme...
- Ya sé y no me gusta...
- Vas a quedarte tranquilo?
- Si, me asustan un poco los truenos, pero estaré bien... Vos?
- Estaré bien... Me prometes que no irás a mirar?
- ???
- Tiby, te vi mirando cuando estábamos en la galería, no me subestimes pequeño...
- No sé por qué hice eso...
- Yo me imagino... Te excitas viéndome con el tío?
- …..no......
- Ok, no digas nada, trata de no mirar, te hará mal...
- No miraré...
- Gracias.
- Te vas ahora?
- En un ratito, voy al baño, me pidió que me vista para él.
- Ok.
Ella
tardó casi media hora en el baño, salió en silencio, mirando hacia
la nada, estaba vestida con una tanguita rosa con animalitos, solo se
puso una remerita roja floreada, la que usaba para dormir y le
llegaba al ombligo, se puso las chinelas, miró mi compungido rostro
con una sonrisa, me dio un beso y solo me dijo:
- Hasta mañana bonito mío, duerme pronto...
- Hasta mañana, mucha suerte.
No
pasaron 5 minutos y me levanté, caminé por la oscuridad y vi al
fondo la luz de la habitación del enano, era una luz muy tenue,de
una lámpara colorada, mientras me acercaba comencé a escuchar los
gemidos, la puerta estaba toda abierta, mi hermana estaba contra la
pared y el enano estaba con una bata azul, su cabeza estaba enterrada
en la concha de mi hermana con la tanga puesta, las manos la tenían
agarrada de las nalgas, la cara de Mark no la veía. Mi hermana tenía
las piernas entreabiertas, los ojos cerrados, sus manos sobre la
cabeza del enano y gemía, tío estaba comiéndole la vagina a su
pequeña sobrina, le sacó la tanga, volvió a meterle su asquerosa
lengua sucia en la concha pero esta vez sin estorbos en el medio.
Ella gemía más fuerte y miraba al techo, él gruñía, como una
diminuta pero destructiva bestia, luego se incorporó relamiéndose,
la sentó al borde de la cama, se paró enfrente de ella, mirándola,
bramando, se sacó la bata, la tiró al piso, quedando desnudo, con
ese achaparrado cuerpo peludo y con una larga verga, muy dura, no era
gruesa, pero si larga y la cabeza desproporcionada, muy grande, como
un hongo. Agarró con las dos manos la cabeza de ella y acercó su
pija a su boca, ella comenzó a besarla, luego a lamerla, con
esfuerzo intentaba meter esa cabezota en su boca, el enano cerraba
sus ojos mientras sentía los suaves labios en su brutal miembro.
Pujó su glande dentro de la boca provocándole arcadas, pero no se
detuvo, murmuraba cosas sin sentido mirándola, luego la amenazó:
- Te voy a perforar la conchita, me voy a tragar la sangre cuando te rompa el himen... me vas a recordar por siempre...
Silvia
sabía que esa pequeña bestia la haría mujer y estaba resignada a
eso. Luego de un largo rato chupando la pija se acostaron, el enano
comenzó a trabajar las tetas de ella, ambos estaban totalmente
desnudos, los pezones de ella estaban casi inflamados de las chupadas
recibidas, ahora comenzaría lo mejor, la colocó boca arriba, le
hizo abrir bien las piernas, se embadurnó la cabezota con crema, se
puso en posición y con la pija preparada para entrar a destrozar una
cerradita y tibia concha, comenzó a insultarla, a decirle que la iba
a penetrar hasta que los dos terminaran destrozados y empujó fuerte.
Ella chilló y con sus manos primero intentó sacarlo y luego se
agarró de los barrotes del respaldo de la cama de hierro, el enano
tenía sus manos en las nalgas de ella, levantándolas, la cabeza
sobre los pechos, parecía una garrapata, inamovible, solo el culo de
él se veía haciendo fuerza para meter su verga.
- Ayyaaa.. nenaaa... aayyaaa, la sentís?
Mi
hermana estaba muy ocupada llorando y gritando, no estaba en
condiciones de responder a cuestionarios estúpidos, su concha
recibía por primera vez a una cabeza deforme, sin compasión, sin
galanterías, no era el sueño de una chica en su primera vez. El
glande rompió la telita tan preciada y la pija del enano salía con
sangre para volver a meterse. Ella estaba dura, inmóvil, congelada,
en ese trance la chota ahora le entró más fácil, y más profundo,
la suave cuevita abrazó, envolvió a su terrible visitante hasta que
esos dos enormes testículos hicieron tope en ella, ya estaba toda la
pija adentro, quieta, sabiendo que iba a haber la última
resistencia, esperando, pero firme, Silvia intentaba sacarlo,
sujetándolo de la cabeza e intentando empujarlo para atrás, nada,
la garrapata estaba muy bien prendida, ella gritaba, el gruñía,
ella lloraba el reía, creo que 10 minutos duró esa ultima batalla,
hasta que mi hermanita desistió, suspiró y aflojó su cuerpo, tío
visiblemente muy experimentado en esas cosas, notó que ya el enemigo
cedía terreno y lo aprovechó, muy despacio al principio comenzó a
moverse, arriba, abajo, su peludo cuerpo comenzó a saltar sobre
ella, sin miramientos ese desalmado comenzó a gritar, a aullar:
- Ah..ah...ah....ah....
Silvia
ya no tenía lagrimas para derramar, pero poco a poco ella comenzó a
experimentar lo bueno del sexo, a esta altura, el dolor cedió lugar
al placer, la concha ya había aceptado que estaba abierta y que
debía estimular más a la bestia, aunque doliera, aunque sintiera el
daño y ella empezó a moverse, sin experiencia, torpemente al
principio provocando más dolor, pero de a poco el movimiento
acompañaba a los embates de la pija y ella comenzó a gemir, ahora
ella tomaba la cabeza del enano y la acariciaba. El enano notó eso
enseguida y pasó a cogerla frenéticamente, gritos, aullidos,
gemidos, era una mezcla de sonidos que retumbaban contra las paredes,
Silvia abrió sus ojos y me vio, yo estaba mojado y me había
descuidado, pero ella sonrió y levantó la frazada cubriendo al
enano y dejando solo visible a mis ojos, su escueto cuello y cabeza.
La frazada se movía, solo se la veía a ella, parecía que estaba
cogiendo con algo invisible, ella volvió a cerrar sus ojitos al
sentir los bestiales embates expandir las paredes de su vagina, la
cama crujía, la frazada se desplazaba lentamente por los exagerados
movimientos, el enano estaba rompiendo la concha de mi hermanita. No
sé cuanto duró, 1 hora, 2 horas, verdaderamente no sé, yo mojaba a
cada rato mis calzones. De pronto escuché un gemido de ambos, el
torrente de leche ya llenaba a mi hermana, al rato el enano salió de
abajo de la frazada y se colocaba a un costado de su sobrina,
besándola, pasándole la lengua por su cara, ella se levantó y
desnuda fue al baño. Vi que él se tomaba una pastilla azul, era
viagra por lo que me enteré después por mi hermanita, era evidente
que el enano no era de dejar ningún trabajo por la mitad, mi Silvia
regresó con un toallón que colocó sobre las ensangrentadas
sábanas, mi tío fue a cagar y volvió con la pija súper dura, se
tiró sobre ella y volvió a montarla. Solo el grito de ella cuando
la cabeza entró, después placer. Perdí la cuenta de las veces que
eyaculó en la ya rota concha de mi hermana, pero fueron varias,
cuando se levantaron y fueron tomados de la mano al baño, yo me
volví a mi habitación, esperé a que regresen al cuarto y también
fui al baño, mi pantalón era un enchastre. Al otro día abrí los
ojos y vi que estaba mi hermana sentada en mi cama acariciándome con
ternura, sonriendo.
- Estas bien Silvia?
- Si...
- Te dolió mucho?
- No me preguntes lo que sabes... vos viste todo.
- Si...
- Bueno, ahora vamos a desayunar.
En el
comedor, el enano se reía mientras me miraba, Silvia estaba con un
camisón lila bastante transparente, abajo solamente una braga muy
chiquita de color azul, muy visible. Después de almorzar Silvia fue
a dormir la siesta, ella estaba extenuada, me quedé con el enano
sentado en el banco de la galería, mirando llover y mi tío comenzó
a hablarme:
- Qué te pareció anoche?
- Qué?
- Jajaja no te hagas el boludo, tuviste platea preferencia.
- Yo no mir......
- jajaja... empezá a crecer. Viste que trabajo me dio la conchita?.. se resistía la hija de puta... pasa que era virgen y estaba cerrada, pero la dejé tan abierta que hasta un camión ahora le entra jajajaja
- Si.....
- Se la rompí, todavía tu hermanita esta escupiendo leche por la concha, la llené bien...
- Ah......
- Te imaginás esta noche la guerra que habrá con el culito?
- Ehh?. . Tio.....
- Shhhh pendejo, tranquilo, si, esta noche voy a romper el culo de tu hermanita, ayer lo toqué bien y el agujerito esta muy fruncido, muy cerrado, pero lo voy a abrir, se va a comer toda la pija y no voy a sacarla hasta que lo llene de leche, va a ser una gran enema y muy dolorosa, pero le va a gustar...
- Por favor...
- Nada.
Se
levantó, se acomodó la poronga y entró a la casa. Esa noche mi
hermana se puso una camisa amplia y que apenas le tapaba el culito y
desnuda abajo, yo le quise advertir:
- Silvia, en un rato el enano te va a......
- A coger el culo...
- Si! Te pido por favor....
- Ya sé... ayer sentí varias veces un dedo que entraba en el ano, el hijo de puta lo estaba probando, tranquilo, todo estará bien, solo te recomiendo que no espíes pues habrá dolor y no me gustaría que veas eso.
- Es tarde, él me invitó a mirar...
- Me imaginé, nuestro tío es un pervertido hijo de puta, goza con romperme pero también siente placer con vos viendo como él me ultraja. Y qué más te dijo, qué quiere?
- Que vaya yo con vos y me duerma en el catre, que está en la habitación de él, a un costado de la cama...
- Oh Dios!!!
- Tranquila Sil, ya nos acostumbraremos.
Y
fuimos. Allí estaba el enano, parado junto a la cama, tomando su
pastilla de viagra.
- Hola chicos, Tiby podes acostarte en el catre, es cómodo, arrimalo más a la cama que quiero que Sil te sienta cerca, la va a contener de gritar, jajajajaja
Me
acosté dándole la espalda a ellos, mirando la pared, comencé a
escuchar ruidos y el primer:
- Ahhhh, que hermoso... que cerradito!!!!!!!, mmmmm... lo quiero, es todo mío.
Nuevamente
ruidos, silencio, gemidos y me di vuelta tapado hasta la cabeza con
mi manta, los vi acostados, desnudos, de costado, mi hermana de
espalda a mi, yo le veía el culo y el enano, mientras la besaba en
la boca me miraba, hijo de puta, le brillaban los ojos, la mano de él
fue a las nalgas de ella, comenzó a frotarle el agujerito y le
introdujo un dedo, haciéndola gritar, Mark ahora cerró los ojos, su
concentración estaba toda en el ano que pronto iba a destrozar, la
verga del enano explotaba y entonces la hizo girar poniéndola de
costado pero ahora ella me miraba, la pierna de arriba de mi hermana
fue toda para adelante, el enano comenzó a meterle el dedo con crema
en el culo y a ponerse crema en la pija, mientras me miraba y
sonreía, ahí se perdió en la espalda de ella. Sil me miraba
esperando lo peor. El enano después de un rato, levantó la cabeza y
le dijo:
- Ahora flojita, bien flojita.
Y se
volvió a perder tras ella, Silvi cerró los ojos esperando, de
repente los abrió enorme, gritó que me dio terror, intentó
manotearlo para sacarlo de ahí, inútilmente, pues la garrapata se
prendió.
- Ayyyyyy Diosssss, por favorrrrr... sacalaaaaa
- Nooo
- Por favooooooooooor
- No
- Lagrimas, gritos, él aullaba, gruñía, con la cara llena de lágrimas, Sil abrió los ojos, me miró y me dijo:
- Tiby, por favor no veas esto.
El enano
levantó la frazada tapando a ambos y me dijo:
- Si, mejor que no veas, esto esta muy complicado, el agujero no quiere que entre.
Pero yo
miraba, miraba como mi hermanita tiraba manotazos al aire, gritaba,
lloraba, intentaba zafarse, pasó mucho hasta que escuche al enano:
- Ahhh, por fin... ahhhh, ya está preciosa, ya está adentro... floja... floja... la voy a dejar descansar un rato en tu cálido culito jajajaja
El enano
había penetrado con esa larga y curvada pija el culito, ya estaba
toda adentro, destruyendo, al rato largo Sil dejó de llorar, pero se
quejaba permanentemente, la verga dolía mucho, el culo todavía se
resistía, 15 minutos, 20 minutos habrán pasado cuando mi enculada
hermana abrió los ojos y puso una mano sobre él y le dijo:
- Despacio, empezá despacio...
- Te lo quiero romper
- Rompelo, pero empezá despacio.
Comenzaron
los gemidos y los movimientos coitales, Silvia me miró y estiró su
brazo hacia mí, yo estiré el mío y nos tomamos de las manos, me
apretaba muy fuerte y fruncía los labios ante los embates en su
culo, gritaba cada bastante, pero no me soltaba, me miraba con los
ojos llorosos y gritaba, a esta altura las arremetidas eran fuertes,
le enterraba la verga muy rápido. El enano gritaba mientras le
destrozaba el culo a mi hermana y con los saltos que daba sobre ella
la frazada voló a los pies de la cama, permitiéndome observar, él
tenía una mano en la concha con algunos dedos dentro, mientras
seguía prendido atrás perforándole el culo, ella gemía y
pataleaba, el enano más tarde se soltó y la hizo poner boca abajo
con el culo levantado y le dijo:
- Ya está abierto, ahora a romperlo.
Se puso
sobre ella, enfiló la cabezota ahora muy roja y penetró hasta el
fondo, Silvia gritó, yo me levanté y volví a sujetarle la mano, el
enano primero la metió toda adentro, hasta los huevos y después
comenzó a bombear a lo bestia, la cama parecía romperse, yo miré
hacia otro lado sin soltarle la mano a mi hermana que me apretaba y
lagrimeaba, más de una hora estuvo destrozando el culo de mi
hermanita, hasta que le puso la enema, cuando la sacó del culo
escapó mucha leche y mi hermana se desplomó. Esa noche, ella se
comió tres polvos por el culo y nunca me soltó la mano, ahora por
suerte ya tenemos hogar, el precio fue muy alto... pero en la vida,
nada es gratis.
Marcel
Milord & Gus Becker ®
La
única forma de saber si el relato les gustó y que quieren que
sigamos escribiendo, es valorando positivamente y/o dejando un
comentario, eso nos estimula a continuar.
Saludos
y no duden en visitar en nuestro blog, cuya dirección figura en el
perfil de nosotros.

Gran trabajo, me ubiera gustado que hicieras una continuacion de este relato
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