En este relato cuento la historia de mi amigo Pablo y Yo,
Gustavo.
Pablo y yo somos dueños de un videoclub. Yo soy Moreno, alto, y con pancita.
Pablo es alto, fuerte, y rubio.
Trabajamos muchas horas en la empresa y por ahora todo nos va muy bien. Pablo
tiene 26 y yo tengo 24 años.
Eran ya las 22:00 hs. y todavía nos encontrábamos en la tienda. Entre los
pedidos del día siguiente, la caja, y mil cosas más seguíamos allí. Pablo se
estaba bajando unas pelis para después verla en su casa. Yo le dije que como
estaba solo con mi madre y que si quería se podía venir para mi casa:
-Te vienes para mi casa, te invito a cenar, y vemos las pelis- Dije yo
- Ok pero ¿No molesto?- Contestó él, dudando.
- Para nada. Tú en mi casa nunca molestas- Dije yo y le di la mano.
Entonces quedó dicho eso.
Eran las 22:30 hs. cuando cerramos la tienda y nos fuimos en mi auto. La tienda
estaba de mi casa a 15 minutos caminando, y a 5 en auto. Llegamos a toda
velocidad y guardé el auto en mi garaje. Yo vivo en un quinto piso y por lo
tanto tomamos el ascensor.
Llegamos y llamamos a la puerta. Nos abrió mi madre.
Mi madre es una mujer muy linda. Su nombre es Karina, y tiene unos 43 años pero
se conservaba perfectamente, de 1.76 mts. de altura, el culo parado y unas tetas
de infarto. Es morena, con el pelo recortado, de mediana altura y se viste como
una mujer normal. No suele salir mucho, ya que se separó recientemente. Usa casi
siempre tangas que se les marcan en sus pantalones... tan ajustados... pero a mi
no me gustaba ¡¡¡ERA MI MADRE!!!.
El caso es que nos abrió ella y nos saludó. A Pablo lo conocía porque paraba
mucho por mi casa y ya era como de la familia. Le dije que íbamos a comer y
luego veríamos una película.
Mi madre me dijo que pusiese la mesa, pero le contesté que me iba a duchar y con
esa excusa me escapé hacia el baño. Le tocó poner la mesa a Pablo. Como no había
mucho de comer, mi madre preparó unos platos pre-cocinados. Yo me de duché
tranquilamente. Cuando volví me encontré que mi madre estaba muy sonriente y
feliz y que tenia un flor de chupón en el cuello. Por otra parte ví que Pablo
estaba como sudando y sonreía. Sospeché un poco pero no le di importancia.
Comenzamos a comer. Hablamos de todo un poco pero sentí una mano que me rozaba.
Pablo estaba buscando las piernas de mi madre pero me quedé callado sin decir
nada. Le metí una patada en el tobillo y se dio cuenta.
Terminamos la cena y mi madre le ofreció a Pablo que se quedara a dormir. El no
se negó.
Pablo se fue a la ducha para asearse. Yo le pregunté a mi madre si había
tranzado con mi amigo. Ella me dio un si rotundo. Yo me quedé frío. Pablo salió
de la ducha y se puso el pijama. Prendimos la TV, pusimos el vídeo en la
casetera y apagamos la luz.
Yo estaba dormitando, pero me desperté sobresaltado por los ruidos de besos y
gemidos. ¡¡¡¡Pablo estaba besando a mi madre!! Me levanté y grité enfadado:
- Pero ¿¿¿¿QUÉ HACES???-
- Hermano no ves que le estoy comiendo la boca a tu madre??- dijo en tono serio.
- Si pero es que es tan raro...- y me calmé.
Me quedé por un momento callado y ellos hablaron en secreto. Entonces mi madre
se dignó a decir:
- Gus ¿¿Querés vernos hacer el amor??-
- Claro mamá- Dije yo con una sonrisa, y sin pensarlo.
Entonces Pablo tomó a mi madre y dijo:
- Mejor hacemos un trío: Karina (mi mamá), tú (mirándome) y yo- Dijo muy
decidido.
Fuimos hacia la habitación de mi madre.
Allí me puse en un primer lugar a observar como se desnudaba mi madre. Nunca la
había visto desnuda, o si la había visto era todavía pequeño. Pablo se estaba
untando vaselina en el pene y yo me empecé a tocar la poronga. Mi madre tenía
una conchita con los labios colgando, tenía los labios separados y se movían
mucho. Eso me puso a mil. Pablo estaba preparado y agarró a mi madre
bruscamente. Yo en un principio me enojé porque pensé que le haría un poco de
daño pero me di cuenta de que no.
Mi madre se puso en una posición cómoda y le agarró la pija bien barnizada de
vaselina y comenzó a manosearla. Se manejaba muy bien en la cama y sin dudarlo
se metió en la boca el enorme pito de Pablo. Unos 25 cm que al meterlos muy
dentro daban pequeñas arcadas a mi madre pero seguía con maestría. Yo no podía
creérmelo. Estaba viendo una porno en mi propia casa, en vivo y en directo. El
caso es que yo empecé a pajearme viendo la escena de mi madre chapándosela a
Pablo. Ella se dio cuenta y dejó de chuparla para introducírsela por el culo y
comérmela a mi. Se sentó sobre Pablo y con un fuerte golpe se metió su chota.
Cuando le estaba metiendo las primeras puntadas me agarró la poronga y se la
metió en la boca. Comenzamos a hacer un trío de los buenos, garchando y mamando.
Mi madre estaba muy eufórica. Gritaba:
- Papitos, sigan cojiendose a mamá-
Yo no conocía a esa mujer, tan dulce que había sido siempre y lo puta que era en
la cama.
Realizamos esa posición hasta que mi madre gritó como con sobresalto. Estaba
acabando a chorros... mmmm me puso muy cachondo y se la metí bien en la boca.
Mientras, Pablo sacó su pija y comenzó a lamerle los flujos a mi madre. Me puse
celoso y mi madre se dio cuenta. Se separó de Pablo y me dijo:
- Cariño, voy a tener un orgasmo solo para ti-
Me quedé helado pero supe reaccionar a tiempo. Pablo se quedó tendido en la cama
tocándosela mientras veía como mi madre se estaba masturbando en mi boca. Yo me
moría de placer y me corrí mientras le comía la concha. Dejé mi semen sin tocar
para que cuando se corriese ella, me lamiese los restos y se los tragara.
Cuando se iba a correr, tembló un poco y la tomé en brazos. Al momento otro
montón de flujos vaginales salieron de su concha. Me lo tragué entero. No deje
ninguna gota fuera.
Paramos un poco porque mi madre quería decirnos algo.
Nos sentamos los tres en la cama y nos pusimos cómodos. Entonces mi madre
comenzó a hablar:
- Miren chicos, me ha gustado mucho hacer el amor con ustedes y en cuanto me
recupere volvemos a la carga- Dijo soltando una carcajada.
- Mamá y que querés decirnos entonces?- Dije un poco preocupado
- Que me tienen que prometer que no van a acabar en mi concha. Ya que me han
hecho una limpieza recientemente y puedo quedar embaraza.- Me contestó
- Entendido – Dijo Pablo
- Ok mamá como desees. – Dije yo.
Cuando íbamos a volver a cojer, sonó el teléfono móvil de Pablo. Era su hermano
que tenía que ir urgentemente a casa.
Lo despedimos (mi madre a su manera) y se fue.
Nos quedamos mi madre y yo solos. Antes de comenzar el acto sexual le dije que
muchas noches le había escuchado masturbarse y me había pajeado pensando en
ella.
Ella se sonrió y me empezó a besar de lengua. La puse entre mis piernas para que
me la levantase y lo consiguió en muy poco tiempo. Cuando ya la tenia dura se
sentó sobre ella y se la empezó a meter por la concha. Gritaba y gritaba. No
podía más. Estaba sudando y estaba también humedecida. Me dijo que con tanto
placer que ya no sentía mi poronga, que necesitaba más. Yo obedecí y se la metí
hasta dentro. En uno de esos porongasos ella comenzó a soltar flujos muy
suavemente y me dijo que estaba muy a gusto. Yo seguí garchandomela con sus
pequeños flujos bajando por mi garcha. Entonces en un golpe de excitación me
corrí. ¡¡¡DENTRO DE SU VAGINA!! No se lo que me pudo pasar pero me agobié
bastante.
Mi madre se bajó de mi pija y me dijo confusa:
- Que haces boludo? Que te pasó?
-No sé, me excité demasiado.
- Bueno hijo que sea lo que Dios quiera.
Con esa frase nos miramos y nos dimos un bonito beso como si de quinceañeros se
tratase. Esa noche fue inolvidable para mí, pero ahora mi madre... esta
embarazada....

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