Con ella tumbada sobre la cama, tiré de la tanguita diminuta que usaba para dormir y se la quité, no hubo resistencia alguna por su parte, solo expectación, su espectacular culo quedo tapado solo por el camisón transparente de tul, sumamente escotado que llevaba. Llevé mis brazos a su espalda y los bajé para apretar las irresistibles nalgas y su mano se encontró con la mía, nuestros ojos también se cruzaron, no quería que parase, pero tampoco estaba lista para que aquello pasase, sin embargo iba a suceder cuando llamaron a la puerta de mi cuarto.
Mamá: - ¿Hijo?
Mi madre estaba al otro lado, había vuelto con relativa premura, casi pisándome los talones y eso que yo camino a casa aceleré como si fuera el nuevo Colapinto. El mundo se detuvo un segundo, entonces de golpe reaccionamos, mi hermana se escondió bajo las sabanas, yo apagué la araña del techo y encendí la lámpara del escritorio que cuya luz apenas llegaba a alumbrar la cama, el camuflaje no era perfecto pero mi hermana pasaría lo suficientemente desapercibida.
Mamá: - ¿Hijo, estás durmiendo?
Sin esperar respuesta, ella empezó a abrir la puerta, la intercepté antes de que entrase.
Mamá: - ¿Cariño qué haces que no contestas?
Nos encontramos en el umbral
Yo: - Estaba acostado ya listo para dormir... buaah... Respondí Contesté Fingiendo un bostezo y con una mano sujetaba la puerta a de modo que ella solo pudiera asomar su cabeza.
Mamá: - ¿Pero si estás vestido?, ¿Qué hacías?
Insistió. Tenía gracia que yo fuese el interrogado, cuando ella llegaba a media noche después de haber tenido una orgía con tres hombres pijudos.
Yo: - Estoy agotado, no tengo fuerzas ni para cambiarme... ¿Y vos?, ¿Dónde estabas?, ¿Recién llegás?
Cambié de tema, mirándola a los ojos fijamente.
Mamá: - Si, hace un ratito, estuve cenando con los chicos de la fundación, nos pusimos a charlar de la vida dura y jugosa que llevan y se nos hizo tardísimo...
En cuanto empezó a hablar apartó la vista y terminó con una sonrisa falsa, mentía sin reparo alguno, cada vez lo hacía de mejor y más espontáneamente, hasta usaba frases con doble sentido.
Yo: - Te han entretenido, ¿Verdad?
La correspondí sonriendo igual, no estaba listo para exponer la verdad, pero quería saber si se quebraría su mentira.
Mamá: - Bueno... sí, me entretuvieron bastante...
Un fuego me quemaba por dentro, de repente sentí ganas de soltarle todo lo que había visto pero me contuve.
Mamá: - ¿Y tu hermana? No está en su cuarto.
Me tensé un poco y miré a mi espalda de reojo.
Yo: - Estará en el baño.
Contesté dubitativo, la pelota de los nervios ahora caía de mi lado.
Mamá: - Ya me fijé y no está ahí...
Nunca fui muy bueno mintiendo y ella me estaba poniendo contra las cuerdas.
Yo: - No sé mamá, como te dije estaba acostado y desde que regresé no salí de mi cuarto, anda a a dormir que tenés cara de estar exhausta, Cele ya aparecerá.
Cerré la puerta en su cara, la adrenalina corría en mi torrente sanguíneo elevando la excitación que ya tenía. Desde el otro lado me llegó un "buenas noches" de mi madre, sonó algo irritada por mi reacción, mi hermana asomó su cabeza de entre las sábanas, no habíamos hecho nada y nos sentíamos más culpables que ella. Recogió su tanga del suelo y se la puso, de camino a la puerta la tomé de la mano intentando retenerla, buscaba decirle una justificación a lo que casi hice, ella me dio un beso en la mejilla.
Celeste: - Mañana hablamos, ya lo solucionaremos.
Salió y me dejó solo con mis pensamientos. Me tiré en la cama hundiendo mi cara entre mis manos, se me había pasado el frenético impulso de hacer una locura, supongo que la interrupción de mi madre marcó la diferencia, eso confirmaba que probablemente yo hubiese sido capaz de cortar todo de raíz con facilidad, pero los acontecimientos ya se sucedían escapando a mi control y por mucho que le molestase, al de mi hermana también.
Por horas estuve dando vueltas en la cama, sin poder pegar un ojo, solo pensaba en Celeste, en mi cabeza retumbaba Poisón de Alice Cooper mientras alucinaba con ella: “tu cruel dispositivo, tu sangre como hielo, una mirada podría matar mi dolor, tu emoción, quiero amarte pero mejor no te toco, quiero abrazarte pero mis sentidos me dicen que pare, quiero besarte pero lo deseo demasiado, quiero besarte pero tus labios son veneno venenoso, eres veneno corriendo por mis venas, no quiero romper estas cadenas, tu boca tan caliente, estoy atrapado en tu red, tu piel tan húmeda, encaje negro sobre sudor, te escucho llamar y son agujas y alfileres, quiero hacerte daño solo para oírte escuchar mi nombre, no quiero tocarte pero estás bajo mi piel, eres veneno corriendo profundo dentro de mis venas, ardiendo profundo dentro de mi cerebro...”
Al día siguiente mi hermana y yo nos evitamos todo lo posible. Estuve pendiente de mi madre y Motumboh, para no perder la costumbre. A la hora de comer ella se sentó con él y sus amigos piojosos, charlaron animadamente, me senté en la mesa más cercana aprovechando el poco trabajo de aquel día, no escuché nada preocupante, aun así tenía la certeza de que todos los que estaban almorzando estaban al tanto de la enfiestada que le dieron a mi mamá, incluso los que no habían sido testigos de la noche anterior, había algo algo en el ambiente, esas miradas que recorrían las curvas de mi madre, los que no las habían visto podían imaginarlas sin problemas.
No pasó nada en aquel momento, solo un aura de lujuria que los envolvía, algo me decía que los amantes esperarían a quedarse solos, así que seguí en mi empeño de no perderlos de vista. Mi vigilancia no fue en vano, a media tarde, el lugar quedó bastante vacío, Motumboh y ella aprovecharon para escabullirse, los seguí con la vista, se alejaban tomados de la mano del área principal y fueron a parar a una oficina abandonada del fondo, de inmediato fui a buscar a mi hermana a su despacho.
Yo: - Creo que va a volver a pasar.
Levantó la vista del monitor de la pc, cuando escuchó las primeras palabras que le dije ese día.
Celeste: - ¿Ahora?, ¿Acá?.. pero si hay gente, están Luís, Marta y el resto de los empleados...
Yo: - No, ya se fueron... mamá y el negro se metieron el la vieja oficina abandonada, esa la que vamos a usar de depósito cuando podamos arreglarla...
Me senté en la silla de enfrente a su escritorio.
Celeste: - Son como animales en celo.
Cuando me disponía ir tras ellos, me frenó.
Celeste: - Hermano, nosotros no somos mejores, anoche... aun no hemos hablado de lo de anoche y venís a decirme que el negro va a garcharse a mamá... ¿Para qué?, ¿Para que te acompañe a verlos y que nos quedemos callados escondidos?
Eso era exactamente lo que quería, pero no me animé a confesarlo.
Yo: - No sé... vos dijiste que lo arreglarías... vine para ver si tenías alguna idea.
Celeste: - ¿Borrarnos la memoria?
Sonrió mientras jugaba con un bolígrafo, en ese momento me pareció más linda que nunca.
Celeste: - Además ojos que no ven corazón que no siente... si lo dejamos estar no nos pasará factura...
Yo: - A mí ya me ha pasado factura, mirá lo de anoche.
Celeste: - ¿Me vas a decir que lo de anoche es por qué viste a mamá cogerse a un negro?, ¿Qué yo no tuve nada que ver?
Intentó sonar burlona, pero había algo más en su voz.
Yo: - A ciencia cierta, no lo sé... ahora te veo y me pareces preciosa, estoy excitado... pero también al verte, veo tu sillón y me acuerdo del negro desnudo sentado ahí con esa verga enorme que tiene... y no sé por qué estoy tan caliente...
Celeste: - Esta mañana lo primero que hice fue limpiarlo bien...
Yo: - ¿Motumboh no te atrae?.. mirá que calza bien...
Celeste: - No es mi tipo... y el tamaño no lo es todo... aunque siempre ayuda algo así...
Separó las manos a modo de medida.
Yo: - Decíselo a mamá... ella por culpa de papá, tiene un vacío afectivo que intenta taparlo con esa pija descomunal.
Celeste: - ¿Así que la culpa no es toda suya?
Yo: - No toda...
Celeste: - ¿Entonces no se deja montar por el negro dotado porque es putita?.. ¿Solo lo hace para vengarse de papá?
Yo: - Sos irresistible cuando te ponés como abogado del diablo...
Dejamos de hablar y solo nos miramos, entre nosotros había una tensión que se podía cortar. Al rato Motumboh y mamá aparecieron por ahí, procuré ignorarlos, me costó, el negro entró al despacho para decirle a mi hermana que de nuevo iban a pasar la noche sus amigos y él en la fundación. Mientras ellos seguramente estuvieron cogiendo, nosotros habíamos preparado esa eventualidad, le respondimos que no había problema, que contábamos con comida de sobra y que también lo haría Antonio, el nuevo sereno.
Antonio era un hombre robusto de casi sesenta años, él había sido mi preceptor en el colegio, pero estaba desempleado y por eso lo contraté como seguridad, en el pasado nos llevamos bien, me cubría de los profesores cuando llegaba tarde y lo que nos venía como anillo al dedo es que él era de ultra derecha nacionalista, odiaba a los extranjeros y más si eran negros, o sea, un fascista por excelencia, que si no estaba asociado al KKK era porque no existía sede en nuestra ciudad. Él era el vigilante ideal para mantener por las noches a esos malditos negros a raya y que mamá se lo piense dos veces antes de ir con ellos ante la eventualidad de ser descubierta y que la familia se entere de sus infidelidades, por otro lado mi padre regresaría en unas horas y eso no dejaba mucha escapatoria a mi madre.
Cuando llegó el momento de irse, mamá no encontró ninguna escusa para quedarse, eso me contó mi hermana, dado que yo había ido a recoger a papá al aeropuerto, tanto él como su secretaria se sentaron atrás y me usaron de chofer, solo me faltaba la gorra, luego de dejarla en el domicilio, puse a mi padre al día de todos los trámites de la fundación mientras él no despegaba su vista del teléfono, aproveché el momento a solas para preguntarle algo importante, algo que necesitaba saber. Reuní todo el valor que pude:
Yo: - Papá... esteee, mmm... ¿Vos y tu secretaria...?
No pude terminar la pregunta cuando me levantó la voz.
Papá: - No voy a permitir que me juzgues.
La respuesta era claramente sí, pero no paró ahí.
Papá: - Se lo que me hago, no es nada serio... tu madre lo sabe, pero a veces pierde la paciencia, ya sabes que le cuesta controlarse... no hay que preocuparse por nada, yo quiero a tu madre y ella a mí.
Tendría que haberle dicho que con su promiscuo comportamiento apartaba cada día más a mamá, pero no lo hice, fingí dar por buena la respuesta y seguí el resto del camino escuchando el relato del viaje. En la cena volvió a narrar para mi hermana y mi madre sobre su viaje de negocios.
Mami estaba claramente disgustada, supongo por haberle fastidiado el plan y porque mi padre hubiera regresado tan pronto, la herida abierta era profunda.
Aquella noche era sábado y los domingos los tres descansábamos, quedando nada más que Antonio en la fundación (los lunes era su día de descanso), por lo tanto, dormí con la tranquilidad de saber que era más que imposible que al día siguiente ese negro asqueroso viera a mi madre.
El domingo se presentaba tranquilo, no tenía nada que hacer, solo relajarme, pues la fundación de mierda había tirado los planes de verano que había hecho con mis amigos, ellos estaban disfrutando las playas de Puta del Este, mientras que yo estaba más solo que Robinson Crusoe. Me levanté pasadas las diez, Celeste me dijo que nuestro padre había ido a jugar al golf con sus socios y no regresaría hasta la hora de la cena. Mientras me preparaba el desayuno, contemplaba desde la cocina a mi hermana nadando en la piscina.
Todo el personal de servicio tenía franco y parecía mentira que nos valiésemos por nosotros mismos, si bien en las últimas semanas habíamos sudado un poco, seguíamos siendo unos snobs de clase alta. Salí al jardín y me senté en un sillón de mimbre, con el café en la mano.
Celeste: - El agua está genial.
Me dijo al percatarse de que la observaba. Lucía un pequeño bikini verde que le quedaba perfecto.
Yo: - Paso, estoy dormido todavía... me ahogaría.
Entrecerré los ojos fingiendo cansancio, y me recosté en el sillón, no me hubiese importado volverme a dormir.
Celeste: - Yo te hago el boca a boca, si hace falta...
Ella estaba sentada en el borde con su melena rubia hacia atrás, parecía una sirena. No paraba de pensar en el doble sentido, nuestra relación había cambiado demasiado.
Yo: - ¿Dónde está mamá?, ¿Ha ido con papá?
Celeste: - No, seguirá en la cama.
Mientras hablaba conmigo, nadaba de espaldas, la curva de su cuerpo me quitaba el sentido. Me tomé el café mirándola ir de un lado para otro, cuando salió del agua exageró un giro de su melena en un gesto peliculero y reímos, se sentó en el suelo, cerca de mí, no dijimos nada, pero no nos quitamos los ojos de encima, me dio la sensación de que Celeste se lucía más de la cuenta. Apareció entonces mi madre, pero no venía sola, Motumboh estaba a su lado y casi se le salen los ojos de las órbitas al ver a a mi hermana, me dieron ganas de decirle algo, pero su presencia me sorprendió. Entonces entendí donde se había metido mamá, no era muy madrugadora, pero aquel día se había levantado antes que mi hermana, luego supe que se fue poco después de que mi padre saliese, conociéndole él se iría a las siete u ocho de la mañana. Mi madre llevaba al menos dos horas con el negro, si es que estuvo con él solamente. Mi hermana llegó a la misma conclusión por cómo me miró.
Mamá: - Hola mis amores.
Motumboh: - Buenos días, ¿Qué tal estar el agua?
Celeste: - Estupenda... ¿Pasó algo mamá?
Preguntó mi hermana mientras se cubría con una toalla, el otro la seguía mirando.
Mamá: - No, ¿Por?
Un gesto bastó para que entendiese que nos preguntábamos que hacía el negro en casa.
Mamá: - Ahh... le dije a Motumboh que podía venir a darse un chapuzón, esta vez sin altercados.
Esta vez más entretenido, pensé yo. Me levanté como un resorte, una cosa es que se garche al negro, pero el traerlo a casa era ya un hijaputez insoportable, mi hermana que me conoce mejor que nadie, me alcanzó a parar antes que hiciera una locura.
Celeste: - ¿Hermanito me ayudas?
Nos excusamos y me llevó a la cocina, para hablar sin que nos escuchen.
Celeste: - Tranquilo.
Por el ventanal observaba a mamá y el negro hablando como si nada, al tiempo que mi hermana me acariciaba el rostro para calmarme.
Celeste: - Solo querrá darse un baño, no se van a poner a hacer cosas raras en el jardín, con nosotros en casa.
Intentaba que apartase la vista del ventanal atrayendo mi atención hacia ella.
Yo: - Cele lo decís porque vos no estuviste en la fundación esa noche, te juró que ella se calienta cuando la miran...
Estaba a un segundo de salir a partirle la cara a Motumboh de una vez por todas, o al menos de hacer algo.
Celeste: - No va a pasar nada... hoy los vigilo yo.
Eso logró que la mirase, enfadado. Celeste había adivinado mis pensamientos, no iba a perderlos de vista.
Celeste: - Así agresivo como estás no podés volver porque vas a reaccionar ante el mínimo gesto y sería peor... después a papá tendríamos que explicarle demasiadas cosas...
Yo: - Tenés razón, voy a mi habitación... pero ni bien esa mierda negra intenté algo, llamó a papá y que pase lo que pase.
Al pasar por el salón los amantes estaban allí.
Mamá: - ¿Cielo, por favor le podés prestar un bañador a Motumboh?
Mi hermana me apretó el brazo y asentí rechinando los dientes con una sonrisa. El negro nos siguió arriba, a mi madre y a mí, ella esperó a que le diese la prenda, le presté el más grande que tenía, uno que me quedaba tipo bermuda, mamá le indicó el baño para que se lo pusiera y fue a su habitación, supongo que a cambiarse también. Me quedé en mi puerta vigilando, al minuto de entrar en su cuarto mi madre hizo ademán de salir, pero al verme volvió dentro, cuando por fin salió, lo hizo con unas sandalias de tacos altos y un bikini rosa pálido, el más pequeño que tenía, el sujetador era tan ajustado que realzaba sus pechos, se quedó esperando junto a mí.
Cuando apareció el negro casi me desmayo, mi bañador le quedaba tan apretado que parecía que no usaba nada, se le marcaba toda la verga, era como si tuviera un desodorante en muslo. Los dos se dirigieron abajo, mi madre me preguntó si me iba a unir, negué con la cabeza, haciendo caso a mi hermana, los seguí con la vista lo justo para pescar al negro colocando su mano en el culo de mi madre, eso empezaba a ser más que una aventura, necesitaba ver qué pasaba abajo, mi habitación daba al frente de la casa, me metí en la de mi hermana que daba a la piscina, ella estaba ahora tumbada al sol sobre una toalla, en el césped, en un momento como teniendo un sexto sentido, miró hacia su ventana y me vio allí, hizo un gesto de calma con las manos, mamá y Motumboh pronto aparecieron en escena, tras cruzar unas palabras con mi hermana los dos se metieron en la piscina. Mi madre nadaba a cierta distancia de Motumboh que hacía lo propio, Cele, algo incorporada sobre sus codos, los miraba con sus lentes de sol.
Pasaron un rato sin que ocurriese nada preocupante, pero no había que fiarse, de improviso el negro se puso a jugar, dando un golpe en el agua salpicó a mi hermana, ella le sonrió con cara de circunstancia, Motumboh la hizo señas para que se les uniese en el agua, ella se negó. Al rato mamá fue la que salpicó al negro, él se giró y fue por ella, los dos se lanzaban agua como niños. Esto no hacía más que comenzar.
Motumboh dio un par de brazadas y llegó hasta mi madre, agarrándole la cabeza se la sumergió, le tomó un rato emerger, Cele se tensó un poco, yo también, el negro dirigió una mirada hacia atrás, mamá aprovechó para devolverle el gesto, le hundió con demasiada facilidad, él no levantó los brazos como suele hacerse, me pegué a la ventana, al salir a flote volvió a sujetarla, pero esta vez la mantuvo un rato más largo bajo el agua, ella salió con una cara que no auguraba nada bueno, miró hacia mi hermana, esta fingió estar a otra cosa, mami asintió, esta vez quedó claro que se dejó zambullir, estuvo bajo el agua más que las otras dos veces juntas, mucho más, salió un segundo y volvió abajo, estaba claro que le estaba haciendo una mamada bajo el agua.
Apreté el puño, tenían a Celeste delante, el negro parecía disfrutar aquello, giraba la cabeza para mirar a mi hermana cada vez que mi madre buceaba.
Celeste actuó, se levantó y dijo algo, mi madre emergió asustada, se la notaba nerviosa y excitada, lo que quiera que dijo mi hermana sirvió para que mi madre saliese de la piscina y las dos se metiesen en casa, el negro se quedó solo en la piscina, flotó y su polla apareció en la superficie como un periscopio, escuché como mi madre y mi hermana hablaban en el pasillo, Cele entró en su habitación y mi madre dijo que regresaba a abajo, no quería perder tiempo.
Celeste: - ¿Viste que descarados?.. tenías razón... para que suelte la pija le tuve que pedir que me ayudase a encontrar la crema solar, ni siquiera hizo el amague de buscar y ya bajó otra vez.
Celeste: - ¿Qué hacemos?, ¿Los seguimos interrumpiendo hasta que regrese papá?
Me senté en su cama derrotado.
Celeste: - Me voy a meter al agua, así se cortaran.
No creí que sirviese de mucho.
Yo: - ¿Viste como te mira el pijudo?
Celeste: - ¿Y que querés que haga, que los deje solos? Por ahí esa es la solución...
Para cuando salió mi hermana, mi madre ya había regresado al agua, Celeste se unió a la pareja y estos dejaron sus juegos, estuvieron flotando un rato los tres, manteniendo las distancias, el negro terminó apoyándose contra uno de los lados de la piscina, sacó los brazos por fuera, frente a él mi madre y mi hermana nadaban, las contemplaba a las dos, mami se le acercó y hablaron, los dos salieron de la piscina, se echaron en dos tumbonas juntas, mi hermana seguía nadando, pero no los perdía de vista, mamá boca arriba, se echó crema sobre el pecho y las piernas, mientras se lo extendía miraba al negro de reojo, él le devolvía la mirada con lujuria, aunque también estaba pendiente de mi hermana, era esto último lo que más me estaba molestando. Motumboh le dijo algo a mi madre y esta se metió en casa, él aprovechó el momento para sacarse la enorme verga y mostrársela a mi hermana. Celeste se detuvo un momento en el agua, el negro disfrutó meneándosela delante de ella. Mi madre regresó con un refresco, él se la guardó antes de que lo viese.
Mamá se tumbó boca abajo y se quitó la parte de arriba del bikini, le pidió a Motumboh que la extendiese la crema en la espalda, el negro lo hizo, pero volvió a aprovechar para enseñar sus encantos a mi hermana, mami no se daba cuenta de nada, el hijo de puta estaba intentando seducir a Celeste, con ella delante, supongo que tenía ganas de tirase a todo nuestro árbol genealógico, aquello pudo conmigo, salí acelerado hacía abajo, me encontré con Celeste en mitad de la escalera, me contuvo y me hizo regresar a su habitación, miré por la ventana y mi madre y el negro estaban tumbados juntos, al irse mi hermana, le acariciaba por encima del bañador, mirando al rededor vigilante.
Yo: - Te juro que lo mato... ¿Se cree que con sacarse la pija las mujeres caen a sus pies?
Celeste: - Ya hemos hablado de esto.
Yo: - Pero ahora te busca a vos, eso es muy distinto...
Celeste: - No me va a conseguir por mucho que me enseñe ese monstruo que tiene entre las piernas...
Se levantó y avanzó hacia mí, me besó, en la comisura de los labios y después susurró.
Celeste: - Yo tengo claro lo que quiero, pero me gusta que te preocupes...
Se asomó a la ventana y me invitó a unirme, los dos miramos a la pareja, mamá tenía la mano metida en el bañador, hizo un movimiento y asomó la hambrienta anaconda negra, miró hacía arriba, antes de que nos viese reculamos, cuando volvimos a espiar le estaba comiendo el trozo de rabo al aire. Mi hermana le había dicho a ella que subía a echarse un rato porque la dolía la cabeza y al ver que no volvía se dejaron de juegos.
Yo estaba entrando en trance viendo como mi vieja estaba mamando al pijudo, mi hermana parecía también perdida, mami se echó algo de crema entre las tetas y lo masturbó apretándole la verga con sus pechos, cada tanto le comía la cabeza cuando asomaba de entre sus pechos, sus juegos eran escandalosos, luego se bajó la tanga y el negro le hizo con la pija apuntando al cielo le hizo señas para que lo monte.
Yo: - Ni en casa deja de comportarse como su puta.
Celeste: - ¿Y eso te calienta?
Yo: - ¿Qué dices?
Celeste: - Las otras veces que los viste te excitaste, ¿Ahora también, verdad?
Yo: - ...
Estaba a punto de responder cuando ella bajó una mano hasta la tanguita del bikini.
Yo: - ¿No me digas que el pijudo te calentó?
La pregunté un poco triste.
Celeste: - No, es más bien el morbo de que estén ahí afuera cogiendo... es normal excitarse por ver a dos personas teniendo sexo... es como ver uno de esos videos interraciales que a vos tanto te gustan, pero protagonizado por mamá... es muuuuy morboso...
Yo: - Siiii... supongo que eso me pasa a mí.
Estábamos temblando como idiotas.
Celeste: - Esto tiene fácil solución.
Yo: - ¿Cómo?
Celeste: - Quitémonos la calentura...
Me beso en la boca. Me tomó por sorpresa y reculé, dudé al principio, pero luego le correspondí, nuestras lenguas se encontraron y saborearon, la tumbé en la cama y la seguí besando, mis manos se movían torpes como si fuese mi primera vez, no sabían dónde colocarlas, Celeste guió mi derecha a su entrepierna, la izquierda me la agarró con su propia mano entrelazando nuestros dedos, me separé de sus labios, yo estaba en automático, pero logré un segundo de control.
Yo: - ¿Estás segura de esto?
Necesitaba la oírselo decir.
Celeste: - Sí, totalmente... esto tiene que pasar.
Me acercó de nuevo a su boca. No le di más vueltas y me entregué por completo a aquel momento, mi mano derecha se abrió camino en su conchita estrecha, despacio, ella gimió en voz baja, le besaba el cuello, mis dedos la masturbaban con más ritmo, mi boca encontró sus tetas, le quité el sujetador para chupárselas con devoción, sus pechos eran bastante más pequeños que los de nuestra madre, pero eran muy duros y tenía unos pezones rosaditos hermosos, me enganché a ellos como un ternero, sus gemidos subían de nivel, parecía que era especialmente sensible allí, el orgasmo no fue como los de mi madre, con fuegos artificiales, pero noté como su cuerpo temblaba sin control unos largos segundos.
Celeste: - Ahora me toca a mí.
Me mordió el lóbulo de la oreja y me susurraba cosas calientes al oído. Me giré, mirando al techo, ella se levantó y se terminó de desnudar, estaba preciosa, tenía la piel sedosa y una vagina totalmente lampiña, carnosa y con un clítoris supe desarrollado como mamá. Me dijo que me desnudase, lo hice rápido, mi pija estaba dura, no era ni por asomo descomunal como la del negro, pero en ese estado pasaba los dieciocho centímetros, Cele no perdió tiempo en comparaciones, se colocó encima de la cama, me agarró la verga y creí que me iba a correr al instante, me miraba a los ojos de la misma manera que hacía mamá con el negro, mientras me masturbaba, estaba en la gloria, me había olvidado de lo que pasaba en la piscina. Agachó su cabeza y empezó a hacerme la mejor mamada de mi vida.
Sentía su lengua en mi glande, trazando un círculos al rededor, después sus labios se cerraron en torno al tronco, subía y abajaba, y yo aguantaba como nunca las ganas de acabar. Retiré el pelo que la caía delante de la cara, aun estaba húmedo, me preguntó si me gustaba y solo pude asentir, siguió y llegó a tocar con su nariz mi pubis, aguantó unos segundos así y de golpe dejó mi pija totalmente ensalivada, respiró y volvió a empezar. La pedí que parase, no iba aguantar mucho más y no quería que terminase aun, había visto a mi madre en escenas amatorias y Celeste tenía definitivamente su talento. Intercambiamos roles y fui yo quien hundió la cabeza entre sus piernas, me invadió el olor a excitación, su conchita estaba mojada por el reciente orgasmo, mi lengua se deslizó entre sus labios y jugueteó con su clítoris, ella apretó mi cabeza contra ella con fuerza, sus manos se enredaron en mi pelo y me detuvo tirando de este, gemía pidiéndome que siguiese, una oleada de humedad me empapó y paré, parecía complacida.
Ambos habíamos tenido suficiente de lenguas y bocas y decidimos que era el momento de pasar al siguiente nivel, acomodé a mi hermana boca arriba en la cama, acerqué su cadera al borde, me situé entre sus piernas, verga en mano, nos dimos cuenta de que aun estábamos nerviosos como vírgenes y liberamos tensión riendo, me deje caer sobre ella, sin penetrarla, para abrazarla.
Yo: - ¿Qué estamos haciendo?, somos peores que mamá.
Celeste: - Nooo... y ella tampoco es mala, eso simplemente sexo... ya llegamos hasta acá y el infierno está a un paso, sigamos...
Se rió y yo también. Guié mi durísima pija con la mano en dirección a la ardiente conchita jugosa, mi hermana estaba muy mojada, la penetré sin problemas.
Ella abrió la boca dejando escapar solo silencio, la manoseé las tetas y empecé a mover mis caderas adelante y atrás con furia, el morbo hacía la situación muy excitante, me parecía imposible disfrutar tanto con ninguna otra mujer y creo que Celeste sentía lo mismo, aumenté el ritmo gradualmente, a petición de ella, respirábamos fuerte, empezamos a sudar cada vez más, cogíamos como animales, Celeste mordía la almohada para evitar gemir demasiado alto, una de mis manos bajó para sobar su soberbió culo irresistible, estaba duro como una piedra, bajé el ritmo porque creía que me corría y quería alargarlo un poco más.
A petición mía nos detuvimos un segundo para tomar aire, ella se levantó, fue hasta la ventana y se asomó.
Celeste: - Ahí siguen, menos mal que no los pueden observar los vecinos.
Yo: - Pero los podemos ver nosotros y no les importa...
El parón me vino bien para recuperar fuerzas.
Celeste: - A mí también me excita un poco la idea que nos puedan atrapar... entiendo lo de mamá, no me importaría que hubiese alguien mirando... y me mojo más si ese alguien son ellos...
Yo: - Somos dignos hijos de nuestra madre.
Celeste: - Siii... somos hijos de puta...
La hice un gesto para que regresara a mi lado, me puso la mano sobre el pecho para indicarme que me tumbase, ella iba a llevar las riendas ahora, como la gustaba, agarrándome la verga la dirigió hasta la entrada de su caliente vagina, imitando uno de los ejercicios para tonificar su culo, bajó hasta que poco a poco se la fue enterrando entera, resoplé de gusto y admiración, Cele hacía todo el esfuerzo, subía y bajaba, meneando las caderas al mismo tiempo, la cama chirriaba pero ella gemía más fuerte, estuvimos así un rato, me hipnotizaba el ligero bamboleo de sus tetas, pero lo que más me obnubilaba era poder ver en su precioso rostro, las facciones del deseo sexual. La dije que no podía más, me pidió que aguantase un poco, cuando ella llegó al orgasmo me autorizó a acompañarla, de un rápido movimiento la sujeté de la cintura y la di vuelta, le pegué un par de bombeadas fuertes y profundas, y me corrí abundantemente como un río desbocado sobre todo su cuerpo, panza, tetas, cara, pelo, la enleché toda.
Nunca jamás en mi vida había experimentado tanto placer, pero ahora todo nos empezaba a pesar de golpe, en un segundo nos sobrevino una ola de tensión, todo lo que yo pensaba era "¿Y ahora qué?". La cara de Celeste también era de preocupación y culpa. ¿Nos estábamos arrepintiendo como nuestra madre al principio, o habíamos cometido el mayor error de nuestras vidas?
Yo: - ¿Qué acabamos de hacer?
Celeste: - ¿Necesitas que te lo explique?
Me miró burlona consiguiendo reconfórtame.
No nos dio tiempo a decir nada más, escuchamos una puerta abrirse en el pasillo, nervioso agarré mi short, otra puerta se abrió, más cerca, era como si alguien nos buscase, los dos no miramos con esa idea en la mente, seguro que mamá nos atrapó, parecía inevitable que la próxima puerta en abrirse sería la de la habitación de mi hermana, tal vez nuestro padre había vuelto antes y encontró a mamá empotrada en la verga de Motumboh y ahora buscaba a sus hijos, todos los escenarios me parecían apocalípticos, mi hermana pensó rápido y me mandó esconderme en su armario.
Cerró la puerta tras de mí, la luz se colaba por las rejillas, me coloqué lo más al fondo que pude, la puerta de la habitación se abrió y era peor de lo que había imaginado, Celeste seguía desnuda, de pie en mitad del cuarto, ante la irrupción se cubrió como pudo, sin pararse a preguntar nada entró Motumboh, el negro la contempló con su odiosa sonrisa cerrando la puerta a su espalda. Yo tenía que salir, pero ¿Cómo explicar que estaba en pelotas en el armario de mi hermana? Ella miró en mi dirección un poco asustada. Por el miedo, no hice nada.
CONTINUARÁ
Autores: Gran Chakal & Gus Becker
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Excelente relatos, me sacó mucha, mucha leche, ya quiero saber como continua.
ResponderBorrarBuen relato♥️❤
ResponderBorrarMe gustaria ser ese negro hijo de puta, a este paso se va a empotrar hasta Drako el perro jajajaja, cada dia mas morbosa la trama y ya quiero pasar como sigue la historia con la hermana
ResponderBorrarMuchísimas gracias por subir nuevo relato, siempre es un gusto encontrar uno nuevo, me llena de emoción.
ResponderBorrarMe pareció genial la interacción entre hermanos, ojalá en el siguiente te Celeste si se meta con el negro