Con papá embarcado, Sandro se instaló en nuestro departamento, mamá y él parecían una pareja de recién casados, rara vez sus labios no estaban pegados y sus manos quietas. Por las noches, una vez que cerraba el taller venía a nuestro edificio, pero para que el portero o algún vecino no sospeche que era el amante de mi madre, él subía hasta el suelo de Adriana y si no había moros en la costa, bajaba por las escaleras y se metía rápido en casa. Recuerden que ante la vista de los demás, él era el novio de Adriana. Siempre era lo mismo, al llegar besaba efusivamente a mi madre que lo esperaba ansiosa, luego se duchaba y cenaba con nosotros, creo que no hace falta aclarar que dormía junto a mami en la habitación de mis padres.
Una de esas noches yo ya estaba acostado en mi cuarto, como de costumbre dejaba la puerta entreabierta
porque en esa etapa de mi vida me daba miedo dormir con la luz apagada y antes de medianoche empezó el concierto de gemidos, pero más ardientes que de costumbre, la cama chirriaba como si se fuera a romper en cualquier momento.
Mamá: - Ohh, siii... ahhh... que ricoooo... que buena verga tenés...
Sandro: - ¿Te gusta putita?
Mamá: - Me encantaaah... mmm... ahghh... así así así... clavamela hasta el fondoooo... mi amor que pijudo sos, te amo... estoy chorreando por vos... hoy viniste más caliente que nunca... cogeme así todos los días... no me equivoqué cuando te di bola la primera vez, por la forma de piropearme sabía que eras un machazo, por eso me entregué a vos... ahhhhh...
Escucharlos coger me excitó, por debajo del pantalón del pijama con una mano me apretaba mi pijita dura, la calentura era tan grande que me levanté de la cama para ir a verlos, pero al llegar a la habitación por desgracia para mí, la puerta estaba cerrada con llave, no entiendo el motivo, ¿Acaso no querían que los interrumpa? No me quedó otra que quedarme ahí parado para escuchar mejor lo que se decían con el característico PLAFF-PLAFF-PLAFF de sus cuerpos chocar de fondo, eso llevó a que me estrujara el pene sin poder detenerme, pero en ese momento algo sucedió que me heló la sangre de miedo, del agujerito del pito empezó a salir un líquido transparente y espeso que no era pis. Cuando Sandro o Bujía eyaculaban el semen era blanco como la leche, pero esta sustancia no tenía color y era tan espesa que me pegoteaba los dedos. Asustado corrí al baño y me lavé el pitito que seguía duro y por más agua que le tirase no paraba de largar esa cosa. Nunca me había pasado algo así, estaba aterrorizado que sea algo grave, la angustía hizo que no lo piense y llamara a mi madre.
Yo: - ¡¡¡MAAAMÁ!!!... apurate, vení... MAMÁÁÁÁÁ...
En cuestión de segundos, corriendo vino en mi auxilio, agitada por el sobresalto, estaba totalmente desnuda, con la cabellera revuelta, los pezones erectos y gordos, las tetas mojadas de saliva y con marcas de mordiscos, su cuerpo estaba brilloso por la transpiración que lo cubría, su vagina irritada y entreabierta. Olía fuerte, mezcla de sudor y sexo.
Mamá: - ¿Qué te pasó?, ¿Por qué gritaste?
Yo: - Mami, mirá, este líquido hace rato que me está saliendo y no se detiene... llamá al médico...
Ella se agachó para ver mejor, con mucha suavidad me tocó el pene y sus dedos se mojaron de esa sustancia vizcosa, ahí comprendió lo que sucedía y sonrió.
Mamá: - Mi amorcito no es nada serio, no tengas miedo, es normal, tuviste una polusión de semen... habrás tenido un sueño erótico...
Yo: - Pero si no estaba durmiendo...
Mamá: - Entonces picarón, seguro que nos estuviste escuchando cogiendo y te calentaste... eso produjo la polución...
Al rato apareció Sandro con cara de preocupación, también estaba desnudo y con la verga parada en su máxima expresión, con las venas saltonas y palpitantes.
Sandro: - ¿Qué le pasó a Gustavo?
Mamá: - Nada, tuvo su primera polución de semen y se asustó...
Le respondió ella mostrándole los dedos enchastrados con esa cosa transparente y pegajosa.
Sandro: - Felicitaciones campeón por tu primera acabada, eso indica que estás entrando en la adolescencia... te estás convirtiendo en todo un hombre...
Mamá: - Tus testículos empezaron a producir semen pero todavía no espermatozoides, por eso es transparente... mi amorcito para que entiendas, el semen es como tu pecera y los espermatozoides son los pececitos, tus huevitos primero fabrican el semen para que cuando crezcas más y ya empieces a producir esperma, estos pececitos puedan nadar... Y mirá nada más la cantidad de semen que largas, vas a ser todo un semental... Espérenme acá que voy a buscar hielo para ponerle en los testículos así se le corta...
Sandro: - ¿Qué?, No seas boluda, ya que se le para y larga lechita, eseñale a hacerse la paja...
Mamá: - ¿Sos loco? Es mi hijo... no no no, eso no puede pasar...
Sandro: - Entonces yo le enseño... vení Gus, acercate así te muestro como ahorcarte el ganso... sería mejor que la primera paja te le hiciera una mujer y nadie mejor tu mamá porque es algo que vas a recordar para siempre, pero como ella no quiere...
Mamá: - Vos no le vas a tocar el pito a mi hijo...
Sandro: - Tarde o temprano la paja se la va a hacer, es la ley de la vida, pero es mejor que le enseñés vos a que lo haga otra persona o algún amigo de él... mira si justo el amiguito es trolo y te lo hace marica... el placer lo tiene que relacionar a una mujer...
Mamá: - Que hijo de puta que sos, en los problemas que me metes...
Sandro: - Dale, no me vengas con boludeces... es todo un premio para una madre ser la primera mujer de su hijo... vas a tener un recuerdo imborrable... si no lo haces, siempre te vas a arrepentir... sé que te morís de ganas...
Mamá: - ¿Hijo querés que te enseñe a masturbarte?
Yo: - ¿Qué es eso má?
Mamá: - Es darse placer a uno mismo...
Sin esperar mi respuesta, se arrodilló a mi espalda, llevó una de mis manos a mi pijita haciendo que la agarre y ella poniendo su mano arriba de la mía, empezó a moverla hacia adelante y atrás, cada vez con mayor ritmo, lo que provocaba que delire de gusto. Pocas sacudidas fueron suficientes para que expulsara con violencia y en ráfagas cortas todo ese líquido viscoso que almacenaba en mis huevitos, al hacerlo, me sentí mareado y débil, para evitar caerme tuve que sujetarme del lavamanos.
Luego mamita con su mirada clavada en su novio, se levantó y despacio se llevó los dedos a la boca y los saboreó hasta dejarlos limpios.
Mamá: - Jamás probé una lechita más rica... mmm...
Y para provocarlo, de manera sexy, recorrió sus labios con la punta de su lengua.
Sandro: - Que puta que sos, como me calentás...
Acto seguido, empujó a mi vieja contra el lavatorio, se colocó atrás de ella y se la enterró hasta el útero, con fuerza la penetraba, las violentas embestidas hicieron que las enormes tetas se movieran como campanas.
Yo estaba abatido en el suelo observando con un inmejorable plano como la enorme verga salía desde las profundidades de la vagina y volvía a entrar, incansablemente. Mami llevó una mano hacia atrás y se abrió una nalga para que las embestidas sean más hondas, tenía la boca abierta escurriendo saliva y gimiendo. La cara de vicio de ella me enamoraba.
Mamá: - Hay que grande es... la siento completa en mi concha... dame con todo mientras sigo teniendo en mi boca el gusto de mi hijo... siiiii... agarrame las tetas y apretalas que me gusta... ahhh... hijo de puta que ponga tenés... cogete a tu mujer con fuerza...
Sandro: - Cuando no esté el cornudo sos mi esposa... te voy a dar pija y leche... me vuelve loco que seas tan puta, sos una hembra divina...
Mamá: - Ay mi concha... me estás matando... estamos haciendo cornudo a tu papá Gusti... ahhh...
Pasaban los minutos y el éxtasis se acercaba, las embestidas eran salvajes, ella no dejaba de gemir y su cuerpo se retorcía en convulsiones orgásmicas, llegó un momento que él no pudo aguantar más y su pija explotó en leche dentro de ella. Cuando mami pudo recuperarse de los espasmos de placer, se puso en cuclillas y le comió la verga con ansiedad.
Mamá: - Ohhh... siiiii...
Sandro: - Que día glorioso hoy, trola te tragaste la lechita caliente de tus dos hombres hoy uff... vamos a la cama que te quiero hacerte el orto.
Sin más, el mecánico me levantó como una pluma y me acostó en mi cama, para volver a cogerla lo más rápido posible, pero esta vez por el ano. Desfallecido ni bien mi cabeza tocó la almohada quedé dormido.
Lamentablemente, los planes para que Sandro se instalara en nuestro departamento durante la ausencia de mi padre se complicaron en los días siguientes.
La hermana de mi papá llamó para avisar que había alquilado una cabaña grande en Cariló, pero que no podrían usarla: a su marido Néstor, arquitecto, lo habían contratado de imprevisto en una empresa de construcción.
Como la inmobiliaria se negó a devolverles el dinero, nos ofreció que fuéramos nosotros junto a sus hijos, mis primos. Ellos se llaman Pablo y Alejandro, pero todo el mundo les dice Caín y Abel, porque son tan distintos como el día y la noche: Alejandro es tan bueno que mete las manos en el fuego por cualquiera, en cambio Pablo es quien enciende el fuego para mandar a todos a la hoguera con tal de sacar partido.
Con Abel (Alejandro) siempre me llevé bien, es mi primo favorito, me lleva un par de años, pero es como el hermano que no tengo, somos muy compinches. Con Caín (Pablo), la cosa cambia, toda la vida me hizo bullying, cuando yo era un bebé el me pellizcaba sin motivos y ahora con 19 años se convirtió en un aprendiz de terrorista, en alguien en quien no se debe confiar.
Mi madre le preguntó a mi tía Gloria si podíamos llevar a Adriana. La aterraba la idea de quedar sola a cargo de tres varones y sabía que necesitaría ayuda.
A mi tía la idea le pareció sensata. Y, previendo que la convivencia con Caín podía volverse pesada, decidió invitar también a Gastón, un amigo de mi primo de 20 años. Según ella, un buen chico, de los pocos que logran contenerlo. Con él distraído, había menos chances de que surgieran problemas. Porque con Caín, el aburrimiento siempre era peligroso.
Fue Adriana quien propuso usar el flamante Ford Taunus GXL de papá (el que había comprado tras vender el Renault 11) para movernos con más comodidad. Mi madre no sabe conducir, de modo que Adriana sería la que estaría al volante.
A Sandro la noticia le cayó como un baldazo de agua fría en invierno, pero dado que era un tema familiar no podía meterse. Antes de irnos le hizo un service profundo al auto y sobre todo a mamá, que no la vería en varios días.
Antes de ir a Cariló, una localidad boscosa con mar, bastante tranquila, pasamos a buscar por Buenos Aires a mis primos y a Gastón. El viaje fue una tortura para mí porque atrás íbamos muy apretados, solamente ellas estaban a gusto porque viajaban adelante.
Una vez que llegamos a destino, descargamos las cosas y las metimos a la cabaña y empezamos a planear las vacaciones.
Caín y Gastón fueron a un mercadito cercano a comprar algunas provisiones mientras que con Abel ayudábamos a mami y Adriana a limpiar el lugar. Los desgraciados compraron más alcohol que comida, mi madre intentó retarlos, pero Adriana salió a protegerlos con el clásico “son chicos”.
El resto de la tarde lo pasamos en la playa, recorriendo el lugar y tomando sol. Por la noche, cenamos en la cabaña espaguetis con salsa portuguesa y albóndigas.
Caín: -Tía con Gastón y mi hermano vamos a ir a un bar de playa que dicen que se pone muy bueno ahora a la noche, si te parece bien lo llevamos a Gusty para que nos acompañe.
Mamá: -Ok, pero que mi hijo no beba alcohol y no se metan en líos. No regresen muy tarde.
El bar estaba lleno de gente, la mayoría surfistas, pasaban muy buena música, reggae a todo volumen. Nos sentamos en la barra y a pesar de las indicaciones de mamá, ellos me dieron a probar la cerveza, no me gusto, demasiada amarga para mi gusto, prefería la coca-cola que me había pedido, pero para no quedar mal cuando me convidaban, la bebía. Los chicos se acercaron a varias chicas, pero todo quedó en sonrisas.
El tiempo vuela cuando se lo pasa bien, sin darnos cuenta pasaron varias horas.
Yo: -¿Chicos, no creen que es tarde y deberíamos regresar?
Gastón: -Es temprano, apenas pasaron unos minutos de las 12.
Yo: -Mamá dijo que volviéramos temprano, no creo que nos deje quedarnos hasta tan tarde.
Caín: -Si tenés miedo andá y preguntale. Hace rato que la vi llegar con su amiga, seguro que están sentadas en algunas de las mesas del fondo.
Cuando me levanté de la mesa para encontrarlas, sentí por primera vez en mi vida, los efectos del alcohol, me costaba mantenerme de pie, todo me daba vueltas.
Abel: -Miren, ahí están… -dijo señalando el lugar-
Todos se levantaron para ir al encuentro de ellas, como pude, tambaleando los seguí. Cuando observé a mi mamá casi me da un infarto, estaba vestida con el mismo bikini que tuvo puesto todo el día, solo se cubría la tanga con un pantalón diminuto y ajustado de hilo blanco. Cubría es una forma de decir, porque el pantaloncito era transparente.
Desde lejos se apreciaba su escultural cuerpo y la redondez y firmeza de sus pechos, al igual que Adriana, quien también vestía el corpiño del bikini y arriba de la tanga una minifalda de jeans, ambas estaban con havaianas que mostraban las uñas de sus pies perfectamente pintadas de rojo. Sentados a la mesa de al lado, había unos tipos que se las querían levantar y no dejaban de invitarles tragos y hacerles propuestas poco decorosas.
Aunque se veía que ellas no les daban cabida, ciertamente se notaba que estaban borrachas, en especial mi vieja que como saben, no acostumbra a beber bebidas alcohólicas y con solo oler un corcho ya se marea. Adriana, en cambio, estaba alegre y coqueteaba con uno de esos hombres que se la daban de galanes.
Cuando nos acercamos, a Caín y Gastón se les salían los ojos de las órbitas y cuchicheaban entre ellos. Con más celos que ebriedad, me paré al lado de mi mamá para espantarle a las moscas que le sobrevolaban, ella al verme, sonrió y me abrazó por la cintura.
Mamá: -Hijito, que bueno verte divertirte con tus primos. Siempre estás tan todo en casa…
Yo: -¿Qué hacen acá?
Mamá: -Como es tarde y no regresan, con Adri estábamos preocupadas y vinimos a buscarlos.
Por cómo estaba vestida y el aura de alegría que tenía, mami parecía el arcángel Anael, regente del amor, la belleza, la felicidad y la sexualidad. Era imposible no sentirse atraído por ella, no miento al decirles que acaparaba todas las miradas.
Sin pedir permiso, los chicos fueron a buscar sillas para que nos sentemos junto a ellas. Los tipos que querían conquistarlas, al vernos pusieron cara de pocos amigos y se notaba que nos insultaban por dentro. Gastón, el mayor de todos, pidió una ronda de cerveza.
Mamá: -Hijo, la lengua se te traba cuando hablas, ¿Bebiste alcohol?
Abel: -Disculpanos tía, le dimos un poquito de cerveza para que la probara, pero solo eso.
Adriana: -Alicia, tarde o temprano la iba a probar, es mejor que sea con sus primos que lo cuidan que con algún vago del colegio.
Mi madre me puso mala cara y Adriana para afirmar sus dichos y demostrarme que estaba todo bien, me convidó de su chopp. A esta altura, yo estaba fuera de mis sentidos, pero me la estaba pasando muy bien.
Cuando los vasos quedaron vacíos, Gastón rompió el hilo y tomándola de la mano a Adriana dijo “Vamos a bailar”, sin esperar respuesta la llevó a la pista y nosotros lo seguimos unos pasos atrás. Al rato todos estábamos bailando en círculo, como si fuésemos una tribu en algún ritual pagano. Descubrí que mi madre era una hábil bailarina y me tomó por sorpresa, un secreto que su cuerpo había guardado bien. Siempre la había visto quieta, casi tímida, pero ahí, con la música, se transformaba. Sus movimientos eran sueltos, precisos, con esa clase de sensualidad que no se aprende: le salía de adentro. Se dejaba llevar por el ritmo como si el mundo entero se hubiera reducido a esa canción que sonaba de los parlantes. Por un momento entendí que no la conocía en absoluto.
En cada paso que daba, sus hermosos pechos que parecía que estaban a punto de salirse del bikini. Los celos me mataban, no quería que nadie más la observara, que sea solo mía, era el costo que tenía que pagar por tener una mamá tan sexy. Para recomponer mis ideas fui al baño a orinar y lavarme la cara con bastante agua fría, tratando de disipar los vahos del alcohol y los celos. Al salir del baño, tambaleando e intentando no llevarme puesto a nadie ni a nada, regresé a poca distancia de donde estaban los demás, y lo primero que vi fue a Caín bailando de frente con mi madre, sentí una carga eléctrica de morbo, enojo y más celos. Me quedé parado viendo desde las sombras, como el maldito le hablaba al oído, mientras que con uno de sus brazos la agarraba de la cintura y con el otro la tomaba de la mano, atrayéndola hacia su cuerpo para bailar bien pegados, las tetas de mami hacían contacto con el pecho de él, seguro que el hijo de puta estaría percibiendo la dureza de esos pezones que me alimentaron, en cada movimiento arrimaba el bulto inflamado de su entrepierna contra ella. Adriana y el resto de los chicos los alentaban y vitoreaban como si estuvieran haciendo una proeza de danza contemporánea.
Mi madre con bastantes signos de ebriedad, reía algo nerviosa y con el brazo libre trataba de apartar a mi primo, pero él con un rápido movimiento, con sus manos la sujetó de la cintura apoyándole bien su dura pija contra el pubis de ella, y con un fuerte impulso de su cuerpo hacia adelante hizo que mi mami arqueara hacia atrás su torso dejando la cabeza colgando con los ojos cerrados. Eso había dejado de ser baile, me quede helado viendo semejante descaro, como él con cara de lujuria, disfrutaba de tener a esa diosa semidesnuda pegada a su inflamada bragueta, tan solo la tanga y la casi efímera tela del pantaloncito evitaba que la vagina tomara contacto de manera real con esa entrepierna dura y gorda.
Decidí que ya había visto suficiente y me acerqué decidido a detener lo que estaba pasando, cuando justo cuando apagaron la música y prendieron las luces anunciando que el bar estaba cerrando. Me uní al grupo y haciéndome el boludo les pregunté si me había perdido de algo.
Adriana: -Solo al desorientado de tu primo Caín bailando con tu mami creyendo que el reggae es lambada. Bueno ya es tarde vamos a casa. ¿Gastón me acompañas a buscar el auto que lo dejamos acá a la vuelta y es bastante obscuro? Ustedes espérennos en la puerta que enseguida venimos.
Cuando llegaron, Adriana estaba sentada en el asiento del acompañante y Gastón venia manejando el Ford Taunus de papá. Papá a su auto lo cuidaba más que a nosotros, ver a un desconocido al volante me enojó bastante.
El resto, nos subimos en el asiento de atrás, yo fui el primero en entrar para que nadie me quite la ventanilla, Abel fue el segundo y se ubicó en el medio y Caín se apropió de la otra ventanilla. Mi madre se nos quedó mirando y preguntó:
-¿Y yo dónde me siento? ¿Me van a llevar en el baúl?
Ahí me di cuenta que la había cagado.
Caín: -Tía sentate arriba mío, tantas veces me hiciste upa que ahora que estoy grande te devuelvo el favor.
Yo: -Mami si querés vení conmigo.
Mamá: -Mi amorcito si me siento arriba tuyo te aplasto, mejor voy con Caín que es el mayor de ustedes y tiene más fuerza para aguantar mi peso.
Ella se dio vuelta, se inclinó y entró de culo, sentándose en medio de las piernas de Caín. Yo estaba que hervía de celos sabiendo que el paquete de él estaba clavado entre las nalgas de mami. La borrachera no me dejaba pensar con claridad, no estaba seguro si estaba interpretando bien las cosas, tal vez producto de todo lo vivido con Sandro, le daba una connotación sexual a algo que era tan solo una relación tía-sobrino, si armaba un escándalo sin motivo iba a quedar mal con mis primos, con Abel no había drama porque es como mi hermano y sabría disculparme, pero Caín me atormentaría hasta el fin de mis días con mis celos y no quería darle el gusto. Decidí aguantar y mirar por la ventana para distraerme, a la espera que se me pasara el mareo para ver como eran verdaderamente la situación.
Durante el trayecto observé como el desgraciado le acariciaba las piernas disimuladamente y mi madre como si no se diera cuenta, iba reclinada hacia adelante, agarrada del respaldo del asiento de enfrente, charlando con Adriana.
Para colmo, cuando llegamos a la cabaña, Gastón descubrió la bañera con hidromasajes que estaba en el jardín, al lado de la pileta y tuvo la brillante idea de meterse en ella, a lo cual yo me negué argumentando que era tarde y nos quitaría el sueño, Abel me hizo segunda y me apoyó para que nos fuéramos todos a dormir, pero a Adriana le pareció muy buena idea de relajarse en el hidro antes de ir a la cama.
Ella se quitó la mini y como ya estaba en bikini se metió, atrás de ella la siguieron en calzoncillos Caín y Gastón. Ya dentro de la tina todos le decían a mi mamá que fuera, que el agua estaba calentita y que las burbujas eran una delicia. Mi madre, lánguidamente se quitó el pantalón dejando a la vista su enorme y firme culo, la tanga del traje de baño, aunque no era nada fuera de lo común, era sumamente erótica al verla perderse en medio de las desbordantes nalgas.
Como caminando en cámara lenta, fue hasta el hidro y primero metió uno de sus pies como midiendo la temperatura del agua y de a poco se sumergió, luego se situó al lado de su amiga.
Adriana: -Gus o Abel, ya que están parados ahí, traigan unas latas de cerveza de la heladera -entre risas pidió-
Cuando estaba a punto de mandarla a la mierda, mi primo abrazándome por los hombros me llevó a la cocina.
Adriana: -¡Chicos! Mejor agarren el balde que está debajo de la mesada, llénenlo de hilo y ahí traigan todas las cervezas para que no se calienten.
Yo: -¡Pero que se cree, que somos los “che pibe”?
Abel: -No te enojes, comprende que están medio en pedo todos, es la primera noche acá y quieren divertirse un poco.
Yo: -Adriana si quiere que se quedé medio en bolas entre esos pajeros que pueden ser tranquilamente sus hijos, pero mi vieja es casada…
Protesté yo como queriendo salvar la dignidad de mi madre y autoconvencerme que es pura, casta y fiel esposa. Lo que hace con Sandro queda entre cuatro paredes en Mar del Plata, pero con mis primos y con ese musculoso fachero de Gastón estaba fuera de lugar.
Abel: -Primo te estás haciendo la película, mirá que no soporto a mi hermano y si lo pisara un coche sería el primero en festejar, pero no creo que se propasara con la tía, hasta él tiene un límite.
Yo: -¿Y ese bailecito en el boliche?
Abel: -Conociéndolo, seguro lo hizo para agrandarse delante de los veteranos que estaban en la mesa al lado de nosotros y se querían levantar a la tía y a su amiga… nomás bailaron… Además, no podrás creer que tremendas mujeres como ellas podrían darles bola a esos pajeros, por favor… no te preocupes.
Las palabras de Abel me calmaron un poco y bajé mis defensas, regresamos con el balde y los demás seguían en el hidro relajados, Adriana y Gastón estaban en lo suyo, se hablaban entre susurros como en un microclima apartados del resto. Caín trataba de acercarse a mami juguetonamente, pero ella lo apartaba y para que no la moleste, se paró y se sentó al borde de la tina. Por un lado, me dio un gran alivio, pero por otro, estaba a la vista de todos con un bikini mojado que le pegaba al cuerpo.
Me senté a su lado y charlamos en código sobre Sandro, de lo mucho que estaría extrañándola, así estuvimos un rato hasta que levanté la vista y me impactó ver a Gastón abrazando y besando con pasión a Adriana, hasta parecían novios adolescentes. Discretamente le hice señas a mami para que los viera y ella me respondió:
-Déjalos, después de todo ella es soltera y no creo que Bujía se porte bien del todo jejeje… seguro tendrá sus cositas por ahí.
Como si nos hubieran escuchado, Adriana se levantó y tomándolo de la mano a Gastón, salieron del hidro y rumbearon hacia uno de los dormitorios. En menos de media hora mami dijo:
-Bueno chicos, salgamos del agua que ya es hora de dormir.
Entramos a la cabaña y de uno de los cuartos que estaba cerrado se escuchaban gemidos apagados, era obvio para todos, lo que estaba pasando ahí dentro entre Gastón y Adriana.
Mamá: -La cerveza me pegó mal, me voy a hacer un café cargado para que se me pase, ¿Alguien quiere?
A pesar que nadie dijo que si, la acompañamos a la cocina. Mientras ella bebía su café, recostada sobre la mesada, mis primos no le quitaban los ojos de encima, me pareció raro y me fijé con más detalle en ella. Advertí que ella tenía la piel de gallina y debido al frío que sentía, los pezones se le pusieron erectos y duros, sobresaliendo notoriamente del corpiño. Para no pudrirla, decidí hacer como si no me hubiera dado cuenta, cosa que me carcomía por dentro, pero también me provocaba un morbo tremendo que mi vieja estuviera semi desnuda delante de unos pendejos que la devoraban con la mirada.
En un momento, mi madre como que se dio cuenta que Caín le estaba mirando mucho las tetas, se acomodó el corpiño, sin embargo, poco cambio ya que sus pezones seguían turgentes. Como quien no quiere, comentamos la situación que se estaba dando con la feliz pareja.
Caín: -Perdonen, pero me estoy cayendo de sueño, voy a acostarme. Hasta mañana.
Abel: -Yo también.
Con mami nos quedamos un ratito más y me di cuenta que estaba más borracha de lo que parecía.
Mamá: -Mi amor, es hora de dormir. Bebí demás y no estoy acostumbrada, la cabeza me estalla y los ojos se me cierran. Vamos a la habitación, así antes de acostarnos me quito el bikini mojado, no quiero resfriarme.
Entramos al cuarto que nos correspondía y vaya sorpresa, en lugar de estar acostado junto a su hermano en el sofá de la sala, Caín estaba durmiendo en la cama matrimonial.
Yo: -¿Querés que lo despierte?
Mamá: -No, ya está roncando… la cama es grande, lo corremos y entramos los tres. Mañana será otro día.
Ella fue un momento al baño y cuando regresó se estaba secando el pelo con una toalla, apagó la luz y de una de las cajoneras sacó algo, no pude ver que era por la penumbra, solo vi la silueta de mami quitándose el bikini, quedando completamente desnuda a la luz de la luna que entraba por la ventana.
Yo: -¿Qué haces? Caín puede verte…
Mamá: -Esta durmiendo, además está obscuro, no puede ver nada.
El bikini empapado lo guardó en el placar, ella se secó y luego se puso lo que me pareció una bombacha.
Mamá: -Mierda, en la oscuridad no sé dónde está mi el camisón.
Yo: -Ni se te ocurra encender la luz, que este desgraciado te va a ver las tetas.
Como pudo siguió buscando en la cajonera y se puso lo que encontró, una bata de dormir anudada a la cintura, que le llegaba hasta la mitad de sus muslos. Yo permanecí callado furioso y Caín no hacia ningún ruido, era obvio que estaba disfrutando del espectáculo, aunque poco se viera.
Mamá tambaleando caminó hasta la cama y antes de caer rendida por la borrachera, con su cuerpo corrió más para el costado a mi primo para hacer lugar para mí, de esta manera ella quedó en el medio d ellos dos, dándole la espalda a él y abrazándome. En mis pensamientos desee nunca haber venido a Cariló, cerré los ojos y recé para que, al despertar, todo esto se hubiera tratado de una pesadilla.
Mientras me hundía en las arenas de Morfeo, escuchaba los gemidos de Adriana que provenían del cuarto de al lado. No sé cuánto tiempo habrá transcurrido, hasta que entresueños, escuché ruidos y percibí movimientos en la cama, quise abrir los ojos, pero no pude, estaba paralizado en un estado de ensoñación, una transición entre el sueño y la vigilia, estaba consciente, quería gritar, levantarte, pero mi cuerpo no respondía y al mismo tiempo percibía todo lo que pasaba alrededor: sonidos, la respiración agitada de ella y luego de un momento largo otro movimiento más intenso, como si alguien empujara a mi madre, más tarde la escuché que susurraba con voz de dormida y borracha:
-Noo… quédate quieto… déjame dormir…
Agudicé todos mis sentidos para entender que estaba pasando, al mismo tiempo el odio y los celos se apoderaban de mi alma. Después de un momento, volvió el silencio y la quietud, en ese instante, el sueño finalmente se apoderó de mí.
A la mañana siguiente, la luz del sol entrando por la ventana me hizo abrir los ojos, mi dolor de cabeza era impresionante y se agravaba con los ronquidos fuertes de Caín, levanté la cabeza para mirar a mi alrededor y advertí que era el único que se había despertado y al mismo tiempo se me rompió el corazón al ver una de las imágenes más dolorosas de mi vida.
Mamá estaba a durmiendo de costado con una mano en mi pecho y a su espalda, mi primo desnudo, abrazándola, entrelazando sus piernas con las de ella, la bata estaba abierta y las tetas descubiertas, además la tenía subida hasta la cintura enseñando el culo con una minúscula tanga. A pesar de estar dormido, la pija enorme de Caín estaba parada, acomodada entre las nalgas de mami, presté mayor atención y observé semen seco en el abdomen de mi primo.

¿Qué había pasado anoche? Me levanté de la cama sin despertar a nadie, me fijé con mayor detenimiento en el culo de ella y la tanga no estaba corrida ¿El hijo de puta la habrá cogido o solo se masturbó? En mi mente solo había dudas y ninguna certeza.
Como pude y con toda la suavidad del mundo, para evitar que estuviera expuesta su sexualidad, corrí a mami hasta el lugar donde momentos previos estuve durmiendo, separándola de él. Le cerré la bata anudando su cinturón bien fuerte, se la bajé tanto como me fue posible, la tapé con una sábana y además coloqué una almohada entre ellos.
A un costado de la habitación esperé a que alguno despertara para obtener alguna respuesta. Quien lo hizo fue Caín, aguardé que se acomodara y le pregunté:
-¿Por qué estás en bolas?
Caín: -La tía me hizo sacar el calzoncillo porque dijo que estaba mojando la cama.
Yo: -¿Y por qué tenés semen en la panza?
Caín: -Uy que vergüenza, gracias por avisarme primo, que papelón habría sido que tu mamá me viera así… -se limpió con una punta de la sábana- es muy común que las personas jóvenes tengamos poluciones nocturnas. Es como cuando eras pequeño y te hacías pis en la cama, no se puede controlar.
Inmediatamente, se paró y fue a bañarse.
Me sentía destrozado física, mental y emocionalmente, jamás había pensado ver a mi madre en una situación familiar. Salí una hora a caminar por la playa para que se me quité una parte del dolor que tenía. El cielo estaba soleado, corría mucho viento y yo con una tristeza infinita de gris agonía.
Regresé a la cabaña, en la cocina me encontré con Gastón y Adriana, ella estaba en bombacha y con la remera que él llevaba puesta la noche anterior, y él en calzoncillos.
Adriana: -Gusty tengo una resaca que ni te cuento…
Hizo una lista, nos dio plata, las llaves del auto y nos mandó a Gastón y a mí al supermercado a comprar comida y sobre todo aspirinas. A nuestra vuelta ya estaba levantado Abel. Entre al cuarto donde estaba mi madre y la encontré como la había dejado, se veía hermosa, como un ángel indefenso, pensé en despertarla, pero decidí dejarla descansar más tiempo.
En la cocina Adriana estaba preparando un desayuno tardío, con la ayuda de mis primos y Gastón. Como solo había un solo baño, nos turnamos para ducharnos mientras esperábamos que la comida estuviera lista. Primero se bañó Abel, después Caín y a lo último yo. Gastón y Adriana ya se habían duchado juntos más temprano. Cuando salí de la ducha volví al cuarto donde estaba mi madre para vestirme y la encontré acostada, pero despierta.
Yo: -Buenos días -le dije en tono enojado-
Mamá: -Buenos días, ¿Qué te pasa? ¿Por qué esa cara?
Yo: -No sé, decime vos que pasó anoche… -le dije con tono agresivo-
Mamá: -No me acuerdo de nada… me siento horrible, mareada y con ganas de vomitar, nunca me había dolido tanto la cabeza.
Yo: -También, con la borrachera que te agarraste… estuviste haciendo el ridículo frente a todos.
En eso entró Adriana con un vaso de agua y una aspirina.
Adriana: -Amiga tomá esto que te va a ayudar con el dolor de cabeza horrible con el que amanecimos todos…
Elegí la ropa que me iba a poner y me fui a cambiar al baño para dejarlas hablar tranquilas. Regresé y ella seguían charlando.
Adriana: -Ali, ni te imaginas la pija que tiene ese pendejo, es un matafuego y ¡Que potencia! Estuvo dándome duro toda la noche, me dejó la concha detonada.
Mamá: -Que feo eso de contar dinero delante de los pobres.
Adriana: -Era hora que me tocara algún día a mí, al fin un tiro para el lado de la justicia… vos no podés llorar que tenés a la verga de burro de Sandro, en cambio yo paso hambre con el viejo Bujía y su clítoris subdesarrollado jajajaja… Bueno, anda levantándote que ya va a estar el desayuno… después vamos a la playa, así aprovechamos el solazo que hay y nos bronceamos un poco, por la radio dijeron que posiblemente a la tarde se nuble y llueva.
La amiga de mi madre se fue y volvimos a quedarnos solos. Mami se quitó la sabana para bajarse de la cama y buscando con la mirada algo, me preguntó:
-Hijo, ¿No viste mi bikini?
Yo: -Lo guardaste en el placar.
Mamá: -¡Mierda! Estaba empapado… uff, me mojó toda la ropa limpia, no tengo que ponerme. ¿Podés colgarme esto en la soga para que se seque y pedirle prestado un bikini a Adriana?
Cumplí con lo ordenado y al rato regresé.
Yo: -Mami dijo Adriana que te vayas a desayunar y luego te duches que ella mientras te buscaba algo de ropa.
A mamá no le quedó otra que ir a comer con el escueto batín, lo que provocó que tanto Gastón como Caín la quisieran desayunar a ella. Más tarde mientras ella se bañaba, nosotros la esperábamos en la sala escuchando música y ya listos para ir a la playa. A todo esto, Gastón y Adriana estaban muy acaramelados y se besaban constantemente.
Cuando apareció mi madre, quedamos todos con la boca abierta, llevaba puesto un bikini fucsia ultra diminuto, similar a los que usan las actrices porno. El traje de baño era un par de talles menor ya que Adriana es algo más pequeña y tiene
Las tetas desbordaban por todos lados, la tela no llegaba a cubrir las areolas del todo y para rematar la tanga era tan efímera que a duras penas tapaba los labios vaginales, asomaban algunos pendejos y enseñaba la cicatriz de la cesárea de mi nacimiento.
Mamá: -Adriana vos estás loca si pensás que voy a salir así.
Adriana: -Si estás hermosa Alicia… ¿O no chicos?
Todos a coro respondieron “Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”
Adriana: -Además estamos alejados del centro, por estas playas casi nadie viene.
Masticando bronca, acompañé a todos a la playa. Por suerte no había casi nadie de gente, lo que permitió que mami se distienda y se acostara sobre una lona a tomar sol junto a su amiga.
Mamá: -¿Gusty me pones protector solar?
Yo: -No puedo, voy a nadar un rato…
Ella hizo un gesto como de tristeza o vergüenza, sabía que estaba enojado por la manera que salió vestida tan provocativa y se empezó a untar el bloqueador ella misma.
Caín: - Tía si querés, yo te paso.
Mamá: -No Caín, no estaría bien que hicieras eso.
Caín: -No te preocupes, si a mi mamá también le paso… para eso está la familia, para darse una mano cuando se necesita y la mía es la mejor mano para aplicar protector solar jajajaja
Mi madre permaneció en silencio por unos segundos, a lo que él interpretó como un ok. Ella se recostó boca abajo dejando su orto hacia arriba.
Mamá: -Primero pásame en las piernas y luego veremos...
El insoportable de mi primo se untó el protector en las manos y lo esparció las piernas en forma de masaje, empezando por las plantas de los pies, para liego subir por las piernas y continuar por los tentadores muslos.
Mamá: -Que agradable se siente… se nota que tenés experiencia…
Poco a poco, las manos de él iban subiendo hasta que llegaron a los glúteos, los cuales masajeó a dezmero, introduciendo sus dedos en los pliegues más íntimos. Ella involuntariamente abrió un poco las piernas enseñando la vagina.
Cambié de idea y en lugar de ir a nadar me quedé a ver lo que todos los demás estaban mirando. Noté que mi primo traía una erección de novela XXX, no podía culparlo, estaba viendo todo de cerca y tocando una mujer hermosa y sensual. Una vez manoseado ese culo a más no poder, las manos alcanzaron la espalda.
Adriana y Gastón se metieron al agua, seguramente para echar un polvo y Abel se fue a caminar por la playa, la única persona que no se perdía detalle de lo que estaba aconteciendo era yo.
Las manos subieron al cuello y por un largo rato le dieron un masaje relajante, que casi la hace dormir. Cuando menos lo esperaba, bajó las manos y manoseó las tetas por los costados mientras frotaba su abultada entrepierna por las nalgas. Sin que ella lo notara le desanudó las tiras el corpiño. Perdida en una nube de lujuria por los labios de mami escapaban leves gemidos.
Caín: -Tía date vuelta, así te paso protector adelante.
Yo permanecía en silencio y serio, era un cómplice omnisciente de lo que estaba aconteciendo. En un momento el masaje pasó a ser una masturbación vaginal, era tanto el placer que ella sentía que separó las piernas para que la mano de él pudiera entrar mejor, luego de un rato largo y varios gemidos, los dedos dejaron de masajear el clítoris para entrar en la concha babeante, primero uno, más tarde dos y finalmente tres, provocando que el cuerpo de mi madre se convulsionara de goce. Caín no se pudo contener, aplastó con su cuerpo el de ella y la besó apasionadamente entrelazando su lengua a la de mi madre, sin dejar de besarla, le estrujaban con fuerza las tetas. Cuando el ardor abrazador de la lujuria los atrapó, la desnudó y se despojó él del traje de baño enseñando una verga colosal y temible, sinceramente no sé si era más grande que la de Sandro, creo que sí, pero no lo puedo confirmar, con movimientos de pelvis le puerteó un par de veces la concha hasta que finalmente la penetró hasta el fondo, mami pegó un grito ahogado de dolor y placer, la vagina estaba tan mojada que él no tuvo inconvenientes para embestirla de manera salvaje. Mami estaba entregada, se dejaba hacer, sacaba su lengua en punta, bien afilada para tentar a su sobrino para que la bese como nunca la besó, no como un sobrino a una tía, si no como un macho a su puta.
Mamá: -Ahh… que pijudo sos sobrino, no lo puedo creer, ¿Dónde carajos tenías escondida semejante verga que nunca me di cuenta? Me estás haciendo mierda la concha, me partís hijo de puta… esa chota no es de la familia de mi marido… me encanta tu pija… ¡Quiero ser tu puta!.. ¿Querés ser mi amante?
Caín: -Siiiii, si tía… siempre soñé con vos, al fin llegó este momento, no sabes la cantidad de paja que me hice en tu honor…
Mamá: -Mi concha siempre va a estar abierta para vos… pero tiene que ser nuestro secreto, mi hijo, tu hermano, ni nadie de la familia tienen que saberlo… prométemelo…
Caín: -Te lo juro.
Mamá: -Me encanta, dámela toda… tu pija es toda mía… pendejo que potente sooos… ahhhhhhhh… chúpame las tetas, mordelas, marcame como un macho marca a su puta, para que todos sepan que soy tuya… quiero tu leche… aghhh… además de pijudo sos lechero… uff… me estás inundando la concha con tu leche…
Permanecieron unos minutos abrazados y besándose, lo que me permitió correr al mar para que no se enteren que lo vi todo. A los lejos pude ver a Gastón y Adriana, tapados por el agua hasta el pecho, con claros movimientos de que estaban garchando de parados.
Al rato, mami con el bikini puesto otra vez, se metió al mar para indicarme que no me metiera tan profundo, que era peligroso, tuve ganas de gritarle que era una puta de mierda por haberse cogido a mi peor enemigo, pero decidí no decir nada y ver hasta donde llegaba ella, si en un ataque de remordimiento me contaba de su aventura como alguna vez había prometido que no habría secretos entre nosotros.
Mientras estaba pensando cómo actuar, ella me tomó por sorpresa y me abrazó, como queriendo jugar conmigo, recordé que seguramente su vagina estaría escurriendo el semen de mi primo en ese momento y se me paró el pito, para que ella no se diera cuenta de mi excitación, le dije que prefería un momento estar solo para nadar, ella no se lo tomó muy bien y regresó a la arena junto a mi primo.
Pasó como una hora hasta que volvimos a encontrarnos todos en la arena nuevamente, el resto de la tarde transcurrió de manera “normal”, solo sutiles miraditas se tiraban mami y Caín.
Mucho más tarde aparecieron unos chicos de no se donde y nos invitaron a los varones a jugar a la pelota, de la nada se armó un picadito. Soy muy habilidoso con la pelota, no tanto como mi ídolo Bochini pero me defiendo bastante bien y eso me jugó una mala partida, porque cuando me acercaba con pelota dominada al arco rival me dieron una patada que me sacó del partido. Se armó un revuelo y casi se van todos a las manos, pero no pasó a mayores. Gracias a esto me acerqué a donde estaban ellas solas, charlando y pude escuchar que se estaban contando de sus conquistas amorosas, de lo bien que calzan sus amantes y de lo potente que son.
Adriana: -Ali vos sos loca, como vas a tener una aventura con tu sobrino, mirá si el pendejo se va de boca el quilombo que te arma, tu cuñada se lo cuenta al cornudo y él te mata.
Mamá: -Ya lo sé, pero no pude contenerme, desde ayer que él me estaba buscando y hoy me encontró, no pensé que siendo tan joven supiera excitar a una mujer… Me da miedo esto, pero no creo que hable porque sabe que se corta el garche, Caín es muy pillo y va saber guardar el secreto.
Adriana: -¿Se lo vas a contar a tu hijo?
Mamá: -Noo, por lo menos por ahora, después veré… siempre se llevó mal con su primo mayor, no lo puede ni ver, si se entera, me va a odiar, va a pensar que soy una puta que me encamo con todos los pijudos, quiero que crea solo lo hago con Sandro y que me respete como madre. Lo de mi sobrino fue un accidente que no debió pasar, jamás lastimaría al verdadero amor de mi vida que es mi hijo… ¿Cómo le hago entender que justo su primo odiado tiene una verga descomunal, larguísima y muuuuy gorda, que me da un placer infinito?
Adriana: -¿Es más grande que la de Sandro?
Mamá: -Mucho… mi novio la tiene más dura, pero el pendejo porta un monstruo entre las piernas, parece John Holmes, te lo juro…
Adriana: -No seas egoísta y prestamelo algún día jajajaja
Nos quedamos en la playa hasta que el cielo empezó a nublarse y amenazar con lluvia. Ya en la cabaña Gastón y Caín decidieron hacer un asado en la parrilla que estaba en una especie de quincho, bajo techo, lo hicieron a fuego lento, lo que les llevó varias horas. Ni bien terminamos de cenar se largó una tormenta terrible, que no nos permitía salir de la cabaña.
Como hacía bastante calor, todos llevábamos las mismas ropas que usamos en la playa, nadie se cambió. Para pasar la noche, los chicos pusieron música movida y empezamos todos a cantar y bailar, Gastón trajo varios vasos y empezó a llenarlos con fernet con coca, mami no quería saber nada con beber alcohol después de la resaca de la mañana, pero Adriana la animó para que no sea aguafiestas y beba un poco. Todo era alegría y risas, tanto que mi madre dejó que yo también tomara, pero mi trago estaba mucho más diluido que el de los demás.
Mamá: -Hijo, ¿Lo estás pasando bien?, ¿Se te pasó el enojo conmigo? Me hace muy feliz verte sonreír mi amorcito.
Esas palabras dulces hicieron que cambie la cara e hiciera borrón y cuenta nueva, para disfrutar del momento.
Adriana: -Hay que jugar a algo que sea divertido, si no la noche se va a hacer eterna… mmm… ¿Qué les parece Verdad o Consecuencia?
Gastón: -Dale.
Caín: -Hay que hacerlo un poco más interesante, hagamos un Happy King.
Adriana: -¿Y cómo se juega eso? -preguntó frunciendo el ceño-
Caín se acomodó en la silla, con esa sonrisa que usaba cuando sabía algo que los demás no, procedió a explicar:
- Parecido a Verdad o Consecuencia, pero con cartas de póker. Ponés el mazo boca abajo en el centro de la mesa. Por turnos, cada uno roba una carta. El que saca el 7 elige a quién hacerle el reto. Si no cumple, tiene que beber un trago.
Gastón volvió de la cocina con una baraja y una botella de cerveza vacía. La puso en el medio de la mesa, como si fuera un trofeo.
-Yo le hago una modificación -dijo-. El que saque una carta impar pierde y obligatoriamente tiene que beber un fondo blanco de fernet con coca, además debe elegir el castigo entre Verdad o Consecuencia. Paso siguiente, se hace girar la botella y a quien apunte el pico es la persona que impartirá el castigo y el perdedor optará entre responder con sinceridad la pregunta formulada, o sea Verdad, o Consecuencia, aceptar la penitencia impuesta.
Todos nos miramos y nadie dijo que no.
Empezamos a jugar, al principio con retos muy tontos e inocentes. Primero perdió Abel quien se clavó un shot y cumplió un reto de quedarse parado una ronda, luego perdió Gastón, perdí yo y más tarde Adriana, a quien Gastón le tocó castigar y empezó con los retos subidos de tono.
Gastón: - Adriana ¿Verdad o reto?
Adriana: -Reto, obvio.
Gastón: -Dale un beso de 5 segundos a Gustavito.
Adriana: -Pan comido.
Ella se me acercó y me dio un piquito de dos segundos y luego un besazo apasionado con lengua incluida. Mamá solo rió nerviosa mientras los demás aplaudían.
Después perdí y Abel me puso un castigo tranquilo que cumplí sin problema. Al siguiente turno perdió mi madre y a Gastón le toco ponerle el castigo.
Gastón: -¿Verdad o consecuencia?
Mamá: -Verdad.
Adriana: -Que aburrida…
Gastón: -¿Te besarías con alguien de esta mesa?
Mamá: -Si…
Todos se quedaron callados y se rieron.
Gastón: -¿A quién?
Mamá: -Es solo una pregunta por turno, tramposo…
Contestó burlonamente mientras se acababa su trago. Como se había terminado la música, ella se levantó a poner en el equipo de audio un CD de Soda Stereo. A su paso, dado que todavía llevaba el diminuto bikini de la tarde, su cuerpo robó todas las miradas de los presentes. Mientras observaba a la minúscula tanga desaparecer entre los prominentes cachetes del culo de mi mami, recordé la escena amatoria que yo había presenciado entre ella y Caín, un par de horas atrás.
Al regresar, sus tetas rebotaban de una forma hermosa y sus areolas seguían a la vista de todos. Ya no me molestaba eso, a esta altura de la noche, ante mis ojos no era mi madre, si no, una puta que gozaba provocando erecciones a los hombres. Se sentó nuevamente al lado mío y me dio una sonrisa encantadora. Se le podía notar en la cara que el alcohol la estaba afectando.
Reanudado el juego, le tocó perder a Adriana y a mí, castigarla. Ella pidió reto nuevamente.
Yo: -Sentate en las piernas de Abel, hasta que salga el as de corazones.
Ella aceptó gustosamente.
Adriana: -Espero que estes cómodo Abelito.
A mi primo menor, al escucharla, se le empañaron los anteojos.
La siguiente en perder fue mi madre y nada más que a Caín le tocaba poner el castigo. Ella volvió a elegir verdad.
Caín: -¿A quién besarías de todos los que estamos acá sentados a la mesa?
Mamá: -Honestamente, a cualquiera, un beso no significa mucho y menos en estas condiciones donde nos estamos divirtiendo jajaja.
Adriana: -Che, no seas cagona y deja de elegir verdad… sos muy aburrida.
Caín permaneció en silencio con una sonrisa socarrona dibujada en la boca.
En el siguiente turno perdió Abel y Gastón puso el reto.
Gastón: -Tenés que hacerle un baile erótico a Adriana.
Todos nos cagamos de risa y Abel aceptó. Le cedió su asiento a Adriana y empezó a bailarle sensualmente, bueno, según él. Sus movimientos eran una mezcla de Mick Jagger con un ataque de epilepsia. Hasta se quitó la camisa para calentarla. Su actuación nos provocó dolor de estómago de tanto reírnos. Al terminar el baile, volvió a sentarse con la amiga de mami, encima de él.
Adriana: -Quedate así, no te pongas la camisa que me das un look a macho recio…
Le dijo ella y el boludo se lo creyó.
Entre tanto, mamá recargó su cabeza encima de mi hombro, como si ya no pudiera con su alma. Yo también estaba ebrio, pero nosotros dos, claramente éramos los más afectados. Ella intentó abandonar el juego para irse a dormir, pero nadie la dejó. Debo confesar que yo estaba deseoso de continuar con la partida, solo para ver si le hacían una pregunta subida de tono a mami y escuchar su respuesta.
Al turno siguiente le tocó perder a Caín y Adriana le pidió que se quitara el traje de baño. Estoy seguro que la desgraciada lo hizo solo para comprobar si era verdad lo que le dijo mi madre, de que era muy dotado. Caín riendo, se puso de pie y se bajó los shorts que traía, dejando ver un calzón tipo bóxer sumamente ajustado a su miembro.
Gastón: -No puedo creer que uses ropa interior abajo del traje de baño, yo jamás lo haría jajajaja
Caín: -Porque vos no tenés la pija que tengo yo…
Las chicas, clavando la vista en el paquete de mi primo, se baboseaban, sin dar crédito a lo grande que tenía la verga.
En el siguiente turno volvió a perder mamá y Gastón le pondría el reto.
Gastón: -¿Verdad o castigo?
Mamá: -Castigo.
Todas las cabezas se giraron para verla, sin poder creer la respuesta que dio, nos sorprendió.
Gastón: -♪♫♪ A ver a ver, como mueve la colita, si no la mueve, Alicia la tiene paspadita ♪♪♫
Escucharlo cantar me causó risa y también escalofríos.
Mami se levantó de su asiento, colocó sus manos contra la pared, arqueando lo más que podía la espalda para levantar bien su culo y empezó a sacudir sus nalgas. Yo me quedé boquiabierto por lo que estaba viendo. Con los movimientos, los cachetes del culo se golpeaban entre sí, como aplaudiendo y cuando se abrían, dejaban a la vista los labios vaginales y el fruncido ano detrás del casi invisible hilo de la tanga.
Todos quedamos embobados y Adriana eufórica y en un evidente estado de ebriedad, se paró arriba de una silla para gritar:
-¡¡¡Esa es mi amiga!!! A quien no se le pare la pija con ella, es porque es puto…
Mi madre regresó a su asiento un poco apenada pero contenta por haber cumplido el reto. Yo aun no procesaba lo que acababa de suceder. Mis primos y el amigo de ellos, prácticamente le vieron el ano a mi madre y la concha. La maldita tanga esa no servía para cubrir nada en absoluto. Ella me rodeó con sus brazos y volvió a posar su cabeza en mi hombro con una sonrisa. Cruzó sus piernas y noté que con ese movimiento la parte de abajo del bikini se le había bajado, descubriendo ante nuestros ojos, el monte de venus. Mi erección era evidente, mi pene pedía placer y pude notar que a Caín también se le estaba levantando la trompa de elefante.
En el siguiente turno mi primo mayor volvió a perder, Adriana impuso el castigo.
Adriana: -Hacele un baile muy sensual a tu tía, como si ella fuera tu novia…
Mi madre al escuchar eso, largó una risita de nervios y volvió a clavar sus ojos en la monumental erección que tenía Caín.
Mamá: -Lo que me espera…
Dijo susurrando y tapándose la cara.
Él no perdió el tiempo, se levantó, sacó a la mierda el disco de Soda, puso un CD de Whitesnake justo en la canción Is This Love y empezó a bailarle con cara de deseo a mami mostrando su erección apenas contenida por el calzón. Ella estaba muy sonrojada, sonreía avergonzada y se quitaba constantemente el pelo de la cara como si tuviera un tic nervioso. Caín tomó las manos de ella y las puso en su pecho sudoroso y musculoso, lentamente las fue bajando para que palpe la dureza de su vientre con los abdominales marcados, luego se paró frente a su tía y comenzó a menear la pelvis a escasos centímetros de la cara, estoy seguro que la poca distancia permitió que ella aspirara el olor a transpiración y macho que emanaba del calzón húmedo. En cierto momento mami me miró y con vergüenza apartó las manos de su sobrino, pero él volvió a tomarlas y las acomodó justo donde empezaba el elástico del bóxer, con sus manos arriba de las de ellas, empezó a bajarse los calzones lentamente mostrando poco a poco el tronco venoso de su erecta verga desproporcionada, cuando el borde del calzoncillo llegó un poco más de la mitad del tronco, mamita volteó su rostro, como no queriendo ver y otra vez nuestros ojos hicieron contacto, los de ella estaban vidriosos y poseídos por la lujuria. Cuando ella mirándome estuvo por decir basta, Caín le soltó las manos y se agachó para sujetarla fuerte de la parte trasera de las rodillas y jalarla hacia él, frotando con movimientos de pelvis, una y otra su tremenda erección contra la zona vaginal, por los golpes constantes, la floja tanga se fue corriendo y la dureza de la pija apenas contenida por el calzón le rozaba repetidamente el clítoris, esto provocó que alcance un orgasmo y que su cuerpo se sacudiera como si hubiera recibido una corriente eléctrica, para no caerse de la silla, se agarró de lo primero que tuvo a mano, mi cuello, haciendo que me fuera contra ella y que mi cabeza se pegara a sus tetas, sin quererlo escuché a su corazón latiendo a mil y su respiración cálida y agitada chocó contra mi rostro. Gracias a Dios justo en ese instante acabó la canción, pero el muy cobrón se quedó con una sonrisa pedante, parado a escasos centímetros de ella, observando lo que le costaba volver en sí.
Creo que todos nos dimos cuenta de la enorme mancha de flujo vaginal que a él le quedó en la parte frontal del bóxer. Adriana ayudó a mi madre a recomponerse y le alcanzó un vaso con agua, mientras Gastón lo aplaudía, yo lo miraba con desprecio.
El juego continuó y la siguiente en perder fue Adriana, al girar la botella nuevamente apuntó a ella, por lo que Abel quien estaba debajo de ella sería quien le impartiría el castigo.
Abel: -Desatá el corpiño…
Adriana: -¿Qué?
Abel: -Que desates el corpiño…
Dijo el menor de mis primos, señalando con su nariz la parte superior del bikini de ella. La muy puta de la amiga de mi madre, sonrió pícaramente, se levantó de la silla, se colocó atrás de mi mamá y para sorpresa de todos, le desató el nudo del cuello del corpiño, Mami rápidamente reaccionó sujetándose con las dos manos los pechos para que no se le cayera el sostén. Otra vez, ella quedaba casi desnuda frente a todos.
Mamá: -¡Eso es trampa!
Adriana: -Lo siento amiga, pero Abel no fue claro… así son las reglas del juego jajajaja
Todos rieron a carcajadas festejando su ocurrencia, menos yo. A mí me preocupaba como pudiera terminar el juego, todo esto era como un tren a máxima velocidad que estaba por enfrentar una curva, inexorablemente la situación estaba por descarrilar.
Adriana: -Ali, quitate el corpiño, ya fue… ¿De qué te sirve tener atado solo el cordón inferior? Además, así sin manos no podés agarrar el vaso para cumplir con la penitencia del fondo blanco.
“Adriana tiene razón, Alicia sacate el corpiño porque si no vas a ser la perdedora del juego y el castigo será temible…”, dijeron los demás metiéndole presión a mi madre, quien se rehusó a quedarse en tetas y solo volteó a verme con cara de vergüenza.
Gastón: -Chicos, para que no se alargue el juego, que ya estamos todos borrachos y ninguno quiere tener la resaca de la mañana ¿Qué les parece si en vez de pedir verdad o reto que sea prenda o reto?
Al no escuchar la voz de mi madre protestar por este cambio, giré a verla con preocupación, estaba a nada de quedar desnuda frente a estos depravados sexuales.
Ya para la siguiente ronda, mami estaba desconcentrada, no hacía más que ver de reojo a Caín, mientras se mordía el labio inferior. Dicho y hecho, ella volví a perder y pidió reto, para evitar quedarse en tetas. A Gastón le tocó imponer el castigo.
Gastón: -Alicia, sentate en las piernas de alguno de nosotros, pero no vale elegir a tu amiga...
Al escuchar la penitencia, a mami se le dibujó el terror en la cara, lentamente giró la cabeza para mirarnos a todos y evaluar todas las posibilidades: Abel el más bueno de todos quedaba fuera de opción porque tenía a Adriana sentada en sus piernas; Gastón le daba miedo; Yo era su hijo y ella estaba casi desnuda, no quería regalarles ese morbo sobre todo habiendo parte de la familia presente, había que guardar las apariencias; Y Caín tenía totalmente la verga parada, ya la mostrada sin tapujos, es más, diría que con orgullo.
Sin pensarlo por más tiempo, para acabar con todo este martirio cuanto antes, se levantó y se sentó en mis piernas. Yo no podía creer lo que sucedía, tenía a mamá, un hembrón casi en bolas sobre mis piernas. Mi madre al sentarse arriba mío no sé si se habrá dado cuenta de mi erección palpitante, justo antes de que ese orto fantástico hiciera contacto con mi pito empalmado, logré acomodarlo a un costado. Cuando la tuve encima, la abracé por la cintura, ella volteó la cara y me sonrió con una mirada tierna. No podía creer la suavidad de su piel, parecía la de un bebé.
Al siguiente turno me tocó perder a mí y Satanás dictó mi castigo.
Caín: - Quitale el corpiño a tu mamá.
Me dijo el muy hijo de puta. Como ella ya estaba tapándose las tetas con las manos, no le daría el disfrute de la victoria. Le dije por lo bajo a mami que lo iba a hacer y ella me asintió con la cabeza. Tiré de una punta del cordón y el sostén quedó en mis manos, a modo de venganza lo arrojé a la cara de mi maldito primo. Todos rieron al ver mi descontento de Caín.
Yo sabía muy bien que todos, a excepción de Abel y Adriana que parecía ser que se estaban disfrutando el uno al otro, estaban concentrados en desnudar a mi madre. Pero fue entonces, que observé que ella miraba con lascivia a Caín, desafiándolo con sus ojos, e inconscientemente comenzó a llevar su culo de atrás a adelante, de manera casi imperceptible para los demás, pero no para mí, esto me hizo entender que en el fondo ella deseaba volver a estar con él, que le pertenecía, que quería perder para estar desnuda frente a su macho y que usara su cuerpo como quisiera, la intimidad de su vagina quería volver a sentir el tamaño bestial de esa pija.
Tenía que comprender de una vez y para siempre que mi madre es una tremenda hembra y que cualquier hombre que la ve quiere estar dentro de ella, para no sufrir más debía entender que ella es tan hermosa como fogosa y que ese fuego solo se apaga con vergas, grandes, anchas y duras, y quien porte una herramienta así puede cogerla sin inconvenientes, a pasar que los celos lastiman también pueden ser un dulce morbo que tendría que empezar a disfrutar sin vergüenza, ni arrepentimientos. Sus sementales pueden poseerla por horas pero jamás quietarle el amor que ella siente por mí, eso es para siempre.
El juego continuó, perdió Abel y le siguieron Gastón y Adriana, todos eligieron quitarse una prenda, tanto mis primos como Gastón solo quedaron en calzones con una entrepierna abultada y Adriana únicamente con la tanga. A nuestra vecina no le importaba mostrarnos las tetas, estaba orgullosa de los implantes que se había puesto, gracias a ellos pasó a tener unos senos algo más grandes de lo normal sin llegar a ser ni por asomo los de mi madre, pero muy tentadores, firmes y duros.
En la ronda siguiente perdió mami, nuevamente, no podía pedir prenda ya que quedaría completamente desnuda frente a todos. Para mi mala suerte mi primo era el que le pondría el reto.
Caín: -Tía, vas a tener que sostener en cada mano, tu vaso y el de mi primo, no los vas a poder soltar hasta que yo pierda…
Esto obviamente forzaba a mi madre a descubrir sus pechos. Era lo que yo más temía, el juego se estaba tornando en una pesadilla. No podía soportar la idea que ella quedara como una puta delante de Caín y Gastón.
Mami se inclinó hacia atrás pegando su espalda contra mi pecho y me dijo al oído: “Tapamelas”.
Yo: -Qué?
Mamá: -No quiero que tengas que soportar que esos cerdos me vean en tetas, tapamelas con tus manos por favor.
Yo temblaba como una hoja, con miedo acerqué mis manos a sus senos y ella me dio la señal de que se los agarrara. Al cubrirlos puede palparlos y comprobar la textura de esos pechos que no me cabían en la mano. Mi pene quería reventar, entre mis dedos sentía los pezones que estaban durísimos y bien en punta.
De esta forma, mamita sujetó nuestros vasos con sus manos, teniendo su busto bien protegido por mí. Caín reclamo que eso era trampa, pero Adriana le contesto que así eran las reglas y aplaudió entre carcajadas al igual que Gastón. Caín sonrió con malicia y seguimos jugando.
Pasaban los turnos y yo seguía con mis manos en las tetas. A todo esto, Adriana lo estaba besando a Abel y lo incitaba para que la masturbe.
Gastón esperó a que Adriana perdiera para obligarla a que se siente en sus piernas, cuando ella cambió de lugar, él si preámbulos comenzó a pajearla y comerle los pechos.
En cierto momento no pude contenerme y apreté más de lo debido los pezones para sentir la delicia de esas carnosidades, erectas y duras, mami rápidamente acercó su cara a la mía, con una mirada de enojo y me dijo:
Mamá: -No hagas eso, no quiero que te comportes igual que tu primo, Caín es un cerdo, vos un hombrecito.
La luz del sol ya estaba saliendo y no faltaba mucho para terminar el juego. La buena racha se cortó y volvió a perder mi progenitora, esta vez, a la otra mujer del grupo le tocó dictar el castigo.
Adriana: -¿A ver, a ver que sería bueno que hiciera Ali?.. mmm… ya sé… como soy buena amiga y quiero lo mejor para ella, ahora va a tener que sentarse en las piernas de Caín… estoy segura que vas a estar mucho más cómoda en tu nuevo asiento…
Dijo guiñándole un ojo. Caín levantó los brazos en clara señal de victoria. Mami me susurró al oído que no la suelte las tetas, que la ayude y la acompañe.
Ambos nos paramos como pudimos y caminando con dificultad llegamos hasta donde estaba Caín y ella se sentó arriba de él, todo ese trayecto con mis manos le tape las tetas.
Mamá: -Gusty, ya podés soltarlas…
Entonces ahí, con un rápido movimiento, ella se cubrió los pechos con un brazo.
No les miento al decirles que por una fracción de segundo tuve la fé que ella iba a dejar de jugar porque se estaba cruzando una línea sin vuelta atrás. De nada servía que yo pateara el tablero a la mierda, solo quedaría como un perdedor celoso, si ellos se sentían atraídos, buscarían la forma de estar juntos de alguna manera.
Al estar de pie, todos notaron la erección que tenía, se rieron y me hicieron burla. Solo mami salió a defenderme.
Mamá: -No les hagas caso mi bichito lindo… eso es normal, lo preocupante sería que no te pasara…
Ofendido y herido en mi orgullo, dije:
Yo: -Mami si querés podes dejar de jugar, yo te apoyo… vamos a la habitación a dormir y que se queden ellos a terminar la partida.
A lo que los demás empezaron a gritar y hacer más burlas, tanto a mí por decirlo como a mi madre si lo hacía.
Ella acariciándome la cara, me sonrió, no podía disimular que ardía de deseo.
Al tiempo que mami me consolaba, Caín, la tomó de la cintura y la acomodó arriba de su verga rígida, luego la abrazó del abdomen y comenzó a darle suaves y cálidos besos en la parte posterior del cuello. Se le veía una cara de placer a ese depravado. Volví a sentarme a mi lugar y pude ver como entre las nalgas de mi madre estaba la pija enorme, apenas tapada por la fina tela del calzón.
Los turnos siguieron pasando y a mí nunca me tocaba la maldita botella y el desgraciado de Caín no perdía. Tuve que soportar como delante de todos, Caín hacia movimientos de cintura restregando su verga por la raya del culo.
En cierto momento, Adriana fue hasta la heladera a buscar más coca-cola y cuando regresaba se tropezó (o al menos eso intentó hacernos creer), cayendo pesadamente sobre mami, haciendo que sienta toda la dureza de su sobrino clavada en el orto.
Caín: -Ay, tía me pegaste tremendo culazo, levántate un poquito así me la acomodo un poco que me quedó doliendo…
Ella se levantó dándole la espalda a su sobrino y este le tiró un besito al orto, luego con una mano se sacó la pija del calzón, le dio dos sacudidas haciendo que creciera de tamaño y apuntando a la raya del culo, agarró a su tía de las caderas y la tiró contra su cuerpo, haciéndola caer y metiéndole la pija entre las nalgas, esta vez sin nada entre ellos, más que aquel hilo de la tanga.
Los turnos pasaban y ya casi nadie estaba poniendo atención al juego. Gastón y Adriana se comían las bocas y Caín, con movimientos de cadera, frotaba su verga entre las nalgas de mi ardiente madre.
Mi primo ya no prestaba atención al juego y eso lo hizo perder y Gastó le impuso el reto.
Gastón: -Arrancale la tanga a la puta de tu tía…
Mi madre abrió sus ojos y antes de que pudiera protestar, su sobrino le había quitado lo que le quedaba del bikini. Cuando mami se agachó para agarrar la tanga del suelo, levantó su cadera y aprovechó Caín para metérsela en la concha y empezar a cogerla aferrándola de la cintura.
En ese momento Adriana tomó de las manos a Gastón y a Abel y se los llevó a su habitación.
Mamá al sentir dentro de la vagina aquel pedazo enorme de carne, se recargó hacia atrás, en el pecho de su sobrino. Ya estaba todo sentenciado. Él la poseía de una manera salvaje, con sus manos le amasaba las tetas y tironeaba de los pezones, ella colaboraba con saltos magníficamente sincronizados con las embestidas profundas.
Caín: -Yegua me estuviste calentando la pija toda la noche… mirá como te coje tu macho… sos tan puta que te hiciste tocar las tetas por el boludo de tu hijo… vos lo que querés es verga, ahora tenés la mía bien adentro… ¿Te gusta como te coge tu sobrino?
Mamá: -Siiiii, me encantaah… que pedazo de carne tenés hijo de puta, es enorme, me rompés la concha… haceme tuya… decime que querés ser mi amante, decímelo por favor…
Caín: -Voy a romperte a pijazos toda la vida, quiero que todo el mundo sepa que sos mi puta…
Estaban tan compenetrados el uno con el otro que se olvidaron que estaba presente, dejé de existir para ellos.
Las tetas de mami se veías hermosas rebotando. Yo estaba paralizado viendo a esa temible anaconda de un solo ojo entrando y saliendo completamente de la cueva vaginal, a simple vista parecía algo físicamente imposible.
Cada tanto ella llevaba una mano a su concha y se masturbaba, para mojarse más y mejorar la lubricación. Con cada minuto mamá se soltaba más y llegó un momento que ella era quien marcaba el ritmo, sin lugar a dudas ella sacó a relucir su experiencia.
Mamá: -Vamos al sofá, estaremos más cómodos.
Cuando escuché esto, intuitivamente me escondí, no estaba seguro si ellos sabían de mi presencia, pero tampoco quería hacerme notar.
Sujetándolo de la pija ella condujo a su sobrino hasta el sofá y lo tumbó boca arriba, abrió bien sus piernas y con una mano guió la cabeza de la chota hasta la entrada vaginal y se la fue clavando lentamente, cuando los huevos hicieron tope, recién ahí comenzó ella a cabalgarlo como una auténtica amazonas.
Mamá: -En la playa me cogiste a mí, ahora voy a cogerte a vos, está noche no la vas a olvidar en la vida.
Ella alternaba movimientos de caderas circulares, con los de adelante y atrás, em poco tiempo él comprendió quien realmente mandaba e imponía las condiciones. No es porque es mi madre, pero increíble verla en acción, en cada meneo de cadera le ingresaban varios centímetros de verga, mi primo ya no bombeaba era ella quien se la enterraba, él se divertía con abrirle el culo y dedearle el ano. Mami lo habrá tenido así como media hora, luego se paró y mirándolo le dijo:
-Pendejo, demostrale a tu tía que sabés comer una concha.
Se le sentó en el pecho, mirándolo de frente, situó sus piernas a cada lado del cuello y le puso la vagina. Él sacaba la lengua y lamía como si fuese un helado, ella lo tuvo que guiar. Mientras el joven amante daba todo de sí, mami le frotaba la vagina empapada por toda la cara.
Luego, ella giró su cuerpo y quedaron en posición de 69, siempre ella arriba de él, pero ahora boca abajo, al mismo tiempo que Caín continuaba lamiendo la vulva, mami le devoraba la tremenda pija, con un hambre inusitado. Tal vez pensaría que se trataba de un cuento de hadas y al amanecer esa trompa de elefante se transformaría en calabaza. Si mi primo al principio lo hacía mal, creo que aprendió rápido, porque mami empezó a convulsionarse por los fuertes orgasmos que estaba teniendo.
Ella aminoró su ritmo y tomó aire para recomponerse, después con un gesto hizo que él se levantara y entonces ella se arrodilló en el sofá, se inclinó hacia adelante apoyando sus grandes tetas en los almohadones y arqueando la espalda elevó el culo, llevó sus manos atrás y abriéndose los cachetes del orto le dijo:
Mamá: -Enterrámela hasta el fondo y dame fuerte, no pares hasta que largues toda la lechita.
Caín se acomodó entre las piernas de ella y agarrándose las caderas, la fue penetrando, aun un ritmo lento al comienzo, pero iba acelerando. Al rato parecía que estaba poseído, la cadencia de la cogida era infernal, al tiempo que empujaba su pelvis hacia adelante, la jalaba a mi madre hacia su cuerpo, era como un choque de trenes, la cabeza de la poronga estoy seguro que le martillaba el útero en cada bombeo, era sexo puramente animal, nada de amor.
De pronto me sentí orgulloso de mi madre, por poder soportar y gozar de semejante pija, por ser ella una hembra deseada y pararle la verga a ese semental. Muy pocas mujeres estarían capacitadas para recibir un coito como ese.
Los gemidos de ellos competían de los que venían del cuarto de Adriana, ahí la faena parece que también era ardua.
Mientras mami pedía más duro, el golpe de sus cuerpos me enloquecía, ese CHAP-CHAP-CHAP escalaba, era feroz y frenético. ¿Qué pensarían mis tíos y mi papá si los vieran consumando esa lujuria sexual? Pensar que mi padre es el padrino de Caín y quien más lo defendió siempre, ese desgraciado así le estaba pagando.
Ni con Sandro ella estuvo tan entregada y gritona, y eso me asustaba ¿Mamá dejaría a Sandro por Caín? ¿Cómo lo tomaría la familia? Esa tensión sexual entre tía y sobrino me quemaba por dentro.
Fuera de sí, Caín comenzó a cachetear con severidad una nalga de ella, como un jockey a su yegua cuando está por llegar a la meta. Era el anuncio que estaba por acabar. Ella pasó una mano por debajo de su cuerpo para acariciarle las bolas, eso produjo el punto culmine, la maguera de bombero empezó a escupir chorros y chorros de leche en el interior de la concha primero, y cuando la desmontó en la espalda, llegando los lechazos a la cabeza y hasta el suelo, mami quedó bañada en semen.
Luego de ese polvazo, él se desplomó sobre ella y se besaron por varios minutos en los cuales yo seguía agazapado expectante a todo lo que sucediera.
Más tarde, se levantaron, ella recogió del suelo el corpiño del bikini y se limpió el semen de la vagina y nalgas.
Mamá: -Limpia lo que ensuciaste.
Le dijo a mi primo, pasándole el sostén, para que fregara con esa prenda todas las partes de su cuerpo en las que tenía esperma y ella no alcanzaba para quitarlo.
Mamá: -No solo me hiciste mierda la concha, también la tanga… este bikini me lo prestó Adri porque no tenía nada para ponerme.
Caín: -Ahora tenés mi pija para ponerte, con eso te alcanza jajajaja… Además, así, desnuda te ves hermosa…
Mamá: -Ya es tarde y estoy rendida, me voy a acostar.
Caín: -Dale, vamos…
Mamá: -¿Cómo “vamos”?, vos te quedas a dormir acá en el sofá de la sala y yo en la habitación con mi hijo.
Caín: -El sofá está todo mojado por tus flujos, si chorreaste más agua que una fuente… vos sos mi puta y yo soy tu macho, vamos a dormir en la misma cama como corresponde.
Mamá: -¿Te olvidaste que está mi hijo?
Caín: -¿Cuál es el problema?, Lo traigo al sofá y listo…
Mamá: -Si el sofá está mojado, no puede dormir acá.
Caín: -Entonces dormimos los tres juntos, ayer lo hicimos…
Ella quedó pensando por un rato. Yo no esperé a saber su respuesta, sin que mi vieran, fui corriendo al cuarto y me metí en la cama fingiendo dormir. Como a los cinco minutos entraron juntos, tomados de la mano.
De pronto, mi primo con una mano se dio un par de sacudidas en su verga y recobrando algo de erección.
Mamá: -¿Qué hacés?, ¡Basta!...
Caín: -Que mala educación tía, te vas a acostar sin darme el besito de las buenas noches…
Mamá: -Nooo… está mi hijo.
Caín: -Está durmiendo y si en lugar de hablar me das un besito, no se va a despertar.
Le acercó la verga a la cara y mi madre, luego de agacharse, la tomó con una mano y frunciendo sus labios, le dio un suave beso en la puntita.
Mamá: -Listo, ya está…
Sin esperar respuesta y para que él la dejé en paz, rápidamente mamá se acostó. Yo estaba fingiendo dormir boca abajo, en el medio de la cama, entonces, me fue corriendo hasta ocupar ella mi lugar y se puso de lado, dándome la espalda. Enseguida se acostó Caín, también de lado y la abrazó.
Pronto, Caín tomó la iniciativa y empezó a besarla apasionadamente al tiempo que la masturbaba frotándole el clítoris con las yemas de sus dedos, mamá correspondió agarrándole la tremenda pija y deslizándole el prepucio lentamente, hacia atrás y adelante.
Así pasaron varios minutos, hasta que él cambió la herramienta para la paja, en lugar de sus dedos pasó a usar la cabeza de su dura verga. Mami empezó a respirar de manera agitada y a gemir ahogadamente.
Más tarde, Caín agarró la cabeza de ella y la empujó hacia abajo. Mientras descendía, mi madre lo iba besando en el cuello, en el pecho, en el abdomen, y así hasta que se encontró con la gorda anaconda apuntando a su cara.
En lugar de asustarse al ver semejante monstruo, lo besó dulcemente por el glande y el tronco, luego lo recorrió con la punta de su lengua, para más tarde regresar a la cabeza y meterla con mucho esfuerzo en su boca.
Mi primo se quedó quieto un rato largo disfrutando de la mamada.
Para cagarles la noche, fingí que me desperté por el ruido.
Yo: -¿Qué pasá?
Mamá: -Nada… solo me estaba acostando, lamento haberte despertado hijito.
Dijo en voz baja, mientras manoteaba la sábana y nos tapaba, para que no la viera desnuda.
Haciéndome el distraído, giré mi cuerpo y me puse de lado, frente a ella, para mirar de que se trataba. Rápida de reflejos, para obstruir mi visión, llevó su cuerpo al encuentro del mío y me abrazó.
Mamá: -Dormí mi amor que ya es muy tarde…
Hubo “silenzio stampa” por un cuarto de hora aproximadamente, hasta que la acción reanudó. Mi primó se acercó a mami y sin previo aviso, empezó a poseerla por la vagina.
Mamá: -Ayyyy… Ahhh…
Yo: -¿Estás bien?
Mamá: -Me partió al medio…
Yo: -¿Quién?
Mamá: -La puntada que tengo dentro… me rompe toda…
Yo: -Voy a la cocina a buscarte un vaso de agua.
Mamá: -Nooo, no te levantes por favor…
Yo: -¿Querés que llame a Adriana o que pida ayuda?
Mamá: -No hace falta, solo quédate acá conmigo hasta que se me salga… últimamente me está dando seguido… me va y me viene, me va y me viene, pero siempre se me mete muy adentro… agh.. te juro que me llega hasta el estómago
Yo: -¿Es algo grave?
Mamá: -Asusta, por el dolor, pero no es grave… me pasa por comer algo que no debo, pero soy golosa y me tiento, no me puedo contener… ahh…
Mientras hablaba, notaba que ella abría las piernas para facilitar el acceso carnal. El bombeo de Caín ganaba velocidad a cada segundo, volviéndose más brutal, más descontrolado. Las embestidas se sucedían en una cadena feroz de golpes profundos de verga, y el temblor que provocaban recorría el cuerpo de mi madre, sacudía la cama y llegaba hasta mí, provocándome una erección.
Habiendo perdido los estribos, mi primo empezó a manosear las tetas, pero el cuerpo de ella y el mío, estaban tan pegados, que la mano él me rozaba.
La violencia de las penetraciones y sobre todo el tamaño brutal de la verga, la hacían temblar, y ese temblor me lo escupía en la cara en forma de aliento. Respiraba sobre mí, descompuesta, y su aire caliente se me colaba por la nariz, por la boca, espeso y animal. Me embriagaba como alcohol puro, y yo no quería apartarme.
La muy puta de mi madre tenía una cara de placer digno de película XXX. Inconscientemente empezó a hacer movimientos constantes con su cadera, provocando que su pubis se frotara contra una de mis piernas, mojándola. Ese contacto piel con piel me dejaba sentir la calidez de su concha. Y para volverme más loco, me gemía en mi cara, con los ojos cerrados.
En ese contexto, los segundos eran minutos y los minutos, horas, no puedo calcular cuánto tiempo transcurrió hasta que lo escuché avisar que estaba por eyacular. Sin responder ella solo atinó a llevar su culo hacia atrás.
Mi primo no resistió más, con un fuerte empujón de cadera, del cual ella no pudo defenderse, le metió la pija hasta adentro y la dejo ahí varios segundos, sin moverse.
Caín: -AAAGGGGGGGGHHHH… ohhh… tía, nunca la metí en un tajo tan caliente y apretado como el tuyo.
La anaconda con el gran volumen de su cuerpo había tapado la caverna vaginal, y cuando se retiró de esta, un río de esperma tibio desbordó con fuerza mojando la cama.
Todos permanecimos inmóviles, como si Medusa con su mirada, nos hubiera convertido en estatuas de piedra. El encanto se rompió con los ronquidos de Caían. Mi madre, con la porción de sábana superior que le pertenecía a su sobrino, se limpió la concha y secó como pudo, el lago de semen que se había formado en la cama, mientras hacía eso, por vergüenza fingí estar dormido, pero en cierto momento la actuación se convirtió en realidad.
Cuando me desperté, el sol ya pegaba fuerte por la ventana, con los ojos pegados y la vista nublada, tardé en recordar por qué me sentía incómodo y sucio: había alguien más en la cama. Mi madre dormía junto a mí. Y también Caín. Ellos estaban abrazados, la sábana en los pies y ambos desnudos. Mamá en el medio, dándome la espalda, con su redondo y hermoso culo pegado a mi pene. Empecé a tener una erección durísima, era prácticamente inevitable.
Me incorporé apenas, apoyando el peso en un codo para no mover el colchón. La miré, estaba noqueada. No dormida, no cansada: noqueada de la misma manera que quedaban los rivales de Mike Tyson en el primer round. Tenía la cabellera apelmazada y un mechón se le había pegada a la sien, en el cuello la marcha violácea de un chupón. Su piel brillaba por el sudor y las manchas secas de esperma, y cada tanto un temblor mínimo le cruzaba los párpados, como si hasta dormida siguiera teniendo orgasmos. Mi madre estaba desecha, rota en todo sentido, y, aun así, hermosa.
No la belleza tranquila de los domingos. Esta era otra cosa. Era la belleza feroz de un cuerpo que dio todo y todavía seguía entero. Que aguantó esa poderosa y terrorífica verga de dimensiones descomunales. Las ojeras, el labio inferior mordido, las marcas en las tetas de haber sido estrujadas… nada de eso le quitaba nada. Al contrario.
Olía a sexo, a sudor, feromonas, a adrenalina que el sueño todavía no terminó de lavar. Y debajo de todo eso, de forma terca, seguía estando su olor. Ese perfume sin nombre que le sale de la piel, que es de ella desde siempre. Crudo, íntimo, sin disfraz, que me inundaba la nariz y me desarmaba más que el cansancio. Era atrayente como un imán. Como el polen para las abejas, sí. Porque cuando algo es tan real, tan vivo, no podés evitar acercarte.
Exhausta hasta los huesos. Y la mujer más hermosa que me tocó ver.
Recordé todas las veces que mi primo la poseyó sexualmente y me puse nervioso, excitado y lleno de morbo.
Para asegurarme si estaba completamente dormida, suavemente la moví del hombro... Nada, ni un gesto, parecía inconsciente. Me pregunté si luego de dormirme habrían seguido cogiendo, ese pensamiento provocó que me sacudiera de irá y morbo. Accidentalmente por el poco espacio que había entre nosotros, la punta de mi pene tocó el duro culo. En ese momento sentí una corriente eléctrica que recorrió todo mi cuerpo. Ya no estaba pensando claro, me había ganado la calentura. Luego de permanecer quito unos segundos, acomodé mi miembro en la raya del culo y con una mano recorrí lentamente su cuerpo, entre la piel de ella y la yema de mis dedos chispeaba un arco voltaico.
Esa electricidad nacía del temblor de mi mano. Y temblaba de miedo. Miedo a lo prohibido, a que al despertar ella fuera solo de él, miedo a rozar esas zonas que Caín supo incendiar y gozar.
Entre nuestros cuerpos vibraba una corriente invisible pero feroz. Antes de que mis dedos exploraran su piel, el vello se le erizaba. El positivo busca al negativo: tal vez esa descarga era la prueba de que ya no compartíamos la misma carga, y que ella ahora tenía la polaridad de su joven amante.
Mi mano exploró las gordas tetas, jugó una eternidad con los carnosos pezones, los mismos que hace años me alimentaron. La piel de su cintura era seda tibia bajo mis dedos. Cuando llegué a su bajo vientre ella se sobresaltó y casi me infarté. Contuve mi avance un instante, me cercioré de que no reaccionaba antes de palpar su monte de venus, sus finos pendejos recortados me hicieron cosquillas, eran como un tapete de bienvenida a la entrada de su vagina. Con más emoción que cuidado, de a poco entré a la caverna húmeda, estrecha y cálida, se sentía exquisita. Pronto mis dedos se llenaron de una sustancia viscosa, la llevé a mi nariz, su olor fuerte me dio picazón y también subió mi lujuria. Cuando volví a la gruta, mami entre sueños y gemidos separó sus piernas y movió sus nalgas hacia mi cuerpo, haciendo que mi verga quedara atrapada entre los cachetes del culo, pero sin llegar a perforar el ano.
Como varias veces había visto, empecé a moverme hacia atrás y adelante, despacio. El placer que experimenté fue indescriptible. A pesar que me daba miedo que despertara y se diera cuenta de lo que estaba haciendo, no podía detenerme. La concha empezó a mojarme la mano y ella a acompañar con su cadera, el ritmo sutil de mi pelvis. Por mi mente desfilaron las imágenes de cuando ella estaba clavada entre las piernas de mi primo, con las tetas, al aire delante de todos, eso me enardecía, me llenaba de rabia y morbo, por un lado, me causaba bronca, pero por el otro me gustó, era un placer contradictorio y sublime.
Estaba experimentando en mi pito el calor que esas nalgas le dieron a Caín. Mientras me movía dentro de ella, sin penetrarla, me puse a oler su cuello, a besarle el cuello y lamer su espalda. El cuerpo de mamá empezó a tener espasmos y para que ni ella ni su macho pijudo se despertasen, subí mi mano a sus tetas y las amasé.
Estaba completamente poseído por el deseo indebido. Mi pene dolía de tan duro que estaba. Me estremecía de gusto. Si yo experimentaba tanto placer, lo de Caín y Sandro se sentiría sublime.
En cierto momento ella se tensó, sus nalgas se cerraron y empezaron a apretarme con fuerza, las paredes del culo parecía que me estaban succionando el pene. Incluso cuando dejé de moverme, sentí que me tragaba un volcán de miel hirviendo. A pesar de los gemidos de ella, en ningún momento pensé en sacar mi pija, ya estaba jugado.
Súbitamente mi cuerpo se acalambró y sin previo aviso, eyaculé dentro del culo de mi madre el mismo fluido viscoso de días atrás, esa sustancia transparente y pegajosa, la única diferencia fue que en mayor cantidad.
Permanecí quieto hasta que mi corazón dejó de galopar y mi respiración volvió a la normalidad, durante ese tiempo, mi pito palpitaba dentro de las nalgas pesadas de mami e iba perdiendo un poco la dureza extrema que tenía.
Cuando caí en cuenta de lo que había hecho, saqué mi pija en desarrollo de aquella Diosa y me aparté, dejando su culo mojado y derramando mi leche. Sintiendo culpa, cerré los ojos y traté de dormir nuevamente.
Cuando escuché voces, volví a despertar. Mamá le estaba recriminando a su sobrino de haberla cogido dormida, delante de su hijo y él que no recordaba nada, solo atinaba a pedir disculpas.
Yo continué con la actuación hasta observar que estábamos solos y que ella se levantaba de la cama, envuelta en la sábana.
Mamá: -¿Te despertaste corazón?, Disculpame si tenés frio, pero quité la sábana porque no tengo que ponerme.
Yo: -No puedo creer lo que hiciste anoche con Caín…
Mamá: -Si bien el juego se descontroló, te juro que no pasó nada.
Yo: - Me traicionaste de la peor manera con mi enemigo… ¿Cómo decís que no hiciste nada? Si antes de irme al cuarto estabas en tetas sentada sobre la pija de él, muy a gusto…
Por más que estaba enojado, no quise revelarle que presencié todos los hechos ocurridos, quería saber hasta donde ella llegaba y si me lo confesaba.
Mamá: -Si bien tu primo es un pajero y ayer estaba más pesado que nunca, solo se trató de un juego, no pasó nada más… recordá que vos también fuiste parte y en ningún momento abandonaste la partida… cuando todos se fueron, me quedé pagando la apuesta por ser la gran perdedora… luego, él y yo limpiamos la sala y acomodamos los muebles, antes de ir a la cama…
Yo: -No te creo nada, tenés menos palabra que Bernardo, el amigo del Zorro, nada más que él era fiel y vos una mentirosa…
Ella al escuchar mis palabras se enfado y elevando la voz me dijo:
Mamá: -¿Cómo me decís eso?
Yo: -Pero si ni siquiera tenés el bikini puesto… anda a saber dónde mierda lo dejaste…
En ese momento, tal vez porque nos escucho discutir, entró a la habitación Adriana.
Adriana: -Amiga traje ropa, porque la tanga que tenías ayer, la lavé y está mojada, al igual que todas tus prendas, con la tormenta que hubo todo esta empapado.
Como si fuera un árbitro de box de Las Vegas comprado por la mafia, la salvó cuando maduraba el KO. Para quitarme la calentura, fui a ducharme.
El baño era un cuarto que estaba dividido en dos por una mampara de vidrio, de un lado estaban el inodoro, bidet, el lavatorio, etc., y del otro, la ducha.
Cuando estaba debajo de la regadera, enjabonándome y sintiéndome mal por haberle dicho aquellas palabras a mi madre, aunque sintiera que se las merecía. Escuche que alguien entraba, era ella.
Yo: -¿Qué haces acá?
Mamá: -Vengo a bañarme, voltéate, que voy a entrar.
Yo: -Estoy yo, ¿no sé si me viste?
Mamá: -Ya es muy tarde y tenemos que preparar todo para pegar la vuelta, mañana por la mañana hay que entregar las llaves de la casa.
Diciendo esto, entró desnuda, me corrió con su cuerpo y se acomodó bajo la lluvia.
Mamá: -Además, quería que te quede bien claro que entre tu primo y yo no pasó nada.
Ella estaba en la ducha como una sacerdotisa ante su altar. El agua era el único dios que aún la escuchaba. La dejó caer a temperatura de castigo, buscando que el dolor físico le tapara la otra persona, la que tenía adentro y no tenía nombre.
Con las palmas abiertas recibía el chorro en la cara, bautismo al revés. No para entrar limpia al mundo, sino para devolverle al mundo lo sucio. Veía cómo el agua turbia se arremolinaba a sus pies de uñas esmaltadas de rojo: ahí iban sus pecados, diluidos, convertidos en nada. La lujuria de anoche. La boca que mintió esta mañana. El cuerpo que se entregó donde no debía.
Tallaba, tallaba, tallaba. Como si la piel fuera una pizarra y el jabón un borrador. Quería salir nueva. Quería que cuando cerrara la canilla, también se cerrara ese capítulo. Que el vapor, al disiparse, se llevara su condena.
A la hipócrita se le veía cara de cansada, me estaba dando la espalda mientras se enjabonaba la cabellera. Volví a tener a solo centímetros, ese culo desbordante que guardaba mi simiente y podía ver sus magníficas en el reflejo de la mampara de vidrio. Tener a esa sensual diosa del sexo extramatrimonial, desnuda, a mi lado, me provocó una erección. Justo ella volteó y me observó extrañada, con vergüenza me tapé el pito con las manos.
Mamá: -Es normal, no te preocupes… señal que te estás convirtiendo en un hombre… si ya terminaste de bañarte, sécate y andá a vestirte así empacas todas tus cosas.
El resto del día fue un oasis, almorzamos, fuimos a la playa, regresamos, cenamos y dormimos, pero está vez solo mi madre y yo en la habitación. Mis primos y Gastón, los malditos cerdos pasaron toda la noche encerrados con Adriana.
A las 7 hs. de la mañana siguiente, despertar a Adriana fue guerra. Baño de agua fría, café negro a baldes, hasta que por fin estuvo lo bastante entera para agarrar el volante y poder salir a la ruta.
El detalle fue que mamá quiso estar cómoda y se vistió con un solero de tirantes, beige floreado, sandalias de taco chino de corcho y nada más, no llevaba ropa interior. Para colmo de males la falda era corta y amplia, cualquier vientito la levantaba.
La tela era tan fina que sus pezones se distinguían perfectamente y si levantaba un poco los brazos sus tetas se saldrían por los costados. Los lobos hambrientos babearon al verla.
Como Adriana había pasado la noche enfiestada con tres pijas, estaba muy demacrada y agotada. A velocidad normal teníamos 4 horas hasta la casa de mis primos en Buenos aires y después otras 5 horas de ruta hasta Mar del Plata, sinceramente no tenía fe que ella pudiera llevarnos sanos y salvos, por tal motivo me senté en el asiento del copiloto con un enorme termo de café y vigilarla para que no se durmiera.
En el asiento de atrás estaban sentados Abel, Gastón, Caín y mi madre, en ese orden. Como a la media hora del viaje, todos se quejaban de que estaban muy apretados y para estar más cómodos mamá se sentó en las piernas de Caín. Abel no se dio cuenta de esto porque cayo rendido de sueño y se tapó la cara con su sobrero piluso para que no le molestara el sol. Imaginar tremendo ojete sin bombacha, arriba del bulto descomunal de su machito, me paró la pija. En ese momento el Ford Taunus GXL se convirtió en el tren fantasma.
Con disimulo empecé a mirar por el espejo retrovisor la cara de ella, que por los gestos ya se había percatado de la tremenda erección de su sobrino. Al rato, él ya la tenía agarrada de la cintura, con la falda levantada. Fingiendo cansancio, mamá llevó su espalda hacia atrás, como mi primo estaba inclinado hacia la puerta, ella se recargó entre él y Gastón, abrazando a ambos por los hombros para sujetarse. El pecho izquierdo ya estaba completamente fuera del solero y el amigo de mis primos lo sobaba.
Como a Adriana se le estaban cerrando los párpados, le serví una taza de café, cuando pude volver a mirar por el espejo retrovisor, mamá a simple vista parecía recostada inocentemente, pero al observar con detenimiento, Caín la penetraba, Gastón reclinado sobre ella (para dificultar mi visión) estaba comiéndole las tetas y Abel roncando. Para ahogar los gemidos de su tía, mi primo mayor abrió un poco la ventana, el ruido del viento tapaba hasta la música que pasaba la radio.
Me sentía excitado y enojado, los celos me mataban, quería pasarme atrás y cagarlos a trompadas, pero no podía decir ni hacer nada que distrajera a Adriana del camino. También me causaba demasiado morbo.
Cuando paramos en la estación de servicio a cargar nafta, Caín cambió lugar con Gastón y la pija de este último fue la que se alojó en la vagina de mi madre, al toque la empezó a bombear sin importarle si yo me daba cuenta de lo que sucedía en la parte trasera, pero quien si se dio cuenta, fue la amiga de mi madre que me hacía señas para que no me lo pierda.
Así pasó el resto del camino, con la trola de mi madre saltando de verga en verga. Cuando llegamos al mediodía a la casa de mis primos, mamá entró corriendo al baño aparentando que tenía prisa por hacer pis, seguro para evitar que alguien viera el río de leche recién ordeñada corriendo por sus piernas. Mis tíos nos invitaron a almorzar y la amiga de mami aprovechó para dormir un par de horas antes de emprender el camino a casa.
Antes de salir, mientras se despedían Caín y mi madre, pude escuchar:
Caín: -¿Tía cuando me vas a entregar el culito?
Mamá: -Con la tremenda poronga que tenés, lo tengo que trabajar bien para no morir empalada… ya vamos a tener tiempo cuando vengas a visitarnos, tu tío va a estar embarcado varios meses…
La muy trola lo invitó a casa para que la siga cogiendo y le prometió sexo anal. Quedé estupefacto al escucharla. Pero una dureza en mi entrepierna me convenció que la idea de presenciar esa tremenda anaconda culeando salvajemente a mi madre me excitó.
Con seguridad estos meses de ausencia de mi padre iban a ser un desenfreno sexual para la puta de mi madre.
CONTINUARÁ
Autor: Gus Becker.
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El regreso del campeón. Excelente relato, pobre Gus todo fue sexo al su alrededor, su madre siendo acorralada por el fastidioso de su primo y Adriana cogiendo a todo lo que se movía. La escena de la partida de cartas fue super morbosa con el hijo tapandole las tetas a la madre mientras se la mandan a gaurdar por culo. Quiero saber que paso con Cain cuando fue a visitarlos. Me encantan los cambios de caracter de Alicia.
ResponderBorrarIncreíble relatos cada vez más ardiente, la mama gus más puta que nunca quisiera que gus se folle a su mamá que le de por el coño y Sandro por el culo
ResponderBorrarYa tuve la oportunidad de leerlo en relatos privados y es de lo mejor, me encanta como llevas la historia te felicito ❤️
ResponderBorrarMe calentó bastante, el mejor relato lleno de morbo y puteria, aún sigo insistiendo en lo mismo; espero que la puta de Alicia ya terminé preñada en las próximas partes
ResponderBorrarDespués de una larga espera está saga sigue siendo fenomenal con una madre adicta al sexo y un hijo que está a un paso de cogerce a su madre, cada vez sé pone mejor. Saludos
ResponderBorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarque buen relato, extenso con mucho morbo y directo al grano. sin tanto uuuu si ahhh si. magnifico una pena que no sean tan seguidos los relatos por aca. p0k3r2234@gmail.com ojala me dejaran entrar en el de privados
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