Hay veces en que la
realidad supera a la fantasía, pues bien, este es uno de esos casos,
ya que el siguiente relato está basado en la historia de una de mis
lectoras de nombre Adriana, quien se desahogó conmigo y pidió que
diera a conocer su vida. Para una mejor
narración, no será ella quien cuente los hechos, sino su hijoTommy. Gracias Adriana por
confiar en mí.
Mi nombre es Tomás pero todos me llaman Tommy, tengo 18 años de edad y acto seguido paso a describirles a mi familia puesto que son los protagonistas de la historia que voy a contarles.
Mi mamá tiene 43
años y se llama Adriana y no representa para nada la edad que tiene,
mide 1,64 mts. de altura, de contextura delgada, su cabello es
castaño oscuro casi morocho lo cual contrasta con su piel
blanquísima, sus medidas son 95-60-92.
Agustín es mi único
hermano, tiene 22 años es arquitecto, vive en pareja con su novia
Emmily en California, Estados Unidos, país al cual viajó para
seguir sus estudios universitarios, actualmente está cursando
un postgrado.
Pablo era el nombre
de mi papá, quien lamentablemente murió a los 41 años de edad, de
esto ya pasaron casi 4 años.
Jorge tiene 65 años
y es mi abuelo paterno, Coronel retirado de la Infantería del
Ejército, mide aproximadamente 1,90 mts, y es tan fornido como
autoritario, es el patriarca de la familia, nada se hace sin su
consentimiento. Está casado desde muy joven con mi abuela Adela
(hija de un General de Brigada), con quien tuvo 3 hijos varones, uno
de ellos mi padre.
Con mamá vivimos en
una zona de las más caras de la Capital, en un dúplex sobre la
avenida con las propiedades más lujosas, nunca nos faltó el dinero
dado que mi abuelo posee una productora sojera, con extensos campos
en diferentes provincias del país, la administraba mi padre junto a
sus hermanos.
Cuando murió mi
papá, mi abuelo le otorgó una cuantiosa mensualidad a mi madre
hasta que este resuelta la herencia, tramite que él mismo se iba
encargar de gestionarla, asegurándole que ella no tendría que
preocuparse por hacer ningún papelerío engorroso.
Pero el tiempo
pasaba y de la herencia ni noticias; cada vez que mi madre le
preguntaba a mi abuelo, este le esquivaba al tema, provocando que mi
mamá contratara a un bufete de abogados para que oficiara nuestra
herencia, descubriendo este estudio de letrados la verdad que nunca
quisimos ver. No existía propiedad alguna a nombre de papá y del
abuelo, los campos, la productora, la casa familiar de campo, el
dúplex y hasta los autos estaban a nombre de otras personas. Al
parecer mi abuelo se había enriquecido ilícitamente en los años
más oscuros del país, consiguiendo la mayoría de los bienes
gracias al alto cargo de militar que ostentaba, y ya en tiempos de
democracia blanqueó estos bienes por tramoyas legales
inscribiéndolos a nombres de testaferros para no tener problemas con
la justicia y que lo investiguen.
Mamá hecha una
furia fue a la oficina de su suegro para exigirle explicaciones
entrando al despacho sin anunciarse. La discusión fue bastante
áspera, mi madre con fuertes insultos acusó a mi abuelo de querer
trampearla y quedarse con la parte de su hijo, la cual nos
pertenecía, y si no accedía a ella amenazó con denunciarlo a la
justicia. Mi abuelo la echó de la empresa con gente de seguridad.
Muy entrada la noche
mi abuelo vino a nuestro piso para hablar con mi madre y hacerla
entrar en razones. Ella como vestía un camisón largo de seda, se
colocó una bata y se encerraron en el estudio para hablar con más
privacidad.
Ya había pasado más
de una hora y ellos seguían discutiendo cada vez más
acaloradamente, yo estaba en la sala viendo TV, lugar en donde se
escuchaba que la conversación se tornaba irascible, la curiosidad
hizo que me encaminé al estudio y entreabriendo sutilmente la puerta
pude observar la situación.
Estaban los dos
sentados, uno frente al otro, divididos por el escritorio que solía
utilizar papá, él trataba de convencerla para que no presente
ninguna denuncia y ella que pretendía los bienes que nos
pertenecían, las palabras se transformaban en gritos; me pareció
que la contienda iba llegar a su fin, cundo mamá dijo:
- Mirá
Jorge, no hay más nada que hablar, la cosa es simple, yo tengo que
velar por el bienestar de mis hijos y no pretendo robarte nada,
simplemente quiero para ellos que este dúplex, el auto y las demás
propiedades que todos sabemos eran de Pablo sean escrituradas a
nuestros nombres. Vos me estuviste forreando varios años con que te
estabas encargando de la sucesión, nunca te dignaste a explicarme
este asunto de los testaferros, todo tiene su punto final, yo ya no
quiero esperar más. Te doy una semana de plazo para que tus abogados
arreglen la herencia, caso contrario voy a ir a la justicia para que
te investiguen sobre el origen de los bienes. Ahora te pido que te
marches de mi hogar.
Esto encolerizó a
mi abuelo, quien con los ojos inyectados de sangre le contestó:
- ¿Tu
hogar? Todo lo que te rodea es mío, no me podes echar de un lugar
que es mío, tu casa, tu auto, tus ropas de señora bien, tus joyas,
todo fue comprado con mi dinero, si no fuera por mí nada de esto
existiría, yo fui quien consiguió todo y soy quien te puede sacar
todo también, a mí se me respeta, no permito que nadie me hable en
tu tono. ¿Vos me das una semana de plazo? Ok, yo te doy hasta mañana
para que abandones esta propiedad, despedite de tu auto, el bote y
demás pertenencias, tu suculenta mensualidad, del club, las cuentas
bancarias, tus tarjetas de crédito, y que tus críos se vayan
olvidando des las costosísimas facultades privadas, el departamento
de Agustín de Estados Unidos y el dinero para todos sus caprichos.
Yo te voy enseñar cuantos pares son tres botas, a partir de mañana
todos a la calle, a romperse el culo trabajando, vamos a ver cuántas
de todas esas señoras de alta sociedad van a seguir siendo tus
amigas cuando tengas que mendigar para poder comer, cuando tengas que
caminar a todos lados porque no puedas ni costear el transporte
público, vas a tener que trabajar de puta para poder pagar a esos
abogaduchos para que te representen. ¿No te das cuenta que tu vida
me pertenece como todo lo que te rodea?
Mamá quedó atónita
con la argumentación de su suegro, no le salían las palabras. El
silencio de la habitación la hizo recapacitar, darse cuenta que todo
su mundo se esfumaría en pocas horas, que luchar contra él sería
similar a la batalla de Don Quijote contra los molinos de viento, una
contienda que ya está perdida antes de empezar. Mi abuelo tenía
razón nuestro destino estaba en sus manos.
- Ok,
vos ganas Jorge, lo único que te pido es que al menos nos dejes este
piso para vivir y una buena mensualidad para poder costear la
formación de tus dos nietos y mantenernos.
Dijo mamá
tragándose su orgullo.
- Me
alegro que hayas recapacitado Adriana, pero ya no hay vuelta atrás…
Respondió mi abuelo
levantándose de su asiento y dirigiéndose hacia la puerta en clara
señal de irse; ya sin nada que perder y todo por recuperar, mamá
llorando corrió y tomándolo de un brazo se arrodilló suplicando
que la disculpe, pero al frio militar retirado nada lo conmovía.
Ella le besó la
mano como pidiendo piedad. Al arrodillarse la bata se le abrió y
arrodillada como estaba le brindaba al viejo un primer plano de sus
tetas, mamá no se dio cuenta, pero mi abuelo si…
- Hay
sólo una forma que pueda perdonarte y poder seguir manteniendo tu
nivel de vida… de ahora en adelante vas a estar siempre dispuesta
para mí…
Expresó, dejando
extrañada a mi madre, ella no daba crédito a lo que escuchaba y le
mencionó que no entendía. La situación violenta parecía que a él
lo excitaba, se le dibujaba un gran bulto debajo del pantalón.
- Es
fácil de entender, si querés tu herencia, te la vas a tener que
ganar abriéndote de piernas para mí, vas a ser mi puta sumisa.
-
¡Jorge! ¡Soy tu nuera!
- Para
mi sos una mujer que hace cuatro años no coge y precisamente como
soy tu suegro, no puedo permitir que una verga extraña entre en la
concha de mi nuera.
- ¡Hijo
de puta!
- Esta
bien, como vos quieras, mañana a las 8:00hs abandona el piso, van a
venir mis muchachos a buscar la llave.
-
¡Noooooooooooo! Esta bien…
Hasta el día de hoy
no sé por qué motivo no intervine para poner un alto, me paralicé
sin saber que hacer, era un inmóvil testigo de lo que acontecía en
aquella sala.
Él se bajó los
pantalones y calzoncillos dejando ver un pito erecto con una ligera
curva hacia arriba, de dimensiones enormes, mediría como veinte
centímetros de largo por ocho centímetros de ancho, pero lo que más
llamaba la atención era el tamaño del glande, parecía una ciruela,
era demasiado miembro para un hombre de su edad.
Mamá se quedó
sorprendida al ver el tamaño de semejante verga, abrió los ojos
como incrédula y este detalle a mi abuelo no se le escapó.
- ¿Qué pasa
mamita, nunca viste una de estas? No te preocupes que es toda tuya
jajaja. Ya pasaron cuatro años de la muerte de tu marido, es mucho
tiempo sin un macho para una zorra como vos. Te voy a poner al día…
Y sin decir más, le
acarició el rostro con la pija, paseándosela por las mejillas, la
frente, deteniéndose en la nariz y pidiéndole que la huela para que
vaya conociendo el olor a su nuevo macho, continuó el recorrido por
sus ojos y aprovechando que los huevos le quedaron cerca de la boca
le ordenó que se los chupe, al tiempo que ella cumplía con lo
ordenado le pegaba vergazos en la frente, tras varios minutos con la
punta de su garcha recorrió en círculos sus labios dejando un
brillo seminal muy erótico en su recorrido. Algo ansioso dijo:
- No perdamos más
tiempo, chupala Adriana.
Ella abrió la boca
y ayudada con una mano del viejo en la nuca fue engulléndola poco a
poco hasta que la cantidad de carne le provocó tos, entonces con una
de sus finas manos mamá sujetó la poronga por la base y la recorrió
lingualmente, mientras tanto el viejo se despojaba de la ropa hasta
quedar desnudo completamente.
Paso seguido, la
puso de pie, le sacó el camisón y arrancó su bombacha, dejando a
mi vista por primera vez la vagina de mami, bastante peluda como la
de una actriz porno de los setenta, las manos masculinas acariciaron
el cuerpo de ella hasta llegar a la concha, la cual pasó por toda la
abertura una y otra vez, con el pulgar acariciaba el clítoris, un
gemido ahogado de mamá rebotó por toda la habitación,
evidentemente el retirado militar sabía lo que hacia. El se sentó
en el escritorio y le ordenó:
- Si querés que te
siga pasando la mensualidad abrí bien la boca o te dejo tirada en la
calle sin un centavo, besame de lengua como besabas a mi hijo, de
ahora en adelante vas a ser mi amante… ¿Entendiste perra? ¡Besame
bien carajo!
Ella obedeció, y el
geronte le dio un largo beso de lengua, la saliva chorreaba por el
cuello de ella, él la apretaba fuerte contra si, para sentir esas
maravillosas tetas aplastándose contra su cuerpo, las cuales al
finalizar el beso, chupó salvajemente.
Enredando sus dedos
en los pendejos de su nuera la condujo hasta el sofá, que se
encuentra en el fondo del estudio en línea recta a la puerta,
permitiendo esto ver mejor y exponerme menos. Se situaron ahí, ella
acostada boca arriba y él arrodillado a sus pies, con sus piernas
abrió las de ella y con la cabeza de la pija pinceló la entrada de
la vagina varias veces, en medio de suspiros de ella intentó
meterla, resultándole dificultoso, era como ingresar con un tanque
en una alcantarilla, varias veces se tuvo que escupir la verga a modo
de lubricante, pero una vez dentro, comenzó una penetración lenta y
a un ritmo constante.
- Ughhh! Que
cerradita la tenés mmmm pareces virgen ufffffff. Sos muy estrecha,
pero ya te la voy agrandar con el tiempo…
Mamá estaba como
muerta y mi abuelo utilizaba su peso para que las penetraciones sean
más profundas, ella no se movía, solo abría bien grande la boca
como queriendo tomar aire, por la desproporción de los cuerpos, me
daba la impresión que él estaba aplastando a la pequeña de mi
madre.
- Por favor… por
favooooooooooooor mmm, déjame desgraciado, sácamela y ándate hijo
de putaaaaaaaaghhhhhhhh
Le pedía mi madre,
pero paradójicamente sus palabras no se condecían con sus
movimientos, porque con sus torneadas piernas aprisionaba la cintura
de su suegro y con los talones hacía fuerza para atraer el aún
musculoso cuerpo de él hacia ella.
Desde mi posición
se escuchaba un concierto de gemidos ahogados interrumpidos por el
choque de sus cuerpos que sonaban como aplausos. Mamá daba gemidos
desgarradores de placer con cada intento de enterrarle la verga hasta
la empuñadura.
Ella estaba fuera de
si, entregaba su cuello a los mordiscos de mi abuelo. Los rosados
pezones de mamá estaban erectos como dedales, desafiando la gravedad
y sublevados a los pellizcos del viejo; las tetas eran su punto
débil, pues cuanto más eran manoseadas y/o tironeadas, ella se
calentaba, haciendo que sus besos sean más pasionales, sacando su
fina lengua para introducirla bien profundo en la cavidad bucal del
viejo, quien enardecido se puso de pie y agarrándola por el culo, la
subía y bajaba de su verga, ella lo envolvía con las piernas,
sujetándose con una mano del cuello del militar y con la otra mano
le entregaba una teta para que sea chupada a voluntad. En esta
posición la concha de mamá estaba bien abierta, cada vez que él
elevaba el cuerpo de ella, la poronga salía de la vagina bien mojada
por sus jugos.
Estuvieron así
varios minutos hasta que él la desplomó sobre su pito:
- ¡Te voy a dar la
lechitaaaaaaaaaaaaahhh!
Manifestó mi
abuelo, provocando el grito de mi madre:
-
¡Nooooooooooooooooooo!, ¡Acábame afuera!
Él la dejó caer al
suelo y le eyaculó en la cara, reclinándose sobre ella le esparció
bien el semen con su pija por todo su rostro.
- Hace bien para el
cutis jajajaja
Bromeó él y con
una de sus manazas atrajo la cabeza de mamá hasta su miembro y no
hubo necesidad de pedirle que se la limpie, ya que ella la chupó
hasta dejarla sin rastro de guasca y se la secó con su camisón.
Aproveché este
momento para subir las escaleras rápidamente y sin hacer ruido para
encerrarme en mi habitación a pensar en todo lo vivido, en que
motivó ese cambió en mamá y por qué no pude hacer nada. La
excitación me llenó de culpa, no entendía como podía excitarme
con ese abuso a mi madre… ¿Abuso? Muchas preguntas sin respuestas
para un adolescente. La única certeza era que nuestras vidas no iban
a continuar como antes.
A partir de ese día,
mamá cambió hasta en la forma de vestir, dejó de lado los
trajecitos tipo Jackie Kennedy por ropa más corta y ajustada, los
zapatos de taco chino por los de taco aguja, siempre bien maquillada
hasta para andar por la casa e incluso se operó las tetas a pedido
de mi abuelo para tenerlas más levantadas. El control de él sobre
ella era total.
Ante la vista de
todos el vinculo entre ellos era suegro-nuera, pero en la intimidad
pasaba a ser macho-hembra. Las visitas de Jorge a nuestro piso con
cualquier excusa eran frecuentes y que siempre se encerraban para
“hablar de negocios”, yo intentaba no perderme detalles de los
mismos y cuando se me dificultaba espiar me conformaba con escuchar
el encuentro sexual puerta mediante.
Llegó la fecha del
cumpleaños de mi abuela Adela y se decidió hacer el festejo en la
casa de campo familiar, que está ubicada a 380 kms de la Capital.
Optamos por ese lugar porque mas que casa es un rancho de 500
hectáreas con árboles y hasta un lago, como iba a estar presente
toda la familia y amigos se necesitaba un lugar muy grande.
Todo iba normalmente
como una familia común, mamá y el abuelo se comportaban bien, él
no insinuó ni una caricia, pero de todas formas yo no le quitaba los
ojos de encima.
Una tarde en la que
estaba aburridísimo, decidí cabalgar por el campo pero sin alejarme
mucho porque siempre les tuve desconfianza a los caballos, en eso
estaba cuando vi a mamá y mi abuelo salir de la caballeriza con
rumbo al sur y decidí seguirlos a una distancia prudente.
Cuando llegaron
cerca del lago, desensillaron y tendieron una manta sobre el pasto,
se acostaron en ella; él la desnudaba a besos, le decía que no
podía pasar más de un día sin hacerle el amor, que la deseaba.
Por prestarles
atención a ellos, me olvide de sujetar al maldito caballo, quien se
dio a la fuga dejándome abandonado. Al momento de la huida me
encontraba masturbándome con los pantalones a la altura de mis
tobillos y en mi desesperación por atraparlo, mi marcha parecía la
de un pingüino borracho, causándole gracia hasta el condenado
equino.
Resignado volví a
mi escondite, encontrando a mamá en posición de perrito siendo
cogida por su suegro. Dado la diferencia de altura, las piernas de
mamá estaban semi estiradas para que su concha quede a la altura de
la pija, las tetas se le balanceaban como dos campanas llamando a
misa y en su rostro se marcaba la satisfacción de recibir esos
embates.
Con sorpresa advertí
a tres peones acercarse a ellos, cuando mi abuelo los vio, en lugar
de pasmarse les hizo un ademan para que se arrimen más. Mamá al
divisar a la peonada al lado de ella, intentó huir asustada con
alguna de sus prendas en la mano, pero Jorge se lo impidió
sujetándola y diciéndole:
- No te
asustes Adriana, yo les pedí que vengan, no están para hacerte
daño, sino para ayudarnos…
-
¿Ayudarnos?, ¿Ayudarnos a qué?
- A que
pueda culearte, ya han pasado meses y todavía no pude meterte la
pija en el orto porque no te entra.
- ¿Te
volviste loco viejo de mierda?
- Siii,
loco por culearte. Ellos te van abrir el culo, vas a ver como cuando
terminen con vos, mi poronga va a entrar sin problemas.
-
Noooooo, ni en pedo. Yo me voy a la mierda…
- A la
mierda te vas a ir si te resistís, acúrdate que me perteneces, para
eso te pago todos los meses y te dejo vivir en el dúplex. Levanta
bien la cola, relájate y goza, no me hagas enojar.
Como una gueisha
mamá se acomodó sobre la manta con su grupa bien alta, preparada
para recibir los embates de esos desconocido, que sin perder tiempo
sacaron del pantalón sus pitos bien duros y de tamaño normal. Uno
de ellos de rostro fiero y casi pelado, primerió al resto,
acomodándose detrás de ella metió su cara entre los cachetes para
trabajar el ariete anal, su afilada lengua ingresaba en las
profundidades del recto y la movía como si fuera una víbora
entrando a su cueva, el culo de mami chorreaba saliva, sus manos se
clavaban en el pasto, y sus pezones bien paraditos eran mordidos y
chupados con vehemencia por dos peones que se tiraron al suelo a cada
lado de ella. A esta altura la pija de mi abuelo estaba morada dado
la gran congestión de sangre acumulada en ella por la calenturienta
imagen, y en busca de alivio, se acomodó delante de ella y se la dio
a mamar.
En todos mis videos
pornos no había una escena semejante y eso que mi colección no era
pequeña; ver a mi madre ser el plato de cuatro tipos hambrientos de
sexo fue muy fuerte para mí y sin poder contenerme eyaculé
copiosamente.
Mamá al sentir como
ingresaba en su ano milímetro a milímetro la verga del tipo de
rostro fiero, irguió su espalda y sujetándose de las nalgas del
viejo tragó su poronga hasta que los huevos chocaron contra su pera.
A medida que el bombeo anal fue cobrando velocidad, con cada
embestida ella más tragaba la poronga de su suegro, y cuando el peón
le sacaba del culo un poco la pija ella liberaba de su garganta
varios centímetros de carne. Sus movimientos estaban bien
coordinados como los engranajes de una máquina.
Cuando un peón
acababa otro tomaba su lugar, así uno a uno fueron pasando por el
culo de mi madre; Tras terminar el trabajo, por pedido del viejo, la
peonada se fue dejándole el esfínter como una “O” bien marcada
y colorada, creo que hasta una zanahoria hubiera entrado sin tocar
los bordes.
Con el ano bien
abierto mi abuelo por fin se la enterró hasta el fondo de un saque,
utilizando como lubricante los abundantes grumos de semen.
- ¡Es la
gloria! Adriana tu culo es un sueño, a pesar de estar bien roto, lo
siento apretadito y calentito. Ohhhhhhh, la espera valió la pena.
Decime si te gusta perra, decimeeee
-
Siiiiiiiiiiiiiii, me gusta como me cuelaaaaaaaaaas, pero más
despacio que siento que me llega al estomagooooooh, despacito papi.
- A las perras
como vos se las coge así, como perras, ¿O acaso no te gustó como
te agrandaron el agujero los peones?, ¿Decime que no gozaste?
- Me
gustooooooooo siiiiiiiiiiiiiiiiiii. Hace tiempo que no me sentía tan
deseada… me gusta ser putaaaaaaaa, tu putaaaaaaaahhhh
Escuchar a mi madre
que le gusta ser la puta de mi abuelo fue una conmoción, fue como si
un avión repleto de cajas fuertes se me cayera encima. Creía que lo
hacia por obligación, para mantener nuestro nivel de vida, no
pensaba que era por puro placer, ¿O tal vez lo habrá dicho por la
herencia? La imagen de la pura y casta madre que tenía se iba
desvaneciendo a medida que en mi cabeza tronaban sus palabras.
En medio de ese
baldazo de agua fría, acabé por segunda vez y seguía al palo, la
erección no bajaba para nada.
El viejo apoyaba
parte de su torso sobre la espalda de ella, bufaba, le estrujaba los
pechos, los pezones grandes y ultrajados parecían pedir clemencia.
Los embates se aceleraron y tomándola de los brazos hizo que mamá
quede erguida con las rodillas sobre el suelo y con las manos hacia
atrás, las tetas por fin liberadas del acosó demostraban el
maltrato con moretones y zonas rojizas. En esa posición y con
acometidas que lograban distanciar a ella del suelo, mi abuelo acabó
ruidosamente y se derrumbó quedando con mitad del cuerpo fuera de la
mojada manta. Con el desplome, la poronga le destapó el culo dejando
salir una guasca amarronada con dejos de sangre, manchando aún más
las piernas femeninas.
- ¡Uffff! No
puedo más, hija de puta estas acabando conmigo.
- ¡Vos viejo
de mierda estas acabando conmigo! Estoy toda enchastrada.
- Lavate en el
lago.
- Mirá mis
senos como me los marcaste, por un tiempo no voy a poder usar escote,
no tengo como justificar los chupones.
- Se te ven
más lindas las gomas así.
Y la verdad es que
sí, las marcadas tetas se veían mucho más tentadoras, cada pezón
se asemejaba al chupete de un biberón, por lo gordos y grandes que
estaban. Mi abuelo dejó el letargo para besarla de lengua y jugar
con sus doloridas tetas.
Por tercera vez el
estimulo visual me desbordó, con la eyaculación se aflojaron mis
piernas cayendo de culo sobre unos cardos y al pincharme no pude
evitar chillar. Permanecí inmóvil, no me atreví ni a quitarme los
cardos pues no quería llamar la atención de ellos, mi corazón
latía fuertemente, agachado en bolas como estaba quise alejarme,
pero ya era tarde…
- ¡Tommy!
¿Con qué al pajerito le gusta mirar cómo me cojo a su mami, eh?
- Nnnnooo
abuelo, nnnnnno essss que yoooo…
- ¿No?
¿Entonces porque estas con la verga al aire manchada de leche?
- ...
Sujetándome
fuertemente de una muñeca me llevó hasta donde estaba mi
madre:
- Adriana mirá
lo que encontré.
- ¡Hijo! ¿Qué
haces acá? (dijo intentando taparse con las manos sus zonas
pudendas).
- ¿No es
obvio mujer? Tu hijo se estaba pajeando viendo tu rotura de orto
jajaja
- ¡Ay, Dios!
(pálida, soltó mi madre).
- Pibe te
aclaro que ni vos ni nadie va a interferir que me siga cogiendo a
esta putita, por lo tanto mantén la boca cerrada o te dejo en la
miseria, olvídate de la casa, el auto, estudio, mensualidad, de
todo, ¿Ok?, El silencio es salud. Valora el ejemplo de tu madre, que
se rompe el culo por la herencia de ustedes… jeje
- Hijo, no
tengas miedo amor, por nuestro bien haz como que no viste nada y no
te aflijas ni pienses mal de mí, por favor. Lo que viste lo hago por
nosotros, sé que te puede parecer duro, pero no juzgues a tu madre
por sus actos de mujer, te quiero, vos y tu hermano son todo para mí,
por el amor que nos tenemos es mejor que no comentes con nadie esto,
ya hablaremos bien en casa. No me odies…
El ruego de mamá y
sus lágrimas lograron conmoverme y hacerme llorar; ella acarició mi
rostro y me abrazó. Sentir sus turgentes pezones clavarse en mis
costillas y la humedad de su cuerpo, el fuerte olor a semen de varios
hombres que emanaba, el saber que su culo chorreaba leche y todas
esas imágenes de sexo, a pesar de la tristeza de ella me erectó la
pija, el alzamiento hizo tope en su tajo, sentir con mi pija esos
palpitantes labios vaginales fue lo más extraordinario que me pasó
en la vida. Mamá al sentir mi verga pugnando por entrar en su
vagina, me apartó rápidamente, al separarse nuestros cuerpos ellos
vieron mi pito en su máxima tiesura.
- ¡Ja! Vaya
con mi nieto, el pervertido se la quiere meter a su madre…
Dijo y pegándome
una fuerte cachetada agregó:
- Para que te
quede claro, nadie intenta cogerse a mi hembra sin que lo autorice.
¡¿Entendió tagarna?! Ella tiene dueño y soy yo.
- Siiii, ehhh,
ppperdón, no sé que me pasó.
- Es normal
calentarse con un minón como tu madre. Tenés suerte que no soy
egoísta y ya que te gusta, te voy a dejar participar.
- ¡¿Qué
decís Jorge?! ¿Es mi hijo, o te olvidaste?
- Al pibe lo
pone verte y sé que a vos también putita, tus pezones no mienten,
parecen que van a explotar y estas bien mojadita. Tommy tu silencio
va a tener una recompensa, vas a ser nuestro correveidile, vas a
ayudar a que nos encontremos y ser nuestra pantalla, de este modo
nadie va a sospechar. Al igual que tu madre vas a cumplir al pie de
la letra todo lo que ordene, salvo que quieran pasarlo mal… de
premio vas a poder preparármela, arreglarla para que esté bien
putita para mí y colaborar en todo lo que me plazca, no se la vas a
meter pero vas a disfrutar… Ahora sin chistar, vamos al lago a
lavarnos que es tarde.
El agua estaba
helada, pero de mi calentura salía vapor.
- Tomás ayuda
a tu madre a limpiarse.
- ¡Jorge,
puedo sola!
- No pedí tu
opinión, di una orden.
Cumpliendo con lo
ordenado, a distancia le tiré agua en su espalda.
- Así no
inoperante, eso es de putos y en mi familia no hay putos. Frótale
bien el cuerpo, carajo.
¡Ufff! Que morbo
pasar mis manos por el culo y por dentro de los cachetes, acariciar
el abierto esfínter, su depilada conchita, esas tetas de ensueño
coronadas con esos pitones rodados, por sus piernas perfectas, rezaba
para que el tiempo se detuviera.
Mamá no decía
nada, solo cerraba los ojos y mordía su labio inferior.
Creí morir cuando
escuche al viejo.
- Ya está
bien, a vestirnos y marchar para casa. ¿Tomás viniste a pata?
- Nnno, se me
escapó el caballo.
- Si serás
pelotudo, no importa vas a montar la yegua de tu madre… jajajaja,
mejor dicho vas a compartir el caballo con mi hembra.
Ya en la casa, nos
dirigimos cada uno a su habitación. A pesar de no tener apetito, es
una obligación sentarse a la mesa para no desairar a mi abuelo, al
igual que mamá no emití comentario en la velada, apenas nos
cruzamos la mirada.
Al día siguiente de
regresar a nuestro dúplex, junte el valor necesario para encararla y
charlar sobre lo ocurrido, pero cuando en la sala estuvo frente a mí,
la valentía se disipó.
Existía un pacto
tácito de negar lo ocurrido, estábamos inmersos en nuestras propias
tribulaciones.
El viernes por la
tarde sonó el teléfono en casa, dado que mamá se estaba duchando
al atender escuché la voz de mi abuelo decirme:
- Tommy dentro
de unos minutos Joao, mi chofer, va entregar en tu domicilio un
paquete especial, con cosas que a ninguna atorranta le pueden faltar,
utiliza de ahí lo que te haga falta…
- ¿Falta para
que abuelo? No entiendo.
- Para vestir
bien putona a Adriana, la paso a buscar dentro de dos horas y no me
gusta esperar, cuando llegue quiero que ya esté lista. Si lo haces
bien, quizás a nuestro regreso tengas un regalito.
Ni bien cortó la
comunicación, el chofer estaba llamando para entregar una caja de
gran tamaño, repleta de tangas y corpiños de todos los tamaños,
formas y estilos, accesorios sexuales, algunos pares de zapatos de
tacón aguja, minifaldas, blusas transparentes y vestidos.
Al salir del baño
mi mamá y antes que ingresara a su habitación le comenté de las
intenciones de mi abuelo, quien resignada y mirando al suelo me dijo
que pasara.
Rocié todo su
cuerpo con un exquisito perfumé importado y para no dejar ningún
detalle suelto, le pinté las uñas de las manos y pies de color rojo
carmesí, al terminar no pude resistir la tentación de oler y besar
esos magníficos pies, pasé mi lengua por entre sus dedos logrando
hacerla gemir, mmm…
Seleccioné
para la ocasión pantimedias negras de red sin entrepierna con una
sexy abertura, sandalias
negras
de plataforma con ornamentos de piedras,
taco aguja
y un lazo rojo detrás del talón y un minivestido rojo oscuro de
lycra que se pegaba al cuerpo como una segunda piel, dejando toda la
espalda y hombros al descubierto y de largo hasta la mitad de sus
muslos.
Verla y tener una
erección era sinónimo.
Cuando mi abuelo
llegó se sorprendió al verla tan sexy y sugestiva, luego de besarla
intensamente de lengua y sobarle un pecho, se la llevó diciéndome
que regresarían muy tarde.
Demás está decir
que no pude ni quise dormir, pensando en todas las cosas que le
estaría haciendo ese hombre a mamá, eso me ponía al palo y no hubo
paja que me la baje.
Alrededor de las
cuatro de la madrugada, ellos regresaron al dúplex, en bastante
estado de ebriedad no paraban de reírse, dudaba en presentarme en la
sala pero cuando las ansias venció a la mesura bajé a verlos, mamá
estaba desclasa acostada sobre un sofá, con el vestido levantado
hasta la cadera enseñando su inflamada vagina desbordante de semen,
su suegro estaba junto a ella sentado en un sillón y con un vaso de
whisky, quien al verme mencionó:
- Tomás ya que
estas ahí parado sin hacer nada, ayuda en algo y desnuda a tu madre,
que se me está volviendo a parar viéndola así.
Al empezar a
desvestirla, ella muy suelta de cuerpo me dijo:
-
Hijo no tienes ni idea las cosas que me hizo hacer el puerco de tu
abuelo…
Con el vestido en el
piso y luciendo solamente las medias, observé que casi todo su
cuerpo tenía marcas, ya sean de semen seco o mordiscos, pero la peor
parte se la llevaron sus tetas, que estaban violáceas al igual que
sus pezones. Pero el chupón más obsceno era el que portaba en el
cuello, ese sería muy dificultoso de ocultar a la vista de los
demás.
Cuando hice un
comentario sobre lo abierta y rojiza que estaba la vulva, Jorge me
respondió:
- Es que
es estrecha, tiene la conchita muy pequeña y yo la chota muy grande,
es lógico que le quede maltrecha.
- Cuando
me coge tu abuelo quedo muy dolorida, con el agujero abierto, la
vagina inflamada y los labios irritados, tardo como tres días en
reponerme… y si en esos días de molestias el viejo vuelve a
traquetearme hijo te aseguro que veo las estrellas.
No daba crédito a
lo que estaba escuchando, mamá contándome sobre las consecuencias
de sus encuentros sexuales con su suegro. Eso para mi era excitación
en estado puro.
- Tomás
ve a buscar un trapo para limpiar el sofá, que la trola lo está
llenando de leche.
Cuando estaba por
limpiarlo, él cambió de idea:
- Mejor,
con el trapo tápale el agujero para que no chorree y llévala a la
habitación que tengo ganas de otro polvo, luego ven a limpiar el
sofá.
En el trayecto hasta
el cuarto, mamá con su brazo derecho me abrazaba por los hombros y
con mi mano izquierda sostenía la servilleta sobre su raja para que
no ensucie. Sólo una fina tela separaba mis dedos de su mojada
concha mmm.
De regreso a limpiar
me crucé con el viejo que ya estaba desnudo y con su verga bien
parada, encaminado a penetrarla me dijo:
- Te va
costar sacar la mancha del sofá porque es leche de negro, es mucho
más densa y consistente que la nuestra…
-
¡¡¡Eh!!!
-
Jajajajajajajajajajja
- ¿A
caso no la cogiste vos?
- Si…
pero no solo.
- ¿?
- Si
querés saber más, después de limpiar pregúntale a tu madre.
¿En que se estaba
convirtiendo mamá?, ¿En me estaba convirtiendo yo?, ¿Cómo
podíamos sentir placer, a pesar de nuestros distintos roles con la
dominación de este viejo?, ¿Ella sentiría placer?, ¿El negro que
se garchó a mamá sería el chofer brasilero de mi abuelo u algún
otro tipo? No tuve tiempo para buscar las respuestas a todas mis
preguntas, solo quería quitar esa mancha de, vaya a saber uno, de
cuantos tipos y regresar a ver en vivo y en directo la cogida que le
daría mi abuelo.
Ya los gemidos de
ella retumbaban en toda la casa y la puta mancha que no salía…
Ni bien pude
sacarla, subí corriendo a la habitación, el viejo estaba acostado
boca arriba y su nuera cabalgándolo se manera salvaje, dándole la
espalda a él y mirando en dirección hacia el marco de la puerta,
lugar en donde me encontraba.
Sus ojos estaban
clavados en los míos, ya no había rastro de culpa en ese rostro,
solo placer.
Observaba sus pechos
rebotar con cada bombeo y ella miraba como me pajeaba.
Mi abuelo al notar
mi presencia, le ordenó:
-
Contale lo de esta noche.
- ¿Te
parece, es mi hijo?
- Si a
él le gusta juná lo parada que la tiene, y a vos también putita,
cada vez que él está presente tu conchita aprieta más ufffff.
- ¿Tommy
querés que mamá te cuente como me dieron verga?
-
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
- Que
puerquito que sos ahhhhhhhh. Hoy hicimos una fiestita de a tres
oghhhhhh, tu abuelo, yoooooooooohhh y un negro. ¿Podes creer que a
mami la cogió un negro? El depravado del viejo quería ver como la
verga negra de su chofer se metía en mi conchita blanquitaaaaaa
mmmm, y no le importó que estaba en mis días fértil
arrgggghhhhhhhh.
- Tal
vez tengas un hermanito negro ajajajajajajaja
- ¿Te
gustaría Tommy que mamá te dé un hermanito?
- Nnnnno
me gustaría que sea negro ¿Cómo lo explicaríamos? ¿Qué dirían
los demás?
- Muy
fácil nieto jajajaja dirían que tu madre es una puta jajajaja
- ¿Y si
no fuera negrito?, ¿Si fuera tu abuelo quien me embarace?, ¿Te
gustaría verme panzona con las tetas cargadas de leche?, ¿Te
agradaría que te dé de mamar como cuando eras chiquito?
Ayyyyyyyyyghhh
- Hija
de puta me estas haciendo acabar de nuevo ahhhhhhhhhhhhhhhh, Tommy
observa como preño a mamá grrrrrrrrrrr ¡Ohhhhhhhhg!
Era demasiado semen
para una concha tan chiquita, rebalsaba de lo llena que estaba y el
sobrante descendía por la pija del viejo hasta sus huevos.
Sufría imaginándola
con un bebé negro, pero gozaba a rabiar con la idea de volver
alimentarme con esas tetas.
Eyaculé también y
uno de mis lechazos impactó en la nariz de mamá, sonriendo recogió
mi simiente y se la llevo a la boca.
Riendo mi abuelo me
dijo:
- Ya
tuviste tu premio por ser tan buen chico y obediente, ahora ándate a
dormir que queremos estar solos.
Antes de cerrar la
puerta, escuché la voz de mamá:
-
¡Tommy!, Te estas olvidando de darme el besito de la buenas noches.
Al llegar junto a
ella, unió sus húmedos labios con los míos.
- Sos el
mejor hijo del mundo, te quiero mucho Tommy.
Ya echado en mi
cama, no dejaba de pensar en que me depararía el destino. ®
RECUERDEN
COMENTAR CADA RELATO de esta forma sabemos que valoran nuestro
trabajo y nos motivan a seguir escribiendo. Creemos en la comunión
Escritor - Lector, ambos somos uno, y uno sin el otro está solo.

Demasiado bueno el relato. El detalle del militar que se hizo rico durante la dictadura añade un toque de realismo al nefasto personaje del suegro que lo hace mucho más excitante. Excelente redacción además.
ResponderBorrarSin duda es el tipo de relatos que me gustan y que eres un experto describiendo, los detalles las inclusiones de los personajes sobretodo Tommy, el mejor hijo para mami jajaja. El abuelo es otro personaje, me quedo con este fragmento: "Escuchar a mi madre que le gusta ser la puta de mi abuelo fue una conmoción, ... Creía que lo hacia por obligación, para mantener nuestro nivel de vida, no pensaba que era por puro placer..." una escena donde la madre, el abuelo y el negro hicieran un trio mientras el hijo los miraba de cerca, se masturbaba y recibia sexo oral de mami hubiera sido muy bueno, en fin eres un crac. te dejo mi email edueduardov@gmail.com
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