Mi
madre es una joven maestra de inglés de 39 años, sin marido, ya que
mi padre al momento de enterarse que la había embarazado, la
abandonó. Por tal motivo, a los 25 años y con un hijo recién
nacido tuvo que hacerse cargo de mi alimentación, de mi educación y
como si eso fuera poco, también del hogar. Al poco tiempo de
cumplir yo los 14 años, dada a la alta deserción escolar, ella
quedó sin empleo y paso a formar parte de la elevada tasa de
desocupación que abruma a mi país. Este motivo obliga a mi madre a
una ardua reflexión sobre nuestro futuro, estimando ella que lo más
conveniente era probar suerte en Pampa, costa oeste del Estado de
Florida, Estados Unidos de América, lugar de donde eran oriundos sus
ya fallecidos padres. Después de regularizar nuestra situación
migratoria, encontró empleo enseñando inglés a latinos en su
mayoría ilegales, que al igual que nosotros decidieron ampliar sus
horizontes. Como el dinero escaseaba, vivíamos en una zona
considerada marginal, que era regenteada por una pandilla de
"chicanos", en la cual se destacaba su cabecilla, un rufián
despreciable, bastante corpulento, de unos 30 años aproximadamente,
de nombre José Flores, pero que todo el mundo lo conocía como
"Cito". Nada pasaba en el barrio sin que este lo supiera.
Al ir o
regresar de la prepa, siempre lo encontraba, y este me saludaba como
queriendo ser mi amigo, pero alertado por su fama de asesino y
traficante, trataba de apartarme de él. Hago un paréntesis en este
momento para pasar a describir a Nanci, mi madre, una rubia de pelo
corto, de 1.78 mts de altura, muy delgada, de tetas chicas pero muy
bien puestas, con un prominente trasero y unas piernas de infarto.
Quedando sus atributos desapercibidos por la conservadora manera de
vestir, siempre con faldas largas, y blusas amplias.
Un buen
día Cito me paró por la calle, para preguntarme si era el hijo de
la profesora de inglés, al afirmarle, me pregunto si tenía ella
novio, y al contestarle que no sonrió exclamando que era un
desperdicio que ese chingado culo no tuviera un pito. Al increparle
por su comentario, me propino una golpiza que me dejo tirado en la
acera con la boca sangrando, y me dijo que a la próxima falta de
respeto me mataría con su navaja. Pasaron los días pero no mi
miedo, yo apenas salía del apartamento. Una tarde mi madre regresó
del super acompañada de Cito, el cual cargaba una bolsa de víveres,
al verle me quedé paralizado, y más cuando mi madre le agradeció
su atención con un beso. Cuando este mal parido se retiro, le
pregunte a mi madre a que se debía todo eso, explicándome que ese
era uno de sus mejores alumnos, y que por "casualidad" se
lo había encontrado en el super y este gentilmente se había
ofrecido ayudarla con la mercadería. Al escuchar esto casi me mero y
más al verle frecuentemente por mi casa, y mi madre siempre teniendo
una relación más que amistosa para con él. Este hecho motivo a
armarme de valor (pero no de inteligencia) para ir a encarar a Cito y
decirle que por favor deje en paz a mi madre, que era una buena mujer
que no se metía con nadie. Este me hizo callar de un golpe
diciéndome que yo no era nadie para darle ordenes a él, que "no
interfiriera con sus negocios" (cosa que en ese momento no
entendí), y que me vaya haciendo la idea de verle muy seguido con mi
madre, ya que esta ahora le pertenecía a él y no a mí, y que si me
portaba bien tal vez me dejará seguir viviendo con ella. Gracias a
esto al miedo que tenía le tuve que sumar el desconcierto.
Mi madre
a medida que pasaban los días iba cambiando su manera de vestir
conservadora, a vestir prendas ajustadas que realzaban sus formas y
su belleza, y su humor siempre estaba a flor de piel, nunca la había
observado tan alegre; pero dentro de mí me carcomía la idea de que
ese cambio de debía a Cito. Algo que comprobé, más tarde al ver
que mi madre, una mujer que iba de su casa al trabajo y del trabajo a
su casa, comenzaba a salir y regresar al anochecer.
En una
oportunidad bien entrada la noche en que esperaba al lado de la
ventana el regreso de mi madre, vi como bajaba de un auto junto a
Cito, y como este la besaba metiéndole toda su lengua en la carnosa
boca de mi madre, mientras sobaba con una mano sus tetas y con la
otra apretaba su pomposo culo, a lo cual mi santa madre correspondía
chupándole la lengua y pasando una de sus manos por la abultada
bragueta de ese hijo de puta, que semanas antes amenazó con matarme.
Ver esto me lleno de bronca y excitación, y ni mencionar el empalme
que portaba, creo que si no viviese en un primer piso, me hubiera
tirado por la ventana. Ni bien subió mi madre al apartamento, la
regañe por su comportamiento, a lo cual me sermoneo por fisgonear
por la ventana, y por mi egoísmo al no permitir que sea feliz. Que
desde la ida de mi padre vivió solamente para mí y que había
llegado el momento de por fin pensar en ella. Le mencione que ese
hombre no era para ella, que era un matón. Y ella me contestó que
no me deje llevar por las habladurías de la chusma, que Cito era un
hombre bueno y cariñoso que la quería bien. Y así como ella nunca
me había dicho que no saliese con determinada chica, que siguiera su
ejemplo.
¿?
Por esta
discusión pasó como una semana en la cual no me dirigió la
palabra. Recién me habló luego de un fin de semana en el cual no
vino a dormir a casa, y que al regresar me presentó oficialmente a
Cito como su novio. Ahora tenía que soportar que este entrase y
saliera de casa cuantas veces quisiera, y metiese mano a mi madre
delante de mí sin apenarse por mí. Era cosa común ver a Cito
tocarle las tetas y el culo a mi madre, refregarle el paquete por su
frondoso culo, verles sentados en el sofá muy juntos y que este
desalmado pierda una mano entre los muslos de Nanci, y esta no
hiciese otra cosa que cerrar los ojos y dejar escapar un leve gemido.
Era como si yo no existiese, ella vivía solo para él, inclusive en
una noche en que él se quedó a dormir con mi madre en nuestro
apartamento, pude observar y escuchar, dado a que ni siquiera se
preocuparon por cerrar la puerta de su habitación por respeto a mí,
como ese matón llevaba sus manos hacia el cierre de su pantalón
para sacar un tremendo porongo de sobrado tamaño, para luego besar y
abrazar a mi madre levantándola casi desde el piso, y babearle todo
el cuello y las tetas, gimiendo ambos de placer, dejando caer a mi
madre para que se agache y este meterle su instrumento de carne en la
boca no sin antes golpearle con el mismo en la cara, y oír como
hasta ese momento mi impoluta madre chupaba esa pija hasta casi
comerle las bolas, con ruidosos chupones en el glande, hasta que él
se sentó sobre la cama, y la obligo a sentarse sobre su falo,
sujetándola de la cintura con ambas manos y aumentando el ritmo de
la penetración, alternando una de sus manos en la concha de mami
para estimular su clítoris y la otra mano tironeando de los erguidos
pezones de ella y clavándole las uñas para obligarla a gritar de
dolor. Parecían animales. Ella giraba su cuerpo para que las lenguas
de ambos se rocen frenéticamente para terminar en un estruendoso
beso. En un momento la alzo con ambas manos para luego dejarla caer
totalmente sobre su miembro y de esta forma se la hundió hasta el
fondo de su vagina. Los gritos de ella eran electrizantes:
- Siiiiiiiiiiiii, mááááááááááááááááááááásssssssssss, dame toda tu poronga, desgárrame la concha, métemela hasta hacerme mierda el útero!!!!!!!
A lo
cual él le decía:
- Si quieres que te siga chingando, no quiero que el puto de tu hijo se entrometa entre nosotros.
- Tú ahora me perteneces, ¿Entiendes, puta come vergas? -Si mi amorrrrr, lo que vos quieras, ahora te pertenezco, soy toda tuya pero por favor seguí metiéndomela, que quiero recuperar el tiempo perdido……
El la
hacía gritar de placer a causa de que la verga le entraba y le salía
como si fuese un pistón. Mi madre no dejaba de gritar a causa de una
serie de orgasmos encadenados. Linda forma de enterarme que mi madre
era multiorgasmica. Joder!!!
Después
de tanto desenfreno sexual ella giro sin sacarse la verga de la
concha, hasta quedar enfrentada a Cito, lo cual este aprovechó para
pararse y llevarla contra la pared, y metérsela más con fuerza que
velocidad, a lo cual ella respondió asiéndose con sus piernas a la
cintura de él. Siguieron así hasta que en un gemido ahogado, Cito
le inundaba la concha de guasca. Al presenciar todo esto me retire a
mi cuarto para pajearme hasta quedar exhausto y dormirme.
Al poco
tiempo me enteré que ella a pedido de él dejo de dictar clases para
dedicarse al "modelaje". Le dije a mi madre que se
equivocaba en abandonar su profesión, pero me contesto que en una
sesión de fotos ganaba lo que no ganaba en cuatro meses impartiendo
clases. Que esto era un progreso para ella. Parece ser que mi madre
le comentó sobre nuestra conversación a Cito, porque una tarde
aprovechando que mi madre estaba si puede llamarse trabajando, se
acercó a mi habitación y me entregó un sobre tamaño A4 cerrado
diciéndome:
- Ya que te gusta ver como me monto a tu madre, te va a gustar esto.
Y se
retiro riéndose a carcajadas. Cuando este se fue, abrí el sobre, y
vertí el contenido sobre mi cama, se trataba de unas cuantas fotos,
al verlas más detenidamente, casi se me para el corazón, pero
terminó parándoseme la verga. Eran fotos de mi madre posando
íntegramente desnuda, solo tenía puesto unos zapatos de tacón
altísimo. No lo podía creer, mostraba sus tetas, su culazo, y su ya
depilada concha con la naturalidad de quien muestra un jarrón. Al
encontrarme a solas con Cito, le pregunté porque había llevado a mi
madre a lo que la había convertido. Este con una sonrisa cínica me
respondió:
- Todavía no lo has entendido? Tu madre esta pedida, aquí se cotiza mucho una mujer madura con semejante cuerpazo. O acaso tu después de ver como tu mamita me ha devorado mi pico con esa conchita apretadita, no te la has meneado?
Yo no
podía dar fe de lo que estaba oyendo, le dije que era un hijo de
puta, a lo cual me contestó:
- Pero chiquillo, no te enojes conmigo, yo solo soy un chulo que cumple ordenes, ya te he repetido, tu madre está entregada. No jodas más y disfruta las fotos.
Realmente
no sabía que hacer para encausar a mi madre. Una noche mi madre se
vistió con un vestido muy ajustado y preparo la mesa para tres y me
pidió que me retire, y en caso que me quiera quedar, que no me
presente a la mesa, que no quería que la moleste para nada, que me
encierre en mi curto. Extrañado me encerré en mi habitación a la
espera de los acontecimientos. Y vaya que llegaron…
Cito se
presento con un hombre de alrededor de 55 años, chaparrito y
barrigón, pero que se notaba que los billetes le sobraban. La cena
transcurrió sin pena ni gloria, hablando ellos de temas triviales.
Pero al término de la cena, mamá y este hombre de sobrenombre
"Tony" se sentaron muy juntos en el sofá y Cito en el
sillón que se encontraba a un costado. Y al tiempo que bebían casi
en la totalidad una botella de whisky, Tony le decía a mi madre que
era muy bella, que era una pena que no aprovechara esa belleza. Que
una belleza así en su negocio daba muchas ganancias… Mamá lo
interrumpió preguntándole a que se dedicaba. Este le contestó que
era dueño de una revista y que también poseía una productora de
filmes para adultos. Mamá al escuchar esto sonrió. Tony le
mencionó, si mamá no se animaría a realizar una sesión
fotográfica para él. Mamá le menciono que gracias a Cito había
entrado en el mundo de las revistas para adultos. A lo cual Tony con
una gran sonrisa le dijo:
- Eso es sólo el comienzo. ¿Por qué te conformas con tan poco si puedes obtener mucho más?
- ¿A que te refieres?
- A que en una sesión de fotos para mí podrías ganar hasta 3000 dólares
- ¿3000 dólares? ¿Pero que tengo que hacer?
- Nada… lo mismo que haces con Cito, disfrutar de los placeres para los cuales fue hecho tu cuerpo... ¿Qué mejor que ganar dinero por algo que te hace gozar y haces habitualmente sin cobrar un centavo?
Realmente
no podía seguir escuchando eso sin poder hacer nada, y al mismo
tiempo tener la polla tan tiesa como nunca había estado. Me retiré
de casa para caminar por ahí. Cuando regresé a casa, volví a ver a
mi madre que seguía platicando con los dos sujetos, paro ya no
estaba tan contenta por el alcohol, se le veía más bien excitada,
no creía lo que mis ojos veían, mi madre estaba platicando con
Tony, muy cerca y se le veía notablemente sonrojada, en este momento
me embargó una sensación muy extraña, estaba muy molesto y celoso,
pero a la vez el morbo me hacia sentirme muy excitado, así que
decidí acercarme un poco mas, para ver que tanto decían. Me acerqué
y me acomodé para no ser visto, Tony la estaba sujetando con la mano
derecha por la cadera, y con la mano izquierda jugaba con su cabello
mientras le hablaba al oído, mi madre tenia su mano izquierda en la
cintura de este tipo y la derecha en su pecho, mi madre largaba unas
risitas quedadas. Después de un momento, la mano izquierda del tipo,
estaba jugando "inocentemente" con el pecho de mi madre, no
podía ser posible lo que estaba viendo, mi madre no decía nada al
respecto, poco después ella accedió con la cabeza, levantó la
mirada, como buscando a Cito, mientras este tipo, la tomó de la mano
y se la llevó a la habitación de mami.
Tony
comenzó a tocar los pechos de mi madre, luego, una mano se apoderó
de su entrepierna mientras con la otra le hacia besar sus dedos, se
hundieron en un gran beso, y cuando me di cuenta, mi madre lo estaba
masturbando, ya le había sacado el pito del pantalón y lo estaba
masajeando, en eso se acercó Cito, ella lo vio, y no hizo
absolutamente nada, solamente lo miro fijamente, mientras él se
acercaba y se sacaba la poronga de su pantalón, ella lo comenzó a
mamar casi instintivamente.
En este
momento, yo estaba más caliente que el infierno en verano, mi verga
se me estaba saliendo del calzoncillo, pero no hice ni un solo
movimiento y me quedé ahí observando, hasta que los dos tipos
terminaron, uno en la boca y el otro en la mano de mi madre. Después
de unos minutos los dos tipos se fueron de casa abrazados y muy
contentos y mi madre se quedó acostada en su cama totalmente desnuda
y metiéndose los dedos de una mano dentro de su mojada conchita, y
lamiendo la otra mano llena de guasca, hasta quedarse dormida,
producto del placer y del whisky. Me acerqué hasta ella, le chupé
sus enrojecidas tetas, no me importaba si se despertaba, no era
consiente de mis actos, pensaba con la cabeza inferior. Me desnude y
penetre violentamente a mi madre, que estaba tan mojada que mi verga
entró con total facilidad, fue increible lo mojada, apretadita y
calentita que estaba su conchita, al mismo tiempo que la pistoneaba
le mordia los pitones que tiene por pezones hasta casi hacerselos
sangrar. Al llegar al orgasmo tome con una mano la cara de mi madre y
sin importarme la leche que había tragado la bese metiendole mi
lengua hasta el fondo de su garganta, hasta más no poder, estos
provocó que mi madre tosa porque se estaba asfixiando, al tiempo que
le estaba inundando de mi leche. Fue el mejor polvo de mi vida.
A la
semana mamá se fue a vivir con Tony. Pense que era lo mejor, que era
tiempo para pensar en mí, y olvidar toda esa vorágine de locura.
Hasta que recibí de Cito un video casero en el cual se veia a mi
madre sacandole la ropa interior a un hombre joven para liberar su
verga. Era bastante gruesa aunque no muy larga. Este chico hizo que
ella se hincara frente a él. "Mámalo" le dijo. Y antes de
que pudiera decir algo le metió el porongo en la boca. Ella hizo
algunos intentos por librarse; pero no duraron mucho, poco después
empezó a chuparlo. Me excitó mucho ver como se le formaba una bola
en las mejillas a mi mamá cada vez que entraba en su boca. Después
de un tiempo el chico la recostó. Le quitó lo que restaba de ropa
interior y subió las piernas de mi mamá a sus hombros. Le incrustó
el pene en el coño, mientras mi mamá gemía de placer.
- ¡Ponemela toda!, ¡Soy la puta que nunca tuviste! Gritaba mi mamá
Me
excitó mucho oír eso. Noté que mi mamá se arqueaba y alcanzaba un
orgasmo. El joven entonces la puso estilo perrito al lado de la
cámara. Se instaló detrás de ella y la volvió a penetrar. Se
movía violentamente dentro de mi mamá y sus tetas se agitaban
mucho.
- ¡Lléname con tu leche! Gritaba otra vez mi madre.
- Te voy a partir al medio, después de mí no vas a querer más pito.
- Dejá de hablar y metemela, pelotudo (Le contestó Nanci).
Diciendo
eso, el joven dio un último impulso mientras descargaba dentro de
ella. Se quedaron tendidos un rato, al tiempo que el lente de la
cámara hacía un primer plano de la concha llena de sumos de mamá,
hasta que en escena entraron cinco hombres más…
Bueno si
les interesa, sigo contándoles en el próximo relato. Les dejo una
foto de mi madre con Tony, en Miami, U.S.A.
Continuará…
Gus
Becker & Marcel Milord ®
La
única forma de saber si el relato les gustó y que quieren que
sigamos escribiendo, es valorando positivamente y/o dejando un
comentario, eso nos estimula a continuar.
Saludos
y no duden en visitar en nuestro blog, cuya dirección figura en el
perfil de nosotros.


Para cuándo el siguiente relato que está muy bueno
ResponderBorrarHijo de una actriz porno. Un sueño hecho realidad.
ResponderBorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrar